Entradas populares

sábado, 24 de octubre de 2015

Probablemente, la mejor EJC. Por Carlos Such

Por desgracia este año me perdí la 38ª EJC, que se celebraba en Bruneck (Italia). Para mayor desgracia, todo el mundo que fue coincide en que fue una gran EJC, por organización, por espacios, calidad, etc. Menos mal que hay buenos amigos como Carlos que se curran una crónica para que todos los que nos la perdimos la podamos disfrutar. Esta es la primera de dos partes, espero que os guste tanto como a mí y se os pongan los dientes largos. Sí, han pasado ya 3 meses pero, ¿qué más da? se disfruta igual. 
Mil gracias Carlos. 

Esta EJC (convención europea de malabaristas) llegó de rebote y menos mal que rebotó, porque ¡vaya encuentrazo! Recordamos que hace algo más de un año, en la convención europea celebrada en Millstreet (Irlanda), no estaba nada claro que en 2015 fuera a haber una nueva EJC. Varias ciudades habían asumido la organización, pero por unas razones u otras, tuvieron que abandonar el proyecto.

En aquella reunión en tierras irlandesas, peligraba por primera vez una EJC, ya que desde hace más de treinta años llevan celebrándose ininterrumpidamente. Pero un grupo de gente propuso a Brunico (Bruneck en alemán) como única esperanza. Nadie sabía dónde localizar aquella pequeña ciudad y nadie daba un duro por ellos/as teniendo únicamente un año para organizar semejante marrón. La cuestión es que finalmente se le dio una oportunidad a aquel equipo, aún sabiendo que podría convertirse en la EJC mas chapucera de la historia.

Durante ese año de organización, desde fuera, no daba la sensación de que fuera a ser un gran encuentro, ni mucho menos: la promoción que hicieron fue mas bien escasa -un único vídeo no demasiado bien editado en el que mostraban las instalaciones-, poca información y promoción del evento, precios altos y condiciones que, hasta ahora, nunca habíamos visto.

Por las redes sociales lanzaron una noticia que advertía de que si en febrero no se alcanzaba la cifra de 1500 preinscritos, Bruneck no celebraría ningún europeo de malabares. Pero lo lograron, y siguieron con su sigilosa organización.

Días antes de la celebración el panorama no era muy prometedor. Precios desorbitados sobre todo para malabaristas residentes en países como España, Portugal, Grecia, etc. En los que su SMI (Salario Mínimo Interprofesional) es dos o tres veces más bajo que el de muchos países del centro y norte de Europa. Y que además cuentan con el hándicap de tener que desplazarse hasta el lugar de celebración, que para más inri, suele ser cerca de dichos países pudientes. Bueno, esto es una reflexión que deberá hacer la EJA si quiere abrir las próximas EJCs a muchos más países, y no quedarse únicamente con un público muy “concreto”.

Además, a falta de dos días de que comenzase el evento, el tiempo tampoco prometía acompañar, anunciaron que el parking de caravanas estaría situado a más de diez o quince minutos del recinto principal, aún no se sabía nada de la programación de ninguna de las galas... Puede decirse que olía a chapucilla de evento para salvar los muebles.

Una vez allí nos dimos cuenta de que no es mierda todo lo que no reluce. 

 

Los paisajes que rodeaban Brunico eran increíbles, una localización espectacular para un evento como la EJC. Las carpas, las justas (nada de abusar para que luego no se utilicen y den la sensación de abandonadas), bien distribuidas y a las que, puestos a pedir, sólo les faltó algún sistema para combatir el duro calor del mediodía. Concretamente contaron con:

  • Una Big Top donde se celebraron las actuaciones de Mathias Romir, Cie De Fracto, Italian Show, School Gala y la Gala Final.
  • Un bar Tent, donde había música en directo, DJs y cabarets a la hora de comer.
  • Una pequeña carpa de circo para niños y niñas.
  • Una carpa renegade, donde se realizó el Check In y la Diábolo Battle.
Las instalaciones de Bruneck puestas a disposición del encuentro eran sencillamente espectaculares. Se nota que Brunico está localizada en el norte de Italia, es la "otra Europa", que no escatima en cultura, juventud, deporte, servicios públicos y este tipo de “tonterías sin importancia”.

Contamos con cuatro gimnasios con todo tipo de comodidades. No el típico gimnasio abandonado que está que se cae. Sí, ese que ceden a los encuentros celebrados aquí en España. Uno de ellos era utilizado exclusivamente para acrobacias, otros dos, anexos entre sí, eran utilizados sobre todo por malabaristas -pero hay que reconocer que el tufillo a pies sudados lo hacía poco habitable-. Y por último, uno enorme donde se compartía espacio con las disciplinas aéreas y donde se celebraban los Open Stages.

Foto: Luke Burrage

Eso sí, todo muy bien organizado, muy limpio y con todo tipo de detalles. Probablemente ésta haya sido la única EJC de la historia en la que uno se haya podido duchar cada día en un baño diferente y donde, entre jabones con el logo de la EJC, no haya tenido que esperar ni un segundo para entrar al baño.

En cuanto a la zona de acampada, también muy recogida y muy bien planteada. Con un gran espacio para fregar y cocinar en el centro de las instalaciones.

Los talleres mas diversos que nunca. Bien planteados desde el principio en un enorme y bonito panel de pinzas; donde para anunciar un taller, se coge un cartoncito, se le pone un bonito sello cirquero de la disciplina del taller y se engancha en una pinza. Además, el hecho de diferenciar los pabellones por temáticas también facilitó la complicada tarea: “encuentra tu taller”.


Saliéndonos un poco del recinto, de forma anexa a éste, se encontraba la zona del UFO. Una especie de centro social juvenil con mucha programación y una bonita cafetería. Esta verde y relajante zona se utilizó para instalar un montón de slack lines, y para hacer más distendida la práctica de los malabares.

Tampoco podemos olvidar la organizadísima zona para cargar móviles, en la que voluntarios/as hacían turnos para poner a cargar los móviles y cuidar de que no se perdieran.

En cuanto a los “peros”, habría que destacar el raro horario de los traders. La organización debió de ser la única que entendió los beneficios del horario cambiante de aperturas de las tiendas. Abrían pocas horas y cuando el sol más apretaba. Lo que provocaba el absurdo de tener que hacer menos esfuerzos por aprender a hacer malabares, que por ir a comprar a los puestos.

Por supuesto, no nos podemos olvidar de la impactante tienda de merchandising, que sí estaba abierta casi todo el día. Allí tenían enormes máquinas de coser que bordaban el logo de la EJC en cualquier prenda que llevases o que tuviesen allí mismo a la venta. Eso sí, los precios: nivel nórdico.
  
Pero ya vale de hablar de la maravillosa logística. Pasemos a la programación de espectáculos, que en el fondo es uno de los aspectos más interesantes...




Para ello tendremos que esperar a la próxima entrada sobre la EJC 2015, ¡no os la perdáis!

miércoles, 14 de octubre de 2015

Circo catalán en el Price

Durante dos fines de semana consecutivos de septiembre, uno de ellos coincidiendo con las sonadísimas elecciones catalanas, el Teatro Circo Price programó dos espectáculos de compañías catalanas: Rhum y Circ Pistolet.



Rhum es el proyecto único y especial de Rhum & Cía. Rhum no es otro que Enrico Jacinto Sprocani (1904 - 1953) un famoso payaso francés que acabó muriendo solo en su cama del hospital, víctima de un cáncer. Joan Montanyès "Monti" quiso hacerle un homenaje y creó, junto a Martí Torras, un espectáculo para recordar su figura. Por desgracia, Monti falleció antes de que pudiera ver la luz, también por un cáncer. Con ayuda de los familiares y amigos de Monti, Torras reescribió la obra y la adaptó para que acabara siendo un homenaje doble, a Rhum y sobre todo a Monti. Joan Montanyès no sólo fue un importante payaso, sino que fue el primer director artístico del nuevo Circo Price, de 2006 a 2008. Se convierte entonces esta obra, representada en este lugar, en un emotivísimo evento que lo que consigue es homenajear a todos los payasos.

El hilo es simple: una compañía de payasos sin trabajo a los que les sale un bolo para el día siguiente. Sólo hay un problema: falta Rhum, y es imposible de sustituir. Guillem Albà "Wilha" y Roger Julià "Giuliani" son dos augustos con más buena fe que acierto, siempre divertidísimos. Pep Pascual "Peppino", es un Harpo Marx polifónico. El carablanca Joan Arqué "Señor Arquetti" intenta poner orden en ese desastre, manteniendo bien el desagradecido papel que le toca. Por último Jordi Martínez "Señor Martínez" tiene la difícil tarea de sustituir a Rhum, idea que cada vez le va convenciendo menos.


Con la estructura tradicional de una compañía de payasos, Rhum es un espectáculo de 90 minutos en los que revisitan entradas clásicas y crean algunas nuevas con bastante acierto. El gusto por respetar la música y las canciones, médula ósea del clown, se agradece. Quizá en algún momento uno pueda pensar que la cosa se está alargando, pero es entonces cuando aparece la entrada de la cena, en la que Wilha, haciendo de camarero borrachín, está soberbio (previamente ya conquistó al público con sus muertes contemporáneas). El alegato final en defensa del payaso en la sociedad, dialogando Martínez con el propio Monti en off es un broche ideal para este gran homenaje que divierte y emociona a todas las edades. Por algo fueron reconocidos como el mejor espectáculo de payasos en los premios Zirkólika 2014.

"Mira, no sé por qué te empeñas en no volver a hacer de payaso. Ser payaso no tiene nada que ver con la palabra con la que se insultan los políticos hoy en día. Los payasos siempre hemos sido como una especie de médicos, de chamanes para la gente: les curamos del aburrimiento, de las preocupaciones ,de las tristezas.... Somos como un hermano mayor para ellos, y ellos son nuestra familia, nuestra única familia.
Y tú eres como el hermano pequeño."
Joan Montanyès, "Monti"
 
Si queréis saber más sobre Monti: Zirkólika número 37 (páginas 17 a 22)

---------------------------------------------------------------

Incert es el espectáculo largo de la compañía Circ Pistolet. Es el caos y el orden a la vez. Un colectivo de 6 artistas en perpetuo movimiento sin un fin muy definido, pero decididos. Puro circo contemporáneo, donde la acción no cesa y siempre hay más de un foco de atención, donde el escenario se monta y desmonta por los propios artistas y donde todos parecen saber hacer de todo. En poco más de una hora da tiempo a que todos saquen sus mejores cualidades, ya sea en la contorsión (Anna Torne), los diábolos (Albert Ubach) o las verticales (Enric Petit). Todo trufado de banquinas y torres al más puro estilo XY, a cargo sobre todo de Tomàs Cardús, Rat Serra y Joan Ramón Graells. Impresionante la polivalente acróbata Rat Serra, quizá con un papel menos lucido pero que tan pronto es ágil, como portora, como se deja lanzar por los aires en el cuadrante. Las figuras de verticales de Enric Petit son de un gran nivel, aunque a veces algo desapericibidas entre la maraña de estímulos simultáneos.



Incert son 60 minutos sin descanso, todo un derroche visual y físico para un público que ya no sabe qué más le puede sorprender, dónde estará la siguiente acción. La compenetración es patente, lógico sabiendo de su  pasado formativo común en la Rogelio Rivel, respiran y disfrutan al mismo tiempo. El nivel conjunto e individual es altísimo y han sabido lucirlo y aglutinarlo de forma coherente, pese a su falta de sentido superficial. Que la mayoría del público acabara en pie no es por casualidad.


martes, 29 de septiembre de 2015

Seis

Seis suena a transición, a comienzo de segunda parte.

Seis evoca curvas, silbidos y ofidios.

Seis recuerda a inicio de la escuela, la siguiente fase del "hacerse mayor".

Seis implica utilizar dos manos, como cuando se hacen malabares, como cuando se agarra uno al trapecio, como cuando se hace una vertical.

La seis era la línea de Metro que me transportaba en mis primeros viajes en Madrid, cuando empezaba a conocer el circo. Me parecía la mejor del mundo. Ella, tan abajo, la circular que no acaba, que siempre vuelve.


Seis bolas en el aire, tres en cada mano, no se cruzan sus círculos, como en la línea de metro. Cuando llegas a ese punto, en el que uno está cómodo lanzándolas, descubres el ritmo. Las seis bailan diferente, tienen una periodicidad especial, la danza de dos círculos imbricados al son del circo. Esa es la sensación, y es absolutamente placentera.

Seis no tiene el cuerpo de los múltiplos de cinco, aunque también luce una hermosa barriga, preñada de nuevas ideas. No parece una cifra de celebraciones, pero para mí es muy especial.

Seis años de proyecto, de lanzar calamares al aire, de hacer malabares con las letras, el circo y los cómics. El seis que confirma que esto es parte de mi vida, que en mi cabeza siempre hay alguna entrada, no siempre realizable cuando me gustaría. Esto sigue, al ralentí pero avanzando. Sin objetivo definido más que seguir difundiendo lo que a mí me gusta, seguir aprendiendo de mis pasiones, seguir conociendo gente que me llena y seguir disfrutando.

Seis años dando gracias.

Seis años deseando "¡Salud y mucho circo!"

Foto: Alicia de Lózar
Foto: Alicia de Lózar


Brindemos como cada año, que esto sigue.



lunes, 28 de septiembre de 2015

Ración de vídeos del mes. Septiembre de 2015

Con la resaca del "pa amb tomaquet" aún en la cabeza, tras el denominado parto de la burra ("part de la ruqueta") y ver que tampoco cambia tanto la situación previa, podemos desintoxicarnos con otros menesteres. El veranillo de San Miguel nos despide como se merece del verano, la revista El Jueves cumple 2000 numerazos y más de 40 años, la bici sigue cada vez más de moda y el circo crece de festival en festival. Ahora comienza la temporada de salas y circos estables, es para frotarse las manos.

Mientras tanto, disfrutaremos de los maravillosos vídeos de circo, que es la sal de la vida.

Pasen, hay sitio al fondo.

1) Hector Mancha. No se prodiga la magia por aquí, pero la victoria de Héctor Mancha en la última edición del FISM (Campeonato de la Federación Internacional de las Sociedades Mágicas) lo merece. Su interpretación de un avaro al que los billetes no paran de brotarle me ha fascinado, espero que a vosotros también.


2) Joseph Viatte. Otro desconocido del gran público (y del especializado) que se planta con un número muy mimado y bello. El contact no es santo de mi devoción por la escasa originalidad de sus planteamientos, pero este chico ha conseguido mantenerme pegado a la pantalla. Y sólo con dos dedos. Ojo a su canal que tiene muchas cositas interesantes.


3) Nathan Briggs-Penthon. Seguimos con el moderneo, ahora es el turno de Nathan, alumno de la Escuela de Québec. Es una nueva muestra de la infinidad de trucos que pueden hacerse con 3 bolas. El vídeo que saca en esta ocasión se podría denominar el "toquecitos", ya que sólo hacy combinaciones de golpeos con el cuerpo. Muy complejo todo.


4) Familia Gerasimov. Cambio brusco en la línea de estos vídeos. Vuelve la familia de malabaristas rusos con el estilo más ruso del universo. La técnica soviética llevada al extremo, puliéndola hasta que queda realmente extraña de ver. Eso sí, hay que reconocer el mérito de las "bichacadas" que logran tirar al aire. Una maravilla.



5) Troupe Acrobática de Tianjin. Medalla de Oro en Montecarlo en 2013, con eso debería bastar. Las troupes de chinos siguen estando un escalón por encima del resto y con espectáculos como este lo siguen demostrando. Una vuelta de rosca a los juegos de icarios.



6)  Giro de platos. Siempre había visto los números de giro de platos como muy similares entre sí, aunque he de reconocer que vistos en directo tienen su tensión. En esta ocasión, el artista participa en la 4ª edición del Festival de Demain (cómo cambia el discurso de un festival, ¿no?), no he conseguido averiguar el nombre, sólo que es egipcio. Su versión de los platos es también clásica pero mucho menos vista.

                       
plate spinning - Cirque de Demain 1980 <-- font="" for="" go="" ios="" jtv="" playback="" please="" to="">

7) 25 años del National Centre of Circus Arts. Casi nada, pura historia del circo y de las escuelas de circo resumidos en 20 minutos de imágenes. Las de los primeros años siempre me han gustado. Sirve para darse cuenta que cosas que hoy se presentan como novedosas ya se hacían hace años con total normalidad.


 Postres y chupitos

lunes, 31 de agosto de 2015

"Danza y Malabares se completan y complementan". Entrevista a Jimmy González

Es una fría noche del invierno parisino. Jimmy González (Bosost, Lleida, 1992) acaba de actuar en las semifinales del la 36º Festival du Cirque de Demain. Ha presentado un precioso número en el que hace malabares con arcilla. Contrasta su menudo cuerpo con la imagen de fuerza que transmite haciendo malabares. Está contento con su actuación, su tímida sonrisa se escapa durante toda la entrevista, al igual que el sutil acento francés que acompaña a sus palabras. Aún no sabe que al día siguiente le será entregada la medalla de oro del prestigioso festival. 



¿Cómo empiezas a hacer malabares?
Yo nací en Bosost, un pequeño pueblo del Valle de Arán, de unos 800 habitantes. Mi padre es francés y mi madre es española, durante la semana iba a estudiar a Francia a un internado y los fines de semana volvía a España. A los 7 u 8 años, me enseñó malabares un payaso que se llama Rufi. Después empezamos a hacer espectáculos juntos por el Valle de Arán. Rufi hacía el payaso muy bien y juntos nos divertíamos mucho. Ibamos por los pueblos con un show llamado "Sonríe por narices", llegamos a ir al festival de Tárrega. Nadie más en mi familia hacía nada relacionado con el circo. Mis padres tienen un restaurante.

¿Qué disciplina te gustaba más al principio?
Al principio hacía de todo, mazas, palos chinos, diábolo, cariocas, monociclo, zancos... Mi elemento preferido son las bolas, son muy puras, muy simples. Es con lo que empecé y con lo que más identificado me siento.

¿Cómo acabas dedicándote al circo?
La verdad es que mis padres siempre me han apoyado muchísimo, desde el principio. Me llevaban a los espectáculos de circo que había cerca, me llevaban a Tárrega, me llevaban al Circo del Sol o a Francia a ver espectáculos contemporáneos. Lo hacían para que me diera cuenta de los diferentes estilos que había. Me dijeron que si quería hacer circo, adelante, pero que lo conociera bien.

Después de los espectáculos de calle, a los 13 o 14 años, dedicaba muchísimas horas a entrenar y ver vídeos en Internet. Decidí que me iba a dedicar al circo y dejé el esquí de competición, mi otra afición entonces. Entonces decidí ingresar en una escuela de circo llamada Châtellerault, donde se compaginan los estudios de secundaria con la formación circense. La verdad es que allí descubrí el resto de aspectos del circo, fue una formación muy completa durante 3 años.

¿Cómo llegas a Montreal?
Ya en Châtellerault tenía la ilusión de acabar en la Escuela Nacional de Circo de Montreal. Tenía también muchas ganas de salir de Francia, de conocer otras formas de ver circo. Sabía que en esa escuela se fijan muchas grandes compañías y que era una buena oportunidad de hacer cosas más comerciales mientras te centras en proyectos más pequeños y personales. Y es lo que así sucedió.

Allí además tuve la suerte de hacer muchos amigos y de conocer a mi novia (Erika Nguyen, acróbata y aerialista). Con otros 4 amigos formamos la compañía “Et des hommes et des femmes” al terminar en la escuela y presentamos un espectáculo. Estoy muy contento con la formación y la experiencia.



En tu número combinas malabares con bolas y danza, ¿cómo lo defines? ¿Crees que es más de danza o de malabares? ¿Cuál pesa más?
Yo creo que soy más malabarista que bailarín, sobre todo porque tengo más control de los movimientos, es lo que he hecho más años. La danza me encanta, disfruto mucho del movimiento, estoy intentando aprender más danza, controlar bien mi cuerpo como un verdadero bailarín. A la mayoría de los artistas de circo que nos gusta la danza nos gusta movernos, por eso también a muchos bailarines este tipo de circo les gusta, porque hay mucho movimiento.
Los dos se completan y complementan. Aunque en mi caso son los malabares los que me llevan a bailar y no al revés, aunque van muy juntos

Para mí la mayor inspiración en este sentido ha sido Stefan Sing. De pequeño admiraba a Viktor Kee, pero si hago danza y malabares es por Sing.

¿Crees que un número debe cambiar siempre? ¿Existe un miedo a fijarlo?
Depende. Puedes hacer un número y dejarlo como está y luego hacer otros, o puedes ir cambiando el que ya tienes. Yo tengo mi número de bolas y ahora he creado este de arcilla. Si tuviera que hacer un número nuevo de bolas sería completamente diferente. Las pequeñas cosas siempre van cambiando. Aunque en el conjunto, ese número de bolas lo siento como completo. Siempre va a evolucionar, porque los movimientos cambian, la técnica mejora, las sensaciones...

Ahora la gente ya no quiere guardar una estructura fija en un número. No tiene mucho sentido. Si la vida cambia tu número también tiene que cambiar. Si a la gente le ha gustado y quiere volver a verlo, será el mismo número, pero evolucionado. Esa evolución gustará a unos y a otros no, depende.

En tu número de bolas combinas mucho la estética, pero guardas mucho de técnica de bolas, que a veces se olvida.
Fue uno de los motivos de irme de Europa. Me encanta bailar, moverme, hacer malabares de esa forma no tradicional. Pero siempre he trabajado mucho la técnica. Allí en Montreal creo que se consigue combinar las dos partes de la mejor forma. Es una buena forma también de que sea más accesible a la gente, así llegas al público que le gusta el contemporáneo y a los que prefieren algo más técnico.

¿Piensas en un publico al crear o guardas cosas para ti?
Se piensa en el público, sobre todo en trabajos concretos, pero cuando creo uno sin objetivos lo hago para mí. Este del Demain ya sabía cómo iba a ser más o menos, porque tenía un objetivo. Si tengo que hacer un número simplemente porque me apetece, será más para mí.



Aquí has presentado un número de malabares con arcilla. ¿Cómo nace la idea?
La idea empezó en Chatelerault, ví un número de danza donde los bailarines iban tirando arcilla por todos los lados y me gustó la idea. En Montreal en segundo año, trabajé durante 2 o 3 meses en un número con arcilla, para divertirme. Cuando acabé la escuela, fui con los 7 Dedos de la Mano a Nueva York y les encantó la idea. Creé un número para ellos, no tanto para la escena, era más para animación, no me lo tomé tan en serio, era para divertirme. Cuando quise venir a este festival, propuse las bolas, pero no estaba permitido porque ya había participado en el Festival Sol y Circo de 2013 (donde también ganó la medalla de oro). Les dije "tengo otro número con arcilla, que dura 2 minutos y ya hice en The Box, un poco erótico", les envié el vídeo y les propuse que si aceptaban que les haría un número más largo, de 5-6 minutos, más técnico. Y es lo que he hecho estos dos últimos meses. La verdad es que estoy muy agradecido, ellos creyeron en mí sin haber visto el número. Las últimas dos semanas han sido un poco locura de ensayos. Sólo lo había visto mi novia. Ayer lo presenté y tengo que decir que aún no sé dónde estoy con el público en este número.

Ha gustado, te lo puedo confirmar.
Qué bien. La verdad es que es versátil. Quiero continuar con esta idea, antes no estaba seguro, ahora sé que puedo continuar. La arcilla lleva la técnica más lejos, la imaginación de la gente más lejos.



Tienes un currículum impresionante para alguien de 23 años.
La verdad es que he tenido mucha suerte. He podido trabajar con las tres grandes compañías canadienses (Cirque Eloize, Cirque du Soleil y 7 Dedos de la Mano), en cada una con un formato distinto: espectáculos, eventos corporativos, animaciones, etc. Lo cierto es que estas compañías se fijan mucho en los alumnos de Montreal, es cómodo para ellos. Yo encantado porque me gustan mucho estas compañías, pero también tengo ganas de trabajar por mi cuenta.

¿Has pensado moverte por España? No estamos acostumbrados a tu estilo.
Sí, tengo muchas ganas. Estoy ahora mismo en contactos con The Hole, para un espectáculo donde poder integrar mi número con la arcilla, de tipo más erótico. La verdad es que me gustaría actuar aquí, empecé en el circo en España y es a España a quien he representado en el Festival Cirque de Demain, aunque tenga acento francés (risas). Me gusta la idea de abrir el mercado fuera de Francia y Montreal. Me gusta mostrar donde se haya visto menos el circo contemporáneo.

¿Qué proyectos tienes a corto plazo?
Estoy abierto a muchas propuestas. Tengo ganas de hacer algún dúo con mi novia. Queremos probar nuevas cosas, ver diversas formas de circo y participar en ellas. También tengo muchas ganas de aprender más danza. Me encantaría ir un año con una compañía de danza.

Aparte del circo, ¿tienes otras aficiones?
Me gusta mucho cocinar, viajar, la música [toca la guitarra y el chelo]. Me gusta montar en bici por la ciudad y las cosas simples como ir al mercado. Mi novia me ayuda también a alejarme un poco y que no sea todo 100% circo.

¿Qué es para ti el malabarismo?
Para mí es la manera de mirar adelante a la vida, me da ganas de mejorar. Me permite sorprenderme y evolucionar. También me permite enseñarle a la gente que no sabe las cosas que puede llegar a hacer el cuerpo humano, además de ser bonito y alegre. Espero que los malabares enseñen a la gente a disfrutar y a valorar las pasiones de la vida, que son las que te permiten avanzar.


ACTUALIZACIÓN AGOSTO 2015:
Jimmy actualmente vive y trabaja en Alemania. Este año ha participado en Quilombo, un espectáculo del Cirque Bouffon, en Urbanatrix y en espectáculos en el Café Hahn. Todo conseguido tras su actuación en París y en todos ha podido participar su compañera Erika, tal y como él deseaba.
El próximo fin de semana del 19-20 de septiembre actuará en Montjuïc, con motivo de las fiestas de la Mercè en Barcelona. A partir de enero participará en el espectáculo The Hole en el Casino de París. Un calendario de ensueño para un malabarista humilde al que la vida sonríe sin cesar.

Jimmy González (d) recibiendo un premio de manos de Viktor Kee



domingo, 30 de agosto de 2015

Ración de vídeos del mes. Agosto 2015

Agosto es un mes peculiar si no te vas de vacaciones y vives en una gran ciudad. El pulso de la urbe desciende hasta la bradicardia, las arterias se liberan de sus molestos trombos de cuatro ruedas y los diversos órganos se llenan de fiestas patronales. Como si de un Ramadán occidental se tratara, la vida política se toma un descanso y los medios de comunicación disfrutan de sus "noticias veraniegas". Un mes ideal para revisitar la bella tradición de ver vídeos de circo. Espero que vengan con apetito, viene cargado el menú. 

Pasen, hay sitio al fondo.

1) Manuel Álvarez. Parte de una de las familias más prolíficas del circo patrio. Manuel eligió el malabarismo y fue uno de los representantes de una especie de "estilo español" (o lo más parecido a ello). La rutina de mazas sigue sin tener igual, la espectacular variedad de juegos de pies, o Kickups en inglés, y su velocidad hacen de este hombre algo único. Una gozada. Como nota curiosa, el vídeo es de RTVE, cuando se televisaba circo...

                       
Manuel Alvarez - Pista de Estrellas ca.1990 <-- font="" for="" go="" ios="" jtv="" playback="" please="" to="">

2) Mathew Tiffany y Mike Parker. El spinning es una disciplina en peligro de extinción. Quizá por la aparente escasez de trucos que pudiera albergar. El circo, sus practicantes, es especialista en sacar todo el jugo imaginable a cualquier disciplina. Este dúo, que pareciera salido de la Curia, saca un vídeo destinado a ser un rara avis, por la variedad de trucos y por la curiosa localización y música.

                       
balluSpinnus <-- font="" for="" go="" ios="" jtv="" playback="" please="" to="">

3) Takeshi Kamisato. Seguimos con los giros. Ahora toca peonza. Ese juguete milenario que cada cierto tiempo asalta los patios de los colegios a golpe de moda. La cosa se ha ido de las manos y los trucos que se pueden hacer con ellas son increíbles.



4)  Delaney Bayles. Cambiamos de tercio para volver a los malabares puros. Delaney es una norteamericana de 17 años. Lo llamativo de su caso es la barbaridad de trucazos que ya domina a esa edad. Da gusto ver a estos "machacas" de los malabares, el día que creen rutinas vistosas....



5) Nicole Frýbortová. Esta checa es una deportista de bicicleta acrobática. El nivel técnico que adquieren estas disciplinas "circenses" cuando se pasan al plano deportivo es asombroso. Para muestra esta increíble rutina de bicicleta, donde empieza con un "saltito" que hace llevarse las manos a la cabeza. Si ya tuviera un toque artístico sería inolvidable (y no me refiero a unas alas de mariposa).


6) Ranking de malabaristas japoneses. Bien de bolas y cajas de puros. Técnica y velocidad endiabladas. El gusto por la rapidez y los "ooohhh" del público. Otra cultura en todo, también en los malabares.


Guindas
¡Salud y mucho circo!

domingo, 9 de agosto de 2015

"El circo es un arte visual". Entrevista a Viktor Kee

Es 7 de mayo, el día de la première de Amaluna, la última producción de Cirque du Soleil, en España y también en Europa. Viktor Kee (Pryluky, Ucrania, 1970), uno de los referentes del malabarismo actual y uno de los protagonistas del espectáculo (es Cali, un hombre-lagarto), hace un hueco dentro de su atareado día para responder a unas preguntas. Es en unas mesas al aire libre, junto al camión-comedor, donde Kee aprovecha para almorzar mientras habla de Amaluna, de él y de su fundación. Transmite tranquilidad con sus palabras y gestos, respondiendo con serenidad, fijando su profunda mirada cuando enfatiza alguna frase. En ocasiones una breve sonrisa se escapa de su boca, sobre todo cuando habla de malabares, mostrando al socarrón bonvivant que lleva dentro.



Pregunta. Hablemos de Amaluna, ¿Cómo has llegado aquí?
Respuesta. Tras 9 años en Dralion y más de 3000 shows, abrí una productora de espectáculos (Art Vision) porque quería ser manager y hacer cosas distintas. Quería seguir actuando y acabé en Singapur, donde cambié mi número y mi personaje. Entonces me llamaron de Cirque du Soleil y me ofrecieron un nuevo espectáculo, donde tendría más protagonismo. El personaje me interesaba y encajaba con lo que estaba haciendo: los movimientos de reptil, más bufonesco, etc. Cali es más divertido, mis otros personajes eran muy serios. 

P. Siempre cuesta encontrar los nombres de los artistas de Cirque du Soleil en la prensa o en la propia web de la compañía, en cambio sí es fácil encontrar el de los coreógrafos o diseñadores de vestuario
[nota: los nombres de los artistas ni siquiera salen en el dossier que dan a los medios].
R. Eso lo odio, se supone que por contrato debe aparece nuestro nombre, pero solo sale en el programa (que es de pago). Me parece que no es justo, si el mundo del circo estuviera más unido y tuviera un soporte sindical no pasarían estas cosas. Nadie imagina que esto pueda pasar en una obra de teatro, pero en el circo es así. No es luchar contra Cirque du Soleil, es simplemente que quiero visibilizar mi nombre. También hay que reconocer que se está a gusto en la compañía, ofrece muchas facilidades sanitarias, de entrenamiento, técnicas, etc.

P. ¿Os afecta en algo la venta de la compañía?
R. Por el momento no ha cambiado nada. Cada tour tiene una gestión independiente y todo sigue igual. Yo supongo que los nuevos dueños comenzarán con los cambios en unos meses.

P. ¿Crees que Cirque du Soleil promueve el circo?
R. Nunca fue uno de sus objetivos, ellos quieren ser la mejor producción de circo, nada más. Sí han conseguido que la gente, al pensar en circo, visualice los clásicos circos de lona y el Soleil, pero nada entre medias. Por ejemplo, yo creo que es como Apple, no promueve la tecnología, no creo que quieran que la electrónica sea popular, sino que quieren vender su producto y hacerlo bien.



Viktor Kee ha creado recientemente su propia Fundación benéfica.

P. En 2014 creaste la Fundación Viktor Kee. Previamente habías recorrido los Estados Unidos con tu campaña “Help Ukraine”.
R. Fue una experiencia conmovedora. Cuando empezó el conflicto en Ucrania decidí hacer algo, aunque fuera simbólico. Crucé el país de este a oeste para informar a la gente y recoger firmas en una bandera, visibilizando y concienciando sobre el conflico. También recogí algunos fondos para caridad, pero no era ese mi objetivo. Fue una gran experiencia. El problema es que es un conflicto muy complejo políticamente y no se podía ser neutral. En Rusia ya han avisado que no podré actuar allí en la gira de Amaluna, aún tengo que renegociar mi contrato.

P. Después creaste tu fundación, que tiene varios frentes: los círculos donde realizáis talleres con niños, la terapia con discapacitados, los eventos para recaudar fondos, la campaña del 1%....¿No sois muy ambiciosos?
R. Sí, quizá demasiado. Por ahora nos centramos más en el trabajo con niños y en la creación de una escuela infantil de circo en Ucrania. Después de eso llegaremos al resto. Me hace mucha ilusión lo de la escuela, sería seguir el modelo en el que yo me formé y que tras la caída de la URSS ha desaparecido. Estamos en contactos con el Ministerio de Cultura, buscando apoyos y sponsors, etc.

P. ¿Estás contento con cómo está funcionando?
R. Sí, por suerte tengo un gran equipo de voluntarios. Estamos ahora esforzándonos en buscar vías de financiación, pero el proyecto de los “Open Circles” que hemos realizado en Argentina salieron muy bien. Además, 4 meses después de ir a uno de estos sitios con niños en riesgo de exclusión vimos que esos niños siguen realizando actividades culturales. Este verano iremos a África, a Kenia. Estamos aprendiendo, creciendo, queremos hacernos mas grandes y llegar a más sitios.

P. ¿Cómo puede la gente ayudar a tu fundación?
R. Informándose de nuestro trabajo a través de nuestra web (www.viktorkeefoundation.com). Todo es altruista y cualquier aporte será bien recibido. Todo se invierte directamente en la fundación. Desde ofrecerse como voluntario en nuestros proyectos, hasta donar dinero directamente, pasando por comprar merchandising, traducir nuestros textos o promocionarnos a nivel local, todo será bien recibido. 


Su carrera en el circo.
P. Te formaste en la escuela local de circo (Uday), en la que entraste a los 6 años a través de tu hermano ¿cómo descubriste que querías ser malabarista?
R. A los 15 o 16 años, tenía que decidir disciplina. Tenía un número con aros y mazas, muy clásico, que funcionaba, pero un día creé un número que mezclaba 3 bolas grandes con pasos de breakdance, que en su momento me gustaba mucho. Resulta que este nuevo número, menos técnico, era mucho más popular, así que la decisión ya estaba tomada. Ya no volví a actuar con otro elemento que no fueran bolas.

P. En 1989 ingresas en la Escuela Profesional de Circo de Kiev, ¿Qué es lo que más recuerdas de tus años allí?
R. Las muchísimas horas de entrenamiento, con sesiones de siete de la mañana a siete de la tarde. A los malabaristas nos hacían entrenar 2-3 horas más cada día, ya que el programa formativo dedicaba pocas horas al malabarismo. Recuerdo competir con otros alumnos a ver quién se quedaba más tiempo entrenando, todos queríamos ser el último en irnos a casa, aunque estuviéramos muy cansados.
P. En alguna ocasión has comentado que estás más interesado en la parte estética de los malabares que en la técnica, ¿Piensas que se puede alcanzar esa estética sin una base técnica?
R. No, tienes que tener una base técnica muy sólida para estar cómodo con los malabares, para hacer lo difícil fácil. El circo es un arte visual, no un deporte, si muestras un truco muy técnico, pero no lo haces de forma estética, no va a funcionar entre el público. Si dejamos de prestar atención a cómo se ven los trucos desde fuera, pierde todo su sentido.

P. ¿Crees que algunas escuelas de circo de línea más moderna están olvidándose de la técnica?
R. Sí, trabajan mucho el estado de ánimo, pero no la estética. Algunos se centran mucho en sí mismos. Yo no quiero transmitir mi sentimiento al público, yo quiero sacar un sentimiento del público, que salga de ellos; es una aproximación diferente.

P. Has conseguido tener un estilo propio característico, ¿Cómo nació?
R. Con aquél número de malabares y breakdance, ví que funcionaba ydecidí a desarrollar trucos en el suelo y en movimiento. Luego vi a Francis Brunn en vídeo y quise ser como él, me impresionó mucho, me vestí completamente de negro y simplifiqué la técnica de mi número, sólo hacía 3 bolas. Luego vi que los escenarios grandes requieren más elementos en el aire y volví a recuperar las 5 y 7 bolas en escena.

P: ¿Entrenas nuevos trucos?
R: Hace tiempo que no, lo que hago es probar pequeñas variantes de algunos trucos o combinaciones de ellos. Por ejemplo, investigar en una combinación de Mill's Mess con contact. Cada vez me involucro en más proyectos que me restan tiempo del entrenamiento, ahora entreno sólo lo que tengo que hacer, aunque sin olvidar futuros nuevos números.

P. Has comentado que hiciste el mismo show con Dralion más de 3000 veces, ¿Cómo te concentras antes de un número que puede volverse tan rutinario?
R. Nunca me he aburrido, siempre es distinto. Años después conocí a Brunn y llegamos a ser buenos amigos, él siempre decía que se motivaba con cada público, queriendo hacerlo perfecto o metiendo pequeños detalles diferentes. En cada país el público es diferente y lo percibes, además, yo me sigo poniendo nervioso y tengo ciertos rituales previos para focalizar mi atención.

P. ¿Alguna actuación que recuerdes especialmente?
R. La nochevieja de 2000 actué en Nueva York junto a Barbra Streisand, fue bonito. También fue muy emotivo mi último show en Dralion. Fue graciosa una vez en Chile que olvidé quitarme la veda semitransparente que cubría mis ojos al principio del espectáculo. Realicé toda la rutina con ella puesta, sin encontrar el momento de quitármela (risas).



P: Siempre comentas que admiras a Brunn y a Biljauer. Presumes de haber sido amigo de Brunn, pero pudiste conocer a Biljauer?
R: No, nunca pude conocerlo. Brunn fue más que mi amigo, era mi mentor, nuestros encuentros fueron momentos muy especiales para mí. Fue el primer artista que vi que combinada movimiento corporal, trucos y danza, junto con un gran personaje. Estaba muy impresionado y marcó el inicio de mi estilo. Años después nos conocimos y él me dijo que admiraba mi trabajo, fue uno de los momentos más emocionantes de mi carrera. Después de eso nos volvimos muy amigos. Para mí siempre será mi ídolo y mi héroe.

P. ¿Qué aficiones tienes fuera del ámbito circense?
R. Me gustan mucho los musicales clásicos, con artistas como Fred Astaire o Gene Kelly, fueron una gran inspiración para mi. También me gusta mucho el golf, que tiene muchas similitudes con los malabares, siempre se puede mejorar, requiere constancia y precisión. Disfruto mucho bebiendo un buen vino con amigos, mientras fumamos un buen puro.
 
P: ¿Cuáles eran tus sueños mientras estabas en la escuela de circo y cuáles son ahora?
R: Han cambiado. Antes quería hacer algo especial, ser relevante, tener un estilo particular y viajar por el mundo. Era muy ambicioso, cuantos más sitios importantes hubiera actuado, mejor. Recuerda que vivía en la Unión Soviética, me apetecía salir y viajar. El dinero no era un objetivo, era más enseñar lo que yo hacía. Eran sueños egoístas, pensando sólo en mí mismo. Ahora son cosas más grandes, no tan egoístas. Me gusta crear números, me gusta ayudar a otros artistas, la solidaridad, etc. Por supuesto ahora quiero abrir una escuela de circo para niños. Me he dado cuenta que trabajar con discapacitados es muy estimulante. Para un invidente, poder lanzar dos bolas es mucho más emocionante que para mí lanzar 7 bolas. Él puede tener las mismas sensaciones cuando se lo muestra a su familia que cuando yo lo hago delante de 2000 personas, quizá incluso más intensas. Eso es lo valioso, lo feliz que te hace hacer lo que haces. Poder compartir esa felicidad es algo que he descubierto y lo estoy disfrutando mucho


Esta entrevista es una versión extendida de la aparecida en el nº 44 de la revista Zirkólika