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viernes, 27 de diciembre de 2013

A ras del circo

En la Cineteca del Matadero de Madrid se ha proyectado este mes de diciembre el documental "A ras del cielo", del mexicano Horacio Alcalá. Tras su paso como productor en el Circo del Sol, y tras una conversación con Patrick Flynn, un gurú de dicha empresa, surgió la idea de hacer un documental sobre el circo, pero centrado en su gente. Cinco años después, tras mil penurias y viajes, el proyecto ha visto la luz.



El documental es una mirada cercana a distintos artistas de circo, no habla sobre circo, habla de artistas y con artistas. Todos con algo en común: son parte de ese "nuevo circo" que no nace de las familias ni de la herencia, si no que lo hace desde las escuelas y la formación reglada. Lo bonito es lo bien que refleja el documental las mil formas de llegar a esa formación. El circo tiene algo mágico y poderosamente atrayente, capaz de aunar y acoger a cualquier persona que se acerque e interese lo suficiente.

Un viaje preciosista, plagado de imágenes espectaculares, por diez protagonistas a lo largo de dos años. En él nos acercamos a la persona tras el escenario, al pensamiento del artista y su visión de su camino vital. Trayectorias muy diversas que apuntan al circo: desde la gimnasia deportiva, un pueblo de Palestina, la danza o incluso desde el fracaso escolar. El circo los ha atrapado y el componente común es la pasión por él que ahora destilan, el circo atrapa y no suelta.



Hablan de forma espontánea, de ellos, de sus vidas, del entrenamiento y de las actuaciones, de la satisfacción tras el esfuerzo y el sacrificio, algunos encantados de conocerse y otros divagando en profundidades espirituales; pero todos agradecidos de vivir el circo. Se entrelazan las declaraciones y reflexiones de cada uno con imágenes de sus actos y proyectos, de sus viajes, su aprendizaje y sus castings. Fotografía impecable de los mismos, jugando con la cámara lenta, la música y las luces, para ofrecer toda la poesía y la fuerza de los números de circo. Lástima que, al ser tantos protagonistas, y al tener la imagen tanta fuerza, el documental parezca estar finalizando en varias ocasiones, creando una cierta sensación de reiteración en su último tercio.

Especialmente emotivo resultó el artista Antonio Segura, parte de la compañía Akoreakro con su acompañante Max La Sala, que se lesionó justo antes de comenzar la grabación. Cobra una gran fuerza su relato de superación tras fracturarse una vértebra en esa caída. Con las declaraciones y meditaciones de lo sucedido por parte de los dos, su mirada al futuro y su revisión de ese fatídico momento.

Antonio y Max, en un entrenamiento para el film


En conjunto, un documental precioso, con gran fuerza, que refleja de gran manera esa pasión por el circo que siente todo el que se acerca a él. Imágenes exquisitas como vehículo de grandes historias.



A ras del cielo (2013)
Producción: Cámara Boreal / Color Space México / Ukbar Films Portugal.
Dirección: Horacio Alcalá
Cinematografía: David Palacios
Cámara: Leyre Mira
Productores ejecutivos: Carlos Batres y Aitor Echeverría
Intervienen: Damian Istria, Erika Nguyen, Fadi Zmorrod, Antonio Segura y Max La Sala, Jonathan Moss, Marie-Lee Guilbert y Philippe Belanguer, Saar Rombout, Bahoz Temaux y el resto de la troupe La Meute. 
90 min. Color

Para saber más:

sábado, 10 de marzo de 2012

A la vejez, arrugas

Y le dieron dos premios Goya, y con razón. Al mejor guión adaptado y a la mejor película de animación. Muy merecidos para un film que ha sabido plasmar con gran acierto el alma de un grandísimo cómic.


Arrugas es una breve novela gráfica escrita en 2007 por un (entonces) casi desconocido Paco Roca (Valencia, 1969). Tuvo que ser la editorial francesa Delcourt la primera en confiar en su obra. En vista del éxito cosechado en el país vecino, a los pocos meses, Astiberri editó su obra en español. Un acierto, Arrugas arrasó tanto en público (más de 20.000 ejemplares, hasta la fecha) como en críticas, llevándose numerosos premios hasta alzarse con el Premio Nacional de cómic de 2008. Esto le permitió a Roca subir un escalafón entre los autores españoles y, desde entonces, todas sus obras se editan con gran expectación, como Las Calles de Arena o El Invierno del Dibujante.

¿Qué tiene de especial Arrugas? Nada y todo. La sencillez con la que se relata un drama tan intenso y generalizado como es la demencia senil, el trato a los ancianos dentro de la sociedad o el mismo envejecimiento. No busca la lágrima fácil, si no que cuenta, con calma y sosiego, el imparable proceso de deterioro que aqueja una enfermedad como el Alzheimer.

Desde la primera viñeta simpatizas con Emilio, un banquero jubilado al que su hijo manda a una residencia ante la imposibilidad de poder cuidarle en vistas de su progresivo deterioro. Allí conoce a Miguel, que le introducirá en el modo de vida en la residencia.


El dibujo claro, sin mucho texto, con un tempo calmado que invita a leer despacio, disfrutando de la historia y parándonos a reflexionar sobre la ancianidad. En pocas páginas, Roca encuentra hueco para hacernos pensar en el rol de los ancianos en la sociedad (apartados de los focos principales contra su voluntad), para mostrar el lado más real (y por tanto, más dramático) de una enfermedad imparable, para resaltar el valor de una amistad inesperada y todo ello con las pinceladas de humor que siempre tiene la vida. Todo dentro de una historia que fluye sola, con imágenes poéticas que nos adentran en la mente de los ancianos, y que camina hacia el final ya anunciado, pero que consigue conmover igualmente. Todo un ejemplo de lo que se puede conseguir un medio como el cómic, ideal para los que aún no han integrado las viñetas como arte.

La película, dirigida por Ignacio Ferreras, con guión del mismo y de Paco Roca, es una fiel adaptación del cómic. Alguna diferencia sutil en el enfoque de la vivencia del personaje (quizá da una visión más optimista que el cómic), algún añadido que no desentona en absoluto y detalle perdonable que no termina de encajar si previamente leíste la novela (¿Miguel con acento argentino?). Es, por tanto, una obra redonda, a la que la música de Nani García le va como anillo al dedo. La película refleja el mismo tiempo pausado e invita a las mismas reflexiones, siendo una fiel adaptación, con el mérito que eso conlleva. Chapó por todos los integrantes de la película y en especial a Paco Roca, por hacer de su novela, en apariencia sencilla, algo muy especial.

Lean el cómic, vayan a ver la película, no se arrepentirán.



Más información:

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Crónica de Zarkana (Cirque du Soleil)

Madrid tuvo el honor de acoger casi en primicia a Zarkana, el último espectáculo de la multinacional circense Cirque du Soleil. Del 12 de noviembre al 31 de diciembre, el Madrid Arena es el lugar elegido para alojar el impresionante despliegue que conlleva la compañía canadiense. Más de doscientos trabajadores y setenta artistas son los responsables de este nuevo recorrido por el surrealismo. El mago Zark ha perdido sus poderes y a su amada, y nos hace acompañarle en su búsqueda por un teatro abandonado. Todo dentro del simbolismo y el estilo críptico del Cirque du Soleil, que dificulta la comprensión del hilo argumental salvo que lo conozcas de antemano.


Otras características comunes a otros espectáculos del Circo del Sol son el elevadísimo precio de las entradas (mínimo 40€, lejos lejos), la meticulosa organización, la música y el vestuario, las coreografías multitudinarias durante un acto que a veces distraen del foco principal, las canciones en idiomas inventados y el anonimato de los artistas. Respecto a esto último, hay que recurrir a internet y dedicar unos minutos para conocer el nombre de los artistas y directores, debido a razones no muy comprensibles.

Una de las cosas que más sorprende de Zarkana es su asombroso escenario (ver vídeo), inmenso, con gran profundidad, con telones que son pantallas LED, con una versatilidad pasmosa y con un equipo humano capaz de hacer que se metamorfosee en breves segundos sin que nos demos cuenta. A veces decorado de forma barroca, ambientado en la estética de finales del XIX o principios del XX, puede llegar incluso a distraer del foco principal del espectáculo, que son los artistas.

Bajo la dirección artística de François Girard, Line Trembley y Stefan Roy, la creación musical corre a cargo de Nick Littlemore. A modo de supuesto musical se van sucediendo los números, todos ellos con un regusto a circo clásico y con un nivel general bastante alto. Destaca por encima de todos el espectacular número de parada de manos de Anatoly Zalevsky, ganador del oro en el Festival de Cirque du Demain en 1998. Además, tuvieron a bien dejar que fuera él solo, flanqueado por dos pianos de cola, el que llenase el escenario. Su número de verticales respira fuerza, fluidez y belleza a partes iguales, consiguiendo la ovación rendida de todo el público.



Otros actos destacables fueron el trío de escalera vertical, con sus espectaculares portes en equilibrio, aunque quedó deslucida por la parafernalia acompañante. El número de barra rusa del trío White Crow (procedentes del circo Starlight), que muestra un triple mortal hacia delante enlazado con un doble atrás con tirabuzón. Hubo también un hipnótico acto de lanzamiento de banderas italianas que sacó exclamaciones del público. También merecen mención el vistoso número de bolas de rebote y claqué de Maria Markova (que ya estuvo en Saltimbanco) o los dibujos en la arena de Erika Chen.


Los números de cuerda lisa a dúo; Los Navas y Vélez, la troupe de alambristas y el número de trapecios volantes a mi parecer les faltó algo de ritmo, aunque hay que reconocer que todos esos vuelos y saltos siempre son impresionantes. Lástima que a Madrid no trajeran la Rueda de la Muerte, tenía ganas de verla en directo.

Los payasos Daniel Passer y Wayne Wilson hacen de nexo, con rápidas, simples y eficaces intervenciones que demuestra que son una parte imprescindible de todo buen circo. La traca final de la velada quedaba a cargo de la troupe rusa de “banquine” y su número heredado de Quidam, ganador del Festival de Montecarlo en 1999. Una docena de artistas en perfecta sincronía ejecutando torres humanas en segundos, sobre las que vuelan las ágiles como si nada. Capaces de crear una estructura como la de la foto de más abajo (no, no es un montaje); y para rematar, un vuelo con mortal hacia atrás para caer sobre una torres de tres alturas, donde los portores reciben sin el más mínimo tambaleo.



Lamentablemente, no todo el público pudo disfrutar de estas actuaciones en su plenitud ya que el pabellón resultó demasiado grande y casi todos los asientos se encuentran demasiado lejos, y los de las gradas laterales pierden visibilidad por la profundidad del escenario. Que esto suceda en un espectáculo donde los asientos más baratos cuestan 42€ es inadmisible. La carpa dota de una magia especial a cualquier acto circense, y permite al espectador disfrutarlo como se merece. Esperemos que para siguientes girasse planteen estas cosas. Si uno se da una vuelta por los blogs y las primeras críticas al espectáculo (ver más abajo) encontrará a grandes rasgos dos versiones: las de los periódicos y medios oficiales, con una opinión favorable y dejando ver alguna sutil queja; y las de usuarios habituales del Circo del Sol (que no del circo) quejándose de las instalaciones y de los fallos de los artistas (sí, lo que leéis, a mí también me ha sorprendido). Aun así, salvando algunos de estos detalles, el gusto que dejó Zarkana es bueno y sorprende favorablemente, al menos al que suscribe.



Versión extendida de la crónica publicada en el nº30 de la revista Zirkólika.

Otros enlaces:

miércoles, 15 de junio de 2011

Chico y Rita, amor por la música.

No se puede hablar de Cuba sin mencionar La Habana, como no se puede hablar de esta isla sin hablar de música. Los mismos ritmos que hacen músicos de puro talento, que mezclan su don innato con la picaresca de la isla y su sonrisa ante la vida. En La Habana de los años 40, Chico, como tantos otros cubanos, vive de tocar en distintos locales a cambio de unos pocos pesos. Con un ojo puesto en los grandes hoteles para gringos y el otro en Nueva York, el corazón del jazz por aquel entonces. Es en uno de esos hoteles donde Chico conoce a Rita, una bella mulata de extraordinaria voz ue trabaja a partes iguales como acompañante de gringos y como cantante. Comienza así una relación de amor y desamor que recorre La Habana primero para perseguirse después por los locales de Nueva York. Amor que los protagonistas no saben distinguir de su sentimiento por la música, esa pasión para la que han nacido y les permite vivir, pero no los completa. Seis décadas de búsqueda de sus sueños a ritmo de jazz latino, de son, de garitos oscuros y de luminosos music halls, que les llevará a encontrarse a sí mismos a través de su otra mitad. Fernando Trueba nos cuenta esta bella y sencilla historia tantas veces contada otras veces ayudado por el talento de Mariscal para hacer simple lo complejo. Enamorado del jazz y de la música latina, Trueba dedica esta película a Bebo Valdés a través de una ficción musical con toques de realidad y por medio del trazo simple y el gran colorido de Mariscal, que nos transporta con acierto a la Cuba pre-revolucionara y a La Gran Manzana en pleno apogeo del jazz. El mismo Bebo Valdés, tras retirarse de tocar, es el encargado de poner la banda sonora a esta magnífica película, música que sin duda se convierte en un broche impagable que casi se come el protagonismo del film, pero que es uno de los culpables de ganar el Goya a la mejor película de animación de 2011. Y es que sin música esta película no se entiende, cosa que parece no entender la editorial Sins Entido la cual, haciendo honor a su nombre, saca a posteriori un cómic de la película. Un absurdo promocional que intenta pasar a viñetas muda una historia en que la música es el hilo conductor, lo que da sentido a los personajes, sus relaciones y anhelos. Aunque Mariscal afirme que supuso un gran esfuerzo este cómic y que tuvo que cambiar encuadres y ajustar el guión, él mismo reconoce que tendría que llevar música incorporada. Al final queda un cómic bonito pero incompleto, por lo que tengo que recomendar ver la película desechando la idea de abrir el cómic, se pierden lo mejor de la historia. Aún así, enhorabuena a Trueba y Mariscal por apostar por la animación en español como vehículo para contar grandes historias.
Otros enlaces:

jueves, 23 de diciembre de 2010

Man on Wire,


James Marsh tuvo a bien en 2008 llevar a la pantalla una historia fascinante, la historia de Philippe Petit, un artista callejero francés que en 1974, junto a unos amigos, decidió cruzar las ahora extintas Torres Gemelas de Nueva York sobre un alambre. Se ha basado en el libro del propio Petit "To reach the clouds" (alcanzar las nubes). Ya antes se había intentado narrar este hecho insólito, como en este precioso corto de animación "El hombre que caminó entre las torres" (basado en el libro homónimo de Mordical Gerstein de 2004), o la película High Wire, de 1984.

Man on Wire está rodada en formato documental, con muchos minutos de imágenes rescatadas de Philippe y sus compañeros de aquellos años, grabadas por ellos mismos. Marsh juega con esas imágenes reales y las entremezcla con testimonios de sus protagonistas en la actualidad y recreaciones de algunas situaciones. Lo hace con buen gusto, jugando con el tiempo y dando saltos de presente a pasado y viceversa para acabar con el gran clímax que es la proeza en sí, cruzar las torres gemelas sobre un alambre. Le da una fuerte emoción y te hace consciente de que aquél paseo en lo alto de las torres fue una verdadera proeza. Mención especial a la banda sonora elegida para el documental, con piezas de Satie, Michael Nyman o Grieg. Todo este trabajo fue premiado con el Óscar al mejor documental de 2008.




Además de mostrarnos el cómo se planificó esta hazaña, la película nos presenta a Philippe, todo un personaje fascinante. Philippe era un artista callejero parisino totalmente autodidacta con una personalidad absorbente. Un hombre tenaz que contagiaba su ilusión por la vida y que conseguía que sus amigos le ayudaran a realizar sus gestas. Antes de cruzar las torres gemelas ya había cruzado la Catedral de Notredame de París y el puente Harbour de Sydney. Lo único que no explican es de dónde sacaban la financiación estos veinteañeros franceses para sus empresas y poder estar ocho meses en Nueva York planificando todo, comprar el material y volar a menudo entre los dos países.


Tras la aventura de Nueva York se hizo muy popular, la multa se limitó a una actuación para todo el mundo en Central Park; luego ha repetido actuaciones por todo el mundo, fue llamado a actuar para presidentes franceses e incluso llegó a trabajar para el circo Ringlin' Bros, aunque no le satisfizo la experiencia. Él parece más un verso suelto, con su particular forma de ser, con su show de calle que sigue practicando y mostrando y con su visión optimista del mundo. No hay más que ver su discurso de agradecimiento cuando la película recibió el Óscar de la Academia, nadie había hecho equilibrios con la estatuilla antes ("gracias a la Academia por creer en la magia" dice antes).



Os dejo también con un vídeo donde se le puede ver en una actuación reciente. Sabe cómo meterse al público en el bolsillo, le da emoción a sus actos y tiene ese punto de humor internacional que siempre gusta. Chapó por este artista (mención especial a sus rudimentarias mazas) que asegura no haberse caído más que una vez del alambre, cuando entrenaba en el circo, y se fracturó algunas costillas. Por eso asegura entrenar cada día.



Espero que podáis verla y disfrutarla tanto como yo.



Otros enlaces de interés:

lunes, 7 de junio de 2010

Reconstruyendo recuerdos de guerra, Vals con Bashir

Esta es una entrada atípica en mi blog, ya que Vals con Bashir es en verdad una película de animación de 2008, pero como yo la he conocido a través del cómic de la película y merece mucho la pena, no he podido resistirme a comentarla.


Ari Forman es un director de cine israelí que con 19 años fue llamado a filas por el ejército de su país para combatir en la Guerra del Líbano de 1982, donde fue testigo presencial de la terrible masacre de Sabra y Chatila, donde miles de palestinos refugiados fueron asesinados por falangistas libaneses bajo la permisividad israelí. (más información de esta guerra aquí)

El problema es que es incapaz de acordarse de nada, no tiene recuerdos de esa brutal experiencia como soldado y tampoco puede concretar cual fue su papel en esa matanza. Pero después de una charla con un amigo suyo, también excombatiente, en la que le cuenta cómo tiene la misma pesadilla desde hace 2 años y que está relacionada con la Guerra, Forman se extraña de su desmemoria. Es entonces cuando empieza a hablar con amigos suyos psiquiatras, con compañeros de batallón, corresponsales de guerra, etc, para que poco a poco los recuerdos vuelvan a su memoria, algunos de forma surrealista.

Vals con Bashir es una forma distinta de afrontar el ya tratado tema de las experiencias particulares de los peones de la guerra, no sólo por ser un "documental de animación" (a priori un oxímoron, un término absurdo), si no por ser una poderosa vivencia en primera persona que refleja lo absurdo y horrible de las guerras. Muchas escenas de gran fuerza y tensión son narradas con cierta indiferencia y distancia, por ser el sentimiento que parece que les embargaba a algunos de aquellos muchachos.

A su vez es llamativo el tono crítico que hay contra la acción israelí pese a ser de un director de cine de esa nacionalidad, se agradecen voces que se escapen al control ideológico. Forman utiliza para contar su historia en una combinación de animación con Flash, siempre con predominantes tonos oscuros y que dan mucha fuerza a todas las escenas. Remata la película con unas escenas reales que nos sacan junto al protegonista de la distancia que ha podido producirnos la animación, impresionante.



El cómic se resume, como comentan en esta crítica, en las escenas clave de la película, ya que tiene un estilo cercano al cómic. Después de haber probado ambos formatos, me quedo con la película, premiadísima película (candidata a un Oscar a la mejor película extranjera en 2009) que nos recordará este capítulo oscuro, uno más, de la historia de Oriente Próximo.

Página de la película

sábado, 16 de enero de 2010

El Circo de las Mariposas

Aunque seguramente ya muchos lo hayáis visto, este corto de 2009, recientemente ganador del concurso de "The Doorpost", es un film dirigido por Joshua Weigel y protagonizado por Eduardo Verástegui, actor, cantante y modelo mexicano recientemente volcado en la fe católica y el antiabortismo; y Nick Vujicic, un australiano nacido sin brazos ni piernas que se dedica a dar charlas motivacionales.

Pretendidamente lacrimógeno y de fácil moralina, no quita que sea un corto agradable, bien hecho y con un mensaje muy claro de que, queriendo y aceptándose uno puede lograr lo que se proponga. Gracias a la difusión de internet ha tenido un gran éxito y se ha hecho muy popular.

Weigel adapta el mensaje de Vuijicic en sus conferencias de motivador (como él se autodenomina) poniéndole en una caravana de un circo de principios de siglo en EEUU, donde tan frecuentes era la exhibición de "freaks" o fenómenos, gente con deformaciones o enfermedades genéticas de cualquier tipo. Así, además del mensaje principal se puede notar una clara crítica a ese tipo de espectáculos y la reivindicación de la vida circense como una gran familia llena de cariño y con función de rehabilitación social proyectada a hacer feliz a la gente. Bien entendida, por tanto, la tradición circense consigue sacar actitudes muy positivas de la gente. Lograr vivir de ello tiene que ser tremendamente gratificante, sin duda.

Aquí os dejo las dos partes del corto, son sólo 20 minutos, y de paso una de las conferencias de Vujicic, con mensaje muy claro, directo y con un estilo que no me acaba de convencer, pero que su valor divulgador tiene, claro que sí. Disfrutadlo que merece la pena.







Espero que os haya gustado, otro día hablaré de Freaks, de Ted Browning, una de mis películas favoritas y claramente relacionado con este tema (y no con la deformación semántica de esta palabra, ahora polivante y casi "totivalente").

PD: Circo Méliès habla más en profundidad del corto y del tipo de show, pasaros y aprenderéis cosillas interesantes.
PPD: en el principio del segundo vídeo hay un anacronismo porque se nos muestra a un payaso con unas mazas blancas. Por aquella época el uso de "indian clubs" y menos de ese aspecto eran una verdadera rareza, pese a que ahora sean habituales.