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domingo, 30 de agosto de 2020

20 años de salsa chimichurri

 "Ponemos como fecha de inicio el 20 de agosto de 2000 porque fue la primera que reunimos un buen corro y recaudamos una gorra digna (3000 pesetas), antes solo fueron fracasos" recuerda divertida Marina Benites (Comodoro Rivadavia, Patagonia Argentina, 1981). Ella, junto a Rafa Dante Rúa (Sarmiento, Patagonia Argentina, 1979) forma la Compañía Chimirrurri, que acaba de celebrar su 20º aniversario, que se dice pronto. Y lo han hecho, cómo no, en la carretera, trabajando en un bolo


Curtidos en los espectáculos callejeros y para público familiar, ellos explican que es donde más cómodos se sienten. "Nos gusta especialmente cuando vamos a los pueblos y salen absolutamente todos de sus casas para vernos, desde la más pequeña a la abuelita más anciana". Y subrayan lo impredecible y la frescura de actuar en calle: "te acerca mucho más al público, de hecho, la actuación pasa a depender del público, haciéndolo muy diferente de un teatro".

Y es que son 20 años donde han realizado incontables actuaciones en decenas de países, y que dan para miles de anécdotas, como la de su primera actuación real en el Parque del Retiro de Madrid, que recuerda Marina: "yo tocaba un djembé (que no sabía tocar) mientras Rafa hacía un número de diábolo, así empezaba nuestro 'espectáculo'. No se paró nadie y nos fuimos a casa con las manos vacías".  O la rocambolesca historia que destaca Rafa: "Estábamos en 2002 en fiestas de Santander con nuestros amigos Tommy y Nati, nos pusimos a actuar en una calle cortada del barrio portuario. Ya teníamos un buen corro de gente cuando un conductor con claros signos de ebriedad quiso pasar por la calle, teniendo que apartarnos y llegando a atropellar una de nuestras mazas (que aún conservamos). Nos enfadamos mucho y el público nos ayudó a pararlo, yo me subí al capó con el amplificador a decirle cosas, él se puso a gritar y Marina acabó dirigiéndole un uppercut a través de la ventanilla abierta. Después se bajó y acabó viniendo la policía municipal (sus amigos, avisados por él y unos conocidos), y la policía nacional (avisada por nosotros). Al final acabamos Marina y yo en la comisaría de la policía local, sin multa eso sí, y él se fue de rositas".


 

Primeras actuaciones en El Retiro, año 2000

En este tiempo han superado dificultades como esos primeros bolos desastrosos o averías técnicas de lo más variado. También la vuelta de Rafa durante unos meses a su Argentina natal: "creía que era lo mejor para mí proyecto familiar en ese momento, pero después de un tiempo y de mucho sacrificio en el aspecto laboral decidí volver. Es increíble y admirable lo que tiene que hacer un/a artista para ganarse la vida en Sudamérica", comenta Rafa. Además han conseguido superar un reto aún más complicado: mantener la compañía pese a terminar su relación sentimental. "La verdad es que desde que no somos pareja nos llevamos mucho mejor" explica entre risas Marina. "Nosotros ya éramos grandes amigos antes, nos conocemos desde los 15 años. Llegó un momento en que nos dimos cuenta de que no funcionaba el tema pareja, pero decidimos seguir trabajando y poner por delante lo positivo que teníamos. No fue fácil, pero en el circo siempre hay un más difícil todavía".

Marina y Rafa se conocieron en la adolescencia mientras cursaban la carrera de teatro. Allí complementaron su formación con algo de acrobacia y malabares ya que "eran un recurso perfecto para el teatro callejero". Entonces Rafa sugirió ir a España, donde tenía familia lejana. "La idea original era a estudiar teatro, pero se complicó por temas económicos y de papeles". Haciendo semáforos y actuaciones de calle juntaron el dinero suficiente para los billetes de avión y aterrizaron en Madrid. "Cuando llegamos a Madrid veníamos con lo justo, y aunque buscamos trabajos varios (camareros, limpieza en oficinas, etc) en ninguna entrevista nos aceptaron, por lo que decidimos montar un espectáculo de calle", recuerda Marina. 

Así comenzaron a acudir al Parque de El Retiro, lugar donde muchos artistas se han iniciado a lo largo de décadas. Fueron unas primeras actuaciones muy precarias: "No teníamos equipo de sonido, ni micrófonos, ni escenografía ni nada, y nuestros primeros ingresos invertimos para atraer a más gente". Al final consiguieron ser independientes económicamente con solo 19 y 21 años, y eso trabajando únicamente los fines de semana. "Eso sí, a las 6 de la mañana cogíamos el primer metro para tener el mejor lugar en el Reti y nos volvíamos a casa con 5 o 6 actuaciones hechas", aclaran. 

 Rafa y Marina, en una de sus primeras actuaciones en El Retiro, año 2000

"Después de un año de trabajar a la gorra en El Retiro nos enteramos de que existía una escuela de circo en Madrid llamada Carampa. No dudamos en hacer las pruebas de ingreso y nos admitieron". Así, durante dos años se formaron en esta escuela de circo, graduándose en 2003, a la que consideran ya parte de su familia. "Nuestro paso por Carampa está lleno de aprendizajes, de recuerdos, de amigos y amigas y de mucho cariño. Desde el minuto 1 nos adoptaron y nos trataron como familia, nos ayudaron con los papeles, etc. Faltarían páginas para agradecer aquí lo suficiente todo lo que ha supuesto para nosotros Carampa". De hecho, fue gracias a estos apoyos y experiencia por lo que se asentaron en Madrid como base de operaciones durante unos años, aunque actualmente ya vivan en diferentes provincias.  


 

Preguntados por el futuro de la compañía reconocen que la situación actual llena todo de incertidumbre, sabedores de que vienen meses duros para el sector, pero, como ellos mismos refieren "no le tenemos miedo, no es la primera crisis que vivimos, que ya tenemos unos añitos". Sus ganas de continuar en la brecha no disminuyen y ambos se encuentran en proceso de creación de nuevos espectáculos unipersonales y con muchas ideas para "cocinar la siguiente receta a dúo de la Cía Chimichurri". Estamos de suerte, queda salsa para rato.



La Cía Chimichurri celebrando su XX aniversario tras su bolo del 20 de agosto
La Cía Chimichurri celebrando su XX aniversario tras su bolo del 20 de agosto

Enlaces de interés: 

domingo, 15 de marzo de 2020

Introducción a los portes acrobáticos, por Cristina Blázquez. Parte 3

Aquí está la parte 3 de este tutorial sobre los portes acrobáticos. Te recomiendo que antes leas la parte 1 (conceptos básicos) y la parte 2 (figuras básicas en suelo). 

 

FIGURAS BÁSICAS EN ALTURA

El conocimiento y la coordinación de los tiempos entre el portor y el ágil son indispensables en todos los portés que conlleven un despegue del ágil (y en general en todos los portés).

Tiempos coordinados entre ágil y portor con elevación del ágil:

Se emplearán los tiempos básicos de coordinación para elevar al ágil por la cintura.
  • El portor cuando flexione sus piernas haciendo una sentadilla para elevar al ágil ha de recordar que tiene que llevar los codos hacia su cuerpo (nunca con los codos hacia afuera)
  • Debe utilizar sus piernas, no dejar que la fuerza de elevación sea únicamente de brazo.
  • También ha de cuidar la posición de su espalda en el momento de levantarle. 
  • El ágil además de respetar el tiempo ha de saltar en posición de bloqueo del cuerpo, siempre pensando que ha de quitarle peso al portor con su salto.



Explicación de los contrapesos
: existen portés que están basados en el contrapeso que se establece entre el portor y el ágil llegando a un equilibrio de fuerzas entre ellos perfecto. A continuación veremos algunos de ellos:

Equilibrio en muslos del portor 

a) De frente: La figura consiste en establecer un equilibrio del ágil sobre el portor que se mantiene por la fuerza ejercida entre los antebrazos de ambos y el contrapeso de uno contrael otro.
  • El ágil está de pie de frente al portor en los muslos del portor con los brazos y codos estirados en equilibrio sobre el portor. 
  • El portor está con las rodillas flexionadas para dar apoyo al ágil y una posición semi sentado.
  • En esta posición el portor tendrá que pensar en echar la espalda y hombros un poco hacia atrás para contrarrestar el peso del ágil.
  • El abdomen apretado de ambos es clave para mantener la fuerza en direcciones opuestas y evitar el desequilibrio que pueda generarse entre ambos. 
  • El agarre o grip es de antebrazos de manera que el portor sujeta el antebrazo del ágil por abajo quedando los antebrazos del ágil por encima de los del portor.


Para montar la figura se puede hacer poniendo un pie ligeramente rotado hacia afuera en uno de los muslos del portor tras sujetarse de los antebrazos y dar un empuje hacia arriba con la pierna del suelo para llevar ésta al otro muslo del portor. Es importante llevar el empuje hacia arriba y montar la cadera encima de las piernas, ya que de lo contrario el ágil sacará el culo y se caerá hacia atrás.

También se puede subir de un salto hacia arriba con empuje de los brazos del portor de abajo a arriba con el agarre de antebrazo anteriormente explicado. De esta manera se depositará al ágil suave y directamente en los muslos del portor para justo después establecer la tensión entre los brazos de ambos para llegar al equilibrio.

b) De espaldas: Otra variante de esta misma figura es lo que yo llamo Titanic.

En este caso el ágil se sitúa de espaldas al portor por delante de él y se agarrará a las muñecas del portor que tendrá sus manos en la cintura del ágil. Una vez montada la figura podrá soltar los brazos al lateral si quiere.



  • Para subir al ágil será necesario que el ágil y portor hagan la elevación coordinada (como en el aprendizaje de los tiempos entre ellos) y el portor dejará al ágil en el descenso sobre sus muslos, estando de nuevo en una posición flexionado semisentado. 
  • Una vez colocado el ágil sobre los muslos, éste estirará las rodillas para quedarse de pie sobre los muslos del portor, el portor deslizará despacio sus manos hacia la parte delantera de la cadera del ágil y de nuevo entre ambos se generarán las fuerzas necesarias para mantener el equilibrio. 
  • Una vez está estable la figura, el ágil soltará sus manos y las pondrá en los laterales.


Bandera o pie de acero:

Esta figura puede ser una continuación del equilibrio de frente sobre los muslos del portor o bien puede subirse directamente a la posición.
  • Para ello, el ágil agarrada de los antebrazos por el portor, ha de colocar transversalmente su pie base sobre ambos muslos del portor que los habrá juntado para evitar que haya hueco entre ellos, y que haya una superficie mayor y más estable para el ágil. 
  • La otra pierna del ágil se elevará por encima del hombro del portor y se colocará transversalmente a su tronco superior, es decir en horizontal por detrás del cuello del portor con el pie completamente en flex. 
  • Es importante en la colocación buscar el contacto de la parte inferior de la tibia con la parte lateral del cuello del portor, para que haya más agarre, porque si se deja el agarre solo a los dedos del pie será un agarre débil que se puede soltar en cualquier momento.
  • El portor al sentir la tibia en su cuello buscará el contacto con el tobillo del ágil echando el cuello un poco para atrás para establecer un tope con su pie en posición de flex. 
  • El ágil soltará la mano correspondiente a la pierna base, y el portor si no lo ve claro, podría mantener su agarre en la pierna del ágil hasta encontrar el equilibrio entre ambos, momento en el cual se pueden soltar los agarres de brazos tanto de ágil como de portor.

Esta figura podría después acabarse en la de Titanic anteriormente mencionada, para ello es necesario buscar el agarre de los brazos de nuevo, y sacar la pierna de detrás del cuello del portor flexionando la rodilla hacia el suelo y estirando la punta del pie para seguir la rotación en el sentido apropiado y apoyar el pie sobre una de los piernas, recolocando el pie de base después. Acabará de nuevo agarrada por las manos y en 2 piernas; el portor acercará al ágil hacia la vertical para poder cambiar sus manos a su cadera y acabar en Titanic.



Paloma a piernas abiertas:

Figura en la que el portor sujeta al ágil por la cadera por encima de su cabeza, estando el ágil en posición horizontal con las piernas abiertas y apoyando los brazos en los hombros del portor.

  • Para llegar a esta figura las manos del portor han de realizar el empuje de la cadera a la altura del corte de la pierna y la posición de las manos un poquito lateral. 
  • Es muy importante que la rotación de la cadera del ágil con la palma de la mano se haga lo antes posible durante la elevación, ya que si no el ágil subirá en vertical sin rotarla.
  •  El empuje se realizará respetando los tiempos de coordinación y utilizando la fuerza de las piernas coordinada con los brazos y codos lo más cerrados posible se dirigirá a unos 30 grados de la vertical total. 
  • Nunca llevarla a la vertical total en esta figura o el ágil tendrá la sensación de caerse de boca. 
  • Además ha de tener cuidado con la lumbar y no hacer nunca el empuje cargando la espalda hacia atrás. La mirada del portor será siempre a su ágil, nunca al frente, para controlar dónde está en cada momento.

  • El ágil por su parte pondrá las manos en los hombros del portor y saltará coordinadamente con él.
  • A medida que se eleva ejercerá fuerza en sus brazos para saltar, elevar y rotar la cadera pensando en que tiene que ir a una posición horizontal sobre el portor y que el coxis se eleva más que las piernas, es decir que no puede pensar en tirar de las piernas hacia atrás o arriba, sino el coxis y como consecuencia irán las piernas. 
  • Nunca quitará las manos de los hombros del portor, por el momento y a este nivel.


Para bajar, el portor va poniendo suavemente al ágil en el suelo en posición vertical y el ágil cierra las piernas y busca el suelo lo más cerquita del portor posible.

Paloma a piernas juntas:

Es una figura en la que el portor sujeta al ágil con los brazos estirados encima de su cabeza y el ágil está en posición horizontal con las piernas juntas, como si estuviera volando. Es la figura de la película Dirty Dancing que ensayan una y otra vez en el lago.

  • El portor ha de situar sus manos a la altura de los huesos de la cadera del ágil de manera que, ejerciendo fuerza en la palma de la mano hacia arriba le rote la cadera. 
  • Los dedos han de poder controlar los posibles desequilibrios que se generen, de manera que han de dirigirse lo más verticales posibles, que el dedo índice de la mano siga una línea hacia el pecho del ágil, nunca dirigiéndose al lateral. 
  • En un tiempo coordinado con el salto del ágil, el portor hará una flexión profunda para generar un empuje hacia arriba y dirigir la palma de sus manos hacia arriba. De esta manera eleva y a la vez rota la cadera del ágil a una posición horizontal. 
  • Los brazos y codos quedarán estirados, la espalda recta y la mirada ligeramente a la cadera del ágil para situarse justo debajo de él. Los brazos del portor han de quedar alineados con los hombros, cadera y piernas.

  • El ágil ha de saltar en el tiempo coordinado con el portor y a medida que se eleva pensará que los talones de sus pies se dirigen hacia arriba.
  • Ha de colocarse en el salto por encima del portor en posición horizontal (ayudado por la rotación de la cadera que le induce el portor) y ha de ejercer una pequeña fuerza de las lumbares hacia arriba para que la línea sea horizontal o con forma de una ligera sonrisa.

Para ayudarse en el salto puede colocar las manos en los hombros del portor y a medida que se va elevando quitarlas para llevarlas a las muñecas del portor o, si está controlado, directamente a los laterales.

También puede comenzar el salto con las manos en las muñecas del portor para evitar que a éste se le separen las manos y mantenerlas siempre en las posición adecuada, nunca para apoyarse en el salto sobre él. La intención del ágil ha de ser sobrevolar al portor nunca tirar demasiado de lumbar ya que le echará hacia atrás y no permitirá llevarle a la posición correcta. Por otro lado, es importante no hacer movimientos bruscos que desequilibren al portor y le haga perder el control.



Subida básica a doble altura:

En esta figura el ágil se sitúa de pie sobre los hombros del portor formando una torre con él.

El ágil ha de mantener los tobillos lo más juntos posibles para que la cabeza del portor, que buscará su contacto, no se cuele entre sus piernas. Esto además supone un tope que podría mantener al ágil arriba aunque el portor soltara las manos que sujetan al ágil por las corvas.

En una doble altura normal los manos del portor buscarán rodear las corvas del ágil desde fuera hacia adentro y ejercerá una ligera presión hacia abajo para mantenerle sujeto. Es importante la dirección de la presión, hacia abajo y no hacia la cabeza que inducirá que el ágil se vaya hacia delante, y la intensidad de la fuerza, que no sea excesiva ya que si no provocará que el ágil doble las piernas demasiado.

  • Para subir a la doble altura, el portor se coloca en una posición de sentadilla con las piernas abiertas de manera que sus piernas queden lo más horizontales posible
  • El ágil apoyará su primer pie justo al lado de su cadera y subirá como si de un escalón se tratase. 
  • Antes de empezar a subir, portor y ágil se agarran de las manos con el “agarre de pinza”.
  • Después, el portor hará la sentadilla y colocará el brazo del lado por el cual el ágil sube doblado, a la altura de su hombro, manteniendo el brazo fuerte. 
  • El otro brazo quedará estirado de manera que tire del ágil cuando éste intente subir al escalón.
  • El ágil subirá su cadera sobre el primer pie y colocará el segundo pie en el hombro contrario del portor (éste lo relaja).
Una vez cómodos en esta posición se puede andar hacia delante, hacia atrás, lados, girar, saltar, etc. Siempre manteniendo los hombros del portor en posición horizontal, y sin que ningún hombro se suba o baje con respecto al otro. El ágil se dejará llevar por el portor siguiendo ligeramente sus movimientos.




miércoles, 4 de marzo de 2020

Introducción a los portes acrobáticos, por Cristina Blázquez. Parte 2

Esta es la segunda parte de un tutorial sobre portes acrobáticos escrito por Cristina Blázquez, antes de continuar, por favor lee aquí la introducción y conceptos básicos en la Parte 1. 

FIGURAS BÁSICAS EN SUELO


1) Paloma en piernas

La posición final del ágil consiste en el tronco boca abajo, las piernas juntas y estiradas hacia arriba y las lumbares y pecho arriba; de manera que la cadera es lo que queda en contacto con el suelo o con las piernas o manos del portor.
  • El portor se coloca tumbado en el suelo boca arriba, sus piernas van a buscar el contacto de las caderas del ágil, que estará de pie frente a él. Los pies se sitúan en posición paralela de manera que el arco del pie reciba los huesos de la cadera del ágil y los talones queden un poco sobre la primera parte del muslo para poder elevar y empujar la cadera hacia arriba. 
  • En esta posición, el portor doblará las rodillas llevándolas al pecho, el ágil dejará su peso sobre los pies del portor y se dejará caer siempre con la cadera por delante del resto del cuerpo. 
  • A continuación, el portor elevará las piernas hacia arriba -90 grados del suelo-, empujando con el talón del pie, nunca hacia delante sino hacia arriba, para crear una plataforma horizontal sobre la que el ágil quedará elevado. 
  • Es importante que el ágil lleve los talones y el torso hacia la posición horizontal justo cuando el portor eleva sus talones y sus piernas hacia arriba; así el pecho y los talones quedan un poquito más hacia arriba que una línea horizontal perfecta, de manera que hay un poco de arco en la espalda.

Las primeras veces que se realiza la figura conviene que el ágil se agarre a los tobillos del portor para evitar que los pies se deslicen de la cadera y ser un poco más estable. El portor no puede levantar la lumbar ni el coxis del suelo, y ha de tener los brazos preparados para retener al ágil por los hombros en el caso de que se pierda el equilibrio.

Así mismo, es importante la flexibilidad y estabilidad de piernas del portor en este ejercicio.


 

Para cuidar esta figura hay que estar pendiente del torso y piernas del ágil en los momentos en los que se desequilibre.

2) Paloma en manos

Esta figura es igual que la anterior, pero esta vez el portor coge al ágil de la cadera con las palmas de las manos.
  • El ágil comienza de pie a la distancia aproximada de los brazos estirados en el suelo del portor. 
  • El portor eleva su torso haciendo una abdominal hasta llegar a los huesos de la cadera del ágil, que le agarrará de las muñecas para ayudarle. 
  • Poco a poco irá bajando hacia el suelo y cuando los hombros lo toquen, dirigirá su palma de la mano hacia arriba para rotar la cadera y el cuerpo del ágil a una posición horizontal paralela al suelo. 
  • Después terminará de poner la totalidad del brazo en línea con sus hombros manteniendo éstos lo más pegado al suelo posible y bloqueando en su totalidad los codos. 
  • La posición de la mano es importante para mantener el equilibrio y dar la rotación a la cadera que el ágil necesita para llegar a la horizontal.

La parte central de la mano ha de estar en contacto con los huesos de la cadera del ágil, la parte más baja de la mano (a partir de ahora el talón de la mano) en el comienzo del muslo, los dedos abiertos para hacer más base. El índice ha de estar dirigido hacia el pecho u hombros del ágil de manera que los dedos puedan hacer de tope en caso de que se vaya hacia delante. En esta paloma nunca puede colocarse la mano de manera lateral, ya que el ágil se quedaría sin base de sujeción y se tendería a caer el torso hacia delante.


Para cuidar esta figura hay que estar pendiente del torso y piernas del ágil en los momentos en los que se desequilibre.


3) Plancha en piernas

Esta figura consiste en la elevación del ágil por el sacro de manera que queda completamente bloqueado en posición de plancha o tabla mirando hacia arriba.

La técnica del portor es la misma que la paloma de piernas, pero los pies van en posición paralela y se colocan al nivel del sacro y glúteos del ágil de manera que los dedos de los pies quedan en la parte inferior de la espalda para que el ágil tenga un poco de base para aguantar con el abdomen el peso de su tronco.

  • El ágil comienza de espaldas al portor, se agarrra de los tobillos del mismo y poco a poco, como si se tumbara en una cama, pero manteniendo fuerte el abdomen para dejarse llevar a la posición horizontal. 
  • Una vez que el portor eleve sus piernas y dirija sus talones a 90 grados del suelo, el ágil levanta las piernas hasta la horizontal y se mantiene en posición de cucharita o bloqueo. Si está estable puede soltar las manos a ambos lados de cada pierna.




Para cuidar esta figura hay que estar pendiente del torso y piernas del ágil en los momentos en los que se desequilibre y sobre todo de la cabeza del ágil estando pendientes de agarrar bien sus hombros si se desequilibra hacia atrás.


4) Plancha en manos

Misma técnica que la paloma de manos pero el ágil está de espaldas al portor.
  • El portor se levanta un poco para colocar sus manos en el sacro y glúteos del ágil, dejando los dedos como base del final de la espalda. 
  • Poco a poco baja hacia el suelo con mucho cuidado de que no se le vaya el peso del ágil hacia su cabeza, y el ágil lentamente se va tumbando sobre las manos del portor manteniendo su cuerpo en posición de bloqueo. 
  • Cuando siente que las manos del portor se dirigen hacia arriba llevará con la fuerza abdominal sus piernas a la posición horizontal y se mantendrá en equilibrio en posición de bloqueo.


Existe otra versión de esta plancha en la que el agarre es de las manos del portor a las manos del ágil, que servirá después para hacer la plancha de pie y otras figuras. En este caso las manos se agarran en la posición de pinza (Fig 1 agarres A y B). En esta posición se colocan las manos en la base de la espalda y el ágil se va echando hacia atrás y dejando su peso en sus propias manos para tumbarse sobre ellas, sin dejar de mantener el bloqueo del cuerpo.

Fig 1. Agarre A

Fig 1. Agarre B

Para cuidar esta figura hay que estar pendiente del torso y piernas del ágil en los momentos en los que se desequilibre y sobre todo de la cabeza del ágil, estando pendientes de agarrar bien sus hombros si se desequilibra hacia atrás.


5) Puntal en manos de portor

Esta figura requiere del conocimiento de la figura de puntal o trípode en el suelo por parte del ágil:

Puntal o trípode


  • El portor comienza tumbado boca arriba en el suelo, con las piernas dobladas, un poco abiertas y los pies en el suelo con los talones lo más cerca posible de sus glúteos. 
  • El ágil se coloca en el centro, entre las piernas del portor, y apoya sus manos en los muslos del portor cerca de la rodilla, de manera que la espalda queda plegada hacia abajo. 
  • El portor lleva sus manos a los hombros del ágil que deja ligeramente su peso en ellas, pero el ágil ha de mantener la mayoría del peso en sus piernas puesto que ha de impulsarse con un pequeño salto para subir a la posición de invertido agrupado (boca abajo, cadera encima de la cabeza y rodillas al pecho, es decir, el inicio de la subida al puntal). 
  • Cuando el ágil se dé el impulso para subir a la posición de agrupado, el portor ha de rotar sus muñecas de manera que le dé la base para quedarse apoyada en sus manos. Si al ágil le cuesta subir a la posición, el portor puede doblar ligeramente los codos, siempre manteniendo la tensión en los brazos para bajar un poco el centro de gravedad y ayudar a que la cadera del ágil suba más fácilmente. Cuando esto ocurra estirará los codos en un ángulo de aproximadamente 45 grados, nunca los llevará directamente a la vertical (ya que el ágil se está agarrando a los muslos, y se perdería el agarre al ponerse completamente en vertical). 
  • La cadera del ágil ha de quedar encima de su cabeza, y después estirar los codos completamente para bloquear la posición invertida de agrupe. Una vez montada la posición de agrupe invertido, estirará sus piernas en vertical (90 grados, es decir al cielo o techo), cuidando de no perder el bloqueo del tronco, logrando un pino soportado por las manos del portor en los hombros del ágil.

Para ayudar en esta figura, el cuidador pondrá las manos en la cadera del ágil siguiendo su movimiento de inversión y ayudándole si lo necesita, y estará pendiente de su cadera y piernas cuando llegue al pino para evitar que se caiga.

Tras conseguir esta primera figura se podría pasar a una vertical real y que el agarre sea únicamente de brazos entre portor y ágil (próximo capítulo).


6) Vertical en hombros sobre pies del portor (Cars)

  • El portor comienza en el suelo con las piernas hacia arriba y un poco atrás para contactar con los hombros del ágil (ligeramente hacia la parte de atrás del hombro).
  • El ágil se sitúa de pie a cada lado de la cabeza del portor y apoya los hombros en sus pies.
  • Portor y ágil se agarran las manos en posición de pinza (ver más arriba) o con el agarre 2 (figura 2, agarres A y B), ambos mantienen tensión y fuerza en los brazos. 
Fig 2. Agarre 2A
Figura 2. Agarre 2B


  • El ágil salta e invierte su cuerpo para colocar su cadera encima de su cabeza, a la vez que el portor baja un poco sus piernas para ayudar al ágil a subir la cadera y montar la posición de agrupado invertido. 
  • Una vez el ágil ha subido la cadera, el portor estira las piernas a 90 grados del suelo (vertical) manteniendo su lumbar y coxis en el suelo y cerrando los talones por detrás de la cabeza del ágil.
  • En ese momento, el ágil mirará primero hacia su ombligo para permitir este cierre de talones, y después buscará con la cabeza el contacto de los mismos para poder llegar a encontrar el equilibrio. 
  • A la vez que el portor estira las piernas el ágil estirará las suyas para llegar a una vertical sobre sus hombros. 
  • Los brazos del ágil se estirarán y los del portor mantendrán la tensión necesaria para equilibrar la figura. 


El cuidador siempre estará pendiente de regular el equilibrio y ayudar a montar la figura agarrando la cadera del ágil.

7) Murciélago
  • Desde la figura de la plancha sobre piernas, el portor puede rotar poco a poco los pies hacia el lateral de la cadera del ágil.
  • El ágil a la vez puede ir arqueando su espalda y rotando su cadera hasta invertirla a la vez que va abriendo las piernas a una segunda frontal que acaba en posición carpada, de manera que los pies del portor queden atrapados en las ingles del ágil.
  • De esta posición de segunda invertida y carpada, el portor meterá sus puntas de los pies hacia dentro,
  • El ágil cerrará sus piernas y con sus manos se cogerá las tibias con los brazos bien estirados y los codos bloqueados (siempre por delante, no por el lateral) de manera que su cuerpo forme un triángulo. 
  • El portor agarrará los brazos del ágil a nivel del tríceps, y colocará el dedo índice de su mano paralelo al brazo del ágil de manera que pueda regular los desequilibrios hacia delante y hacia atrás.
  • Una vez cogidos los brazos del ágil irá quitando las piernas poco a poco, hasta quedarse con todo el peso del ágil (que está como un murciélago o como un triángulo) en sus manos.
     
  • A esta figura también puede llegarse desde la figura de cars:


El cuidador siempre cuidará a nivel de la cadera del ágil en la primera parte del movimiento y después colocará su mano en el medio del triángulo que forme, a nivel de la cadera para ayudar a regular el equilibrio.


8) Pie-mano básico

No es una figura en sí, sino algo básico para poder avanzar en muchos portes acrobáticos. Consiste en el agarre de los pies del ágil por el portor.

El agarre del pie por parte del portor ha de ser estable, como si fuera el suelo y el zapato del ágil (figura 3).
  • Se ha de coger prácticamente todo el arco del pie del ágil, nunca solo el talón.
  • Para ello la mano ha de estar lo más plana posible, sin que haya hueco en la palma de la misma.
  • Las almohadillas de los dedos del pie del ágil están soportadas por el talón de la mano del portor.
  • El final del dedo índice o del índice y el corazón rodean un poco el talón del ágil

Figura 3. Agarre de pie


Con este agarre el portor ha de conseguir mantener los brazos lo más pegados al cuerpo posible, y el antebrazo en posición vertical de manera que el peso del ágil quede completamente encima del codo, y por tanto la mano estará en línea recta con el codo. Así mismo, ha de mantener la posición de la muñeca a unos 45 grados, nunca horizontal (se hará daño en la muñeca), ni en vertical (el ágil estará completamente empuntado).

El ágil por su parte ha de poner la posición del pie en semi media punta. De esta manera su peso recae sobre toda la palma de la mano del portor, evitando así que la muñeca del portor se tronche. Así mismo, ha de mantener su cuerpo bloqueado, retroversión pélvica (Fig. 4), abdomen apretado, costillas cerradas, y ha de mantener la fuerza en sus adductores de las piernas para evitar que se abran (Fig 5 y 6)

Fig. 4


Fig. 5

Fig. 6

Para subir al pie-mano:
  • El portor agarra un pie del ágil y lo coloca en la posición anteriormente descrita, 
  • El ágil flexiona la pierna libre empujándose ligeramente para trasladar su peso al pie agarrado, sin dejar que el tobillo se mueva y con un empuje directo hacia abajo. 
  • El traslado del peso ha de ser en bloque de manera que hombros, cadera, rodillas y pies queden alineados con el peso repartido entre ambos pies y en una buena línea vertical. 
  • A medida que se va teniendo soltura en la subida, el ágil intentará dejar un poco de tiempo al portor para coger tranquilamente el pie libre, quedándose un segundo con el peso en un solo pie. 
  • Es importante llegar a las manos del portor con las rodillas estiradas.




El portor puede ofrecerle las piernas a 90 grados al ágil para ir tomando confianza y aprendiendo a trasladar el peso gradualmente hasta que ya no necesite ningún apoyo. Si se hace con cuidadores, éstos pueden cuidar detrás del ágil cogiéndole de la cintura y quitando un poco de peso al portor al principio.


Importante: si el ágil se va a bajar por alguna razón, el portor lo primero que tiene que hacer es abrir la mano y dejar de agarrar el pie del ágil para que sea libre y ponga el pie tranquilamente en el suelo. No hay que agarrar más fuerte si se va a caer, solo dejar su pie cerca del suelo y abrir los dedos de la mano para soltar el agarre.


No os perdáis la Parte 3 de este tutorial: figuras básicas en altura