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lunes, 26 de agosto de 2013

Caminando con las manos

Tengo un amigo aficionado al circo. 

“Vaya novedad”, pensaréis algunos. Tenéis razón, no es el único. Lo que me ha impulsado a escribir sobre él ha sido su trayectoria, que comienza de una forma que me resulta familiar. Él también se fue de su casa y su ciudad para estudiar una carrera en Madrid, acaba en un colegio mayor y se topa con el circo por casualidad. Comienza, como casi todos, atraído por los malabares, aprendiendo los trucos básicos y divirtiéndose con los avances.

Se entusiasma y conoce a otro entusiasmado, y juntos forman una dupla muy afín con la capacidad de echar a volar la imaginación y no ver como irrealizable ningún objetivo. Revolucionan el Aula de Circo y acaban organizando el EUCIMA, arrastrando a los demás con una sonrisa a realizar sus objetivos imposibles.

Por el camino va dejando de lado los malabares y se va interesando en la acrobacia y en las verticales. Recurre a un estricto e imitable profesor ruso para iniciarse y, a partir de ahí, decide caminar por su cuenta (con las manos, claro). Se empapa de vídeos y de consejos y se marca, con disciplina espartana, unos entrenamientos con el único fin de mejorar. Obvia unas limitaciones innatas y las supera, como siempre ha hecho, a base de tesón, hasta quedar reducidas a una anécdota.

La mejora es progresiva y no pasa inadvertida. Los halagos se suceden y él los usa como estímulo, sabedor de que ha escogido el buen camino.  Él sigue empeñado en mejorar y medrar. Los vídeos y los manuales de acrobacia siguen pasando por sus ojos, mientras su espalda se va ensanchando y y sus objetivos se elevan. Recoge sus frutos en forma de un bonito número con una gimnasta, con el que muchos se conformarían.

Fotografía: Javier Rodríguez "Javito"


Decide que es hora de montar algo él solo, pero en su cabeza el número tiene una forma y sabe que no la puede construir sin una buena base técnica. Y de eso le sobra, como buen alumno soviético tiene los pasos muy bien marcados: si en un escalón una cosa no sale perfecta y "como debe ser", no  se pasa al siguiente. Los allegados descubrimos que tras esa disciplina hay una cabeza con muy buen gusto para crear números, capaz de aprovechar sus recursos y lucirlos en escena, primero con un número en el que se harta a leer y otro en el que cumple su sueño de ser verticalista. Esa creatividad también hace que rechace "fijar" un número, siempre cambiante, siempre añadiendo y quitando elementos, como si eso supusiese hacer un alto en su camino, cosa que no desea por nada en el mundo.

Y pasan dos años desde que comienza a subir las piernas, y el recorrido ya es muy largo. Por el camino pasa por una compañía amateur de circo con su eterno compañero, por un concurso de talentos y por varias galas, entre ellas la del encuentro que organiza, logrando que el público se levante al verlo. 

Como no ha descuidado su carrera ahora cambia de aires y empieza su nueva etapa, en paralelo a las verticales, en otra ciudad. Su cabeza sigue llena de ideas y su cuerpo está cada vez más especializado.

Fotografía: Javier Rodríguez "Javito"

Joder Iván, vaya numerazos has montado, espero que sigas creciendo y que mucha más gente pueda disfrutarlo en directo.

lunes, 19 de agosto de 2013

36º Encuentro Europeo de Malabaristas. Toulouse. 3ª y última parte

Bien, pues ya vistas las dos primeras entradas, es hora de terminar esta larga crónica con los platos fuertes, como cualquier restaurante que se precie. Acordáos antes de leer la primera y segunda parte.



Los espectáculos principales, esos que tenías pase asegurado al recoger tu entrada, fueron, sin duda los que más expectación reunieron. También los que más debate daban al terminar de verlos, donde los argumentos y las subjetividades volaban de un bando a otro. Y es que críticos y entrenadores somos todos.

Alumnos de Le Lido. Foto: Luke Burrage
Abrió la veda el espectáculo de fin de curso de los alumnos EP2 (2º año) de la propia escuela Lido: "Mon sens commun". Máscaras de cebra, trajes de gala, poca escenografía, argumentos complejos para hilvanar los números, todo en consonancia con lo que se espera de un espectáculo francés. 16 artistas de 7 países distintos, con un gran nivel en las diversas disciplinas que presentaron. Destacar la pareja de portes (Max Behrendt y Hanna Flemström), el número de trapecio de Anna Le Bozec con muchísima fuerza, el original modo de ver el mástil de Noémi Bouissou y la charlatanería combinada con los equilibrios de las mazas de Antoine Gibeaux (pese a los fallos). Un placer comprobar la evolución del español Miguel Gigosos con los malabares. Tiene un número de 3 bolas potentísimo, con ese estilo que él va desarrollando en el que los agarres imposibles y casi acrobáticos son marca de la casa. Terminaron la actuación todos juntos cantando a a capella "Cajuina" de Caetano Veloso en un bonito y poético final: "Existimos".



Otro esperado espectáculo era el de Wes Peden y Patrik Elmnert, "Between someonesons". Este americano y este sueco son dos de los jóvenes del momento en Internet. ¿El secreto de ese éxito? Combinar su altísimo nivel técnico con un estilo que cree en la investigación de secuencias nuevas obsesivamente, ésta claramente influida por Jay Gilligan. No tienen personajes ni cuentan una historia, son sólo ellos haciendo sus "burradas" únicas, que en ocasiones se vuelven figuras algo barrocas adornadas con músicas extrañas. Pero éstas se ven compensadas con otros efectos potentísimos visualmente: subir a dos alturas intercambiando tres bolas, la secuencia de 5 mazas cada uno, los aros en equilibrio, los cuerpos que se entrelazan para hacer malabares, etc. Tienen un estilo propio y parecen no cansarse de estar de moda. Ah, y sin apenas fallos, como debe ser.



De Fracto (Guillaume Martinet y Minh Tam Kaplan) jugaban en casa. Un estilo diferente con las bolas, engendrado por Guillaume y ensalzado por Minh Tam, que han explotado, investigado y elevado al máximo. Son secuencias frenéticas con muchas bolas a modo de pequeños actos, plagados de toques de humor. Personajes muy animales que hacen combinaciones imposibles de recogidas, lanzamientos con brazos entrecruzados, golpeos con el cuerpo, y recogidas muy físicas. Todo coordinado con una música minimalista. Impresionante.



La sorpresa del encuentro fue el espectáculo "Vu" de Etienne Manceu, de la Cía Sacékripa. Un personaje mudo, obsesivo y meticuloso, que realizará acciones cotidianas de una forma absurda, con objetos familiares. Es la manipulación de objetos, el humor sutil y los detalles inesperados, manteniendo el ritmo y la atención.

Etienne Manceau. Foto: Alexis Doré


Y por fin llegó la esperada Gran Gala, con el misterio de no conocer previamente los artistas, pero algo deslucida por no hacerla en un gran teatro. Fue una gala atípica, muy monotemática, prácticamente todo números de malabares, pero de éstos no hubo diábolo, por ejemplo. La presentaron Lestroistetes Decon, que estuvieron divertidos, ágiles y poco protagonistas, de agradecer en una gala tan larga. Abrió una curiosa pareja sin nombre descifrable que mezclaban rebote, ukeleles eléctricos y una plataforma de ritmos. Les siguió Marjolène con su soso y mudo número de rueda alemana, que sólo se le recordará por el topless. Después le tocó a Takaaki, desde japón con su manipulación de aros, muy limpia. Después una de las sorpresas: Blizzard Concept (Antoine Therrieux y Julien Mandier), con un divertido show con aspiradoras y bolas flotantes. Tras ellos, Thomas, un malabarista francés con una rutina de bolas muy compleja al "estilo francés". Antes de la pausa, Wes Peden con su número solo, de mazas y bolas, más accesible que otras actuaciones previas. Tras la pausa, el español Jimmy González, con un número de bolas y danza muy potente. Tras él, el veteranísimo Michael Davis, elegante, seguro, divertidísimo con su show ajustado tras más de 30 años en escena, y funcionó de maravilla entre tanto malabarista moderno. Se acercaba el final y quedaba Selyna Bogino con su espectacular y seguro número de antipodismo con aires de circo clásico, que acabó cerrando con 5 balones de baloncesto, de lo mejor de la noche. El gran cierre lo hicieron Water on Mars: Wes Peden (sí, otra vez), Patrik Elmnert y Tony Pezzo con sus lluvias de malabares por el escenario.


Water on Mars (Tony Pezzo y Patrik Elmnert). Foto: Luke Burrage


Y con un extraño y descafeinado pasacalles por Toulouse, donde había que llevar auriculares donde se oía por radio las cosas que "había que hacer", se llegó a la plaza del Capitolio. El sol de justicia no empequeñeció unas larguísimas olimpiadas, que se celebraron mezcladas con la final del Volley Mazas y una reedición de la espectacular final de Gladiator entre Luke Burrage y Joschen Pfeiffer. Imparable Joschen en ambas. Curiosa la prueba de 5 bolas, que se dejó estar, sin trucos ni nada, lo que supuso que el ganador tuviera que estar 22 minutos haciendo malabares para ganar. Bonita lanzada al caer la tarde para poder indicar que le toca el turno a Irlanda. Allí nos veremos.


Olimpiadas en el Capitolio. Foto: Luke Burrage

Lanzada. Foto: Luke Burrage


Nota: si queréis ver muchas fotografías de buena calidad de la EJC pasad por la web de Luke Burrage, donde se pueden descargar gratuitamente. 
Si sois más de vídeo, estoy haciendo una lista de reproducción con los vídeos interesantes de la EJC, (no os olvidéis de suscribiros en Youtube y Facebook)



sábado, 17 de agosto de 2013

36º Encuentro Europeo de Malabaristas. Toulouse. 2ª parte

Después de un breve repaso a la organización y aspectos más generales del encuentro en la anterior entrada, llega lo jugoso: hablar de las actuaciones y los artistas más destacados, el gran atractivo de cualquier encuentro europeo. 

Hay que reseñar que esto es sólo un pequeño resumen de los artistas que, en mi opinión, fueron los destacables. En menos de 7 días de encuentro hay más de 100 actos, por lo que me ha sido imposible ver todos. Además de la dificultad para tomar nota de los nombres (entender a presentadores franceses pronunciando nombres japoneses es un reto, por ejemplo), así que cualquier sugerencia o comentario sobre actuaciones que os gustaran estaré encantado de recibirla.

Kris Sobry en un momento de su actuación


Los Open Stage son "escenarios abiertos", donde cualquier participante puede presentar su acto ante el resto previo mínimo cásting previo. Hubo uno cada noche en una carpa específica donde subían las lonas una vez lleno, punto a favor ya que no te quedabas sin verlo. El nivel siempre es dispar, este año fueron Open larguísimos (alguno con 20 actuaciones, más de 3 horas, una locura) y con un exceso de malabaristas. Se agradecen números de otras disciplinas circenses entre medias para "oxigenar". Además, se notaba que estábamos en Francia pues muchos de los números fueron sin música, con mucha "expresión corporal" (o lo que algunos entienden por eso), lentos, aunque bonitos. También escasearon los números grupales, lo que también empobrece la escena general. Resultaba sorprendente ver algún número que no fuera individual, como si fuera la única vía posible de "estar de moda"; en contraposición con los grandes triunfadores del encuentro, como Defracto o Wes y Patrik, que demuestran lo bellos que son los números coordinados.

Bonito ver a Lauge Benjaminsen mucho más maduro y menos macarra haciendo sus trucazos de altísimo nivel. Dai Zaobab demostró por qué él es uno de los desarrolladores del buugen, una maravilla hipnótica. Se agradeció que hubiera rueda Cyr y Pascal Häring es un maestro de la misma, todo muy fluído. Alexis lució sus dos diábolos en distintos ángulos con la cuerda horizontal, algo no muy estético pero que sólo puede hacer él. Jacob Sharp se hizo famoso por sus dúos de diábolo con su hermano, pero con "Pink shorts" irrumpió en el mundo de las pelotas con unos trucazos increíbles. Uno que no podía faltar en Toulouse era el maravilloso número de sombreros de Lorenzo, donde el humor, la técnica, y las tablas se unen para hacer un show que no te cansas de ver. Yuri Yamamura actuó un poco desubicado en un Open de la carpa Zimzam, pero aún así mostró sus bonitas y técnicas combinaciones con bolas, al estilo japonés.


Y quedan muchos, por desgracia no caben todos: las Barbie girls y su passing de 4 personas; las troupes de diabolistas asiáticos, todas similares; algunos exalumnos de Lido marcando la línea de la escuela; aquella pareja de clown y portés que tanto entusiasmó, etc. Pero es imposible (y aburrido) mencionarlos a todos aquí.



Hubo un par de Galas especiales, además de la habitual de Fuego y la de Luz (Galactic Gala). La Froggy Gala Show trataba de recrear las tradiciones típicas francesas: vino, queso, el amor, etc. Todo artistas franceses, salvo rara excepción. A destacar al dúo de Audrey y Gaëlle con sus mazas blancas y su "pelea de chicas", Christelle Herrscher realizar unas tortillas de forma peculiar, Pilolip y su manipulación con aros, Guillaume Karpowicz y su impresionante rutina de diábolo y popping, Marianna de Sanctis a dúo manteniendo su personaje alocado con hulahop y el mejor cierre posible: Florent Lestage llevando más allá su número de bastones y mazas, ahora es aún más sorprendente, divertido y espectacular.

La otra Gala especial fue la Intrika Fashion Show. No es otra cosa que una divertida pasarela de moda organizada por el dúo Intrika. Los malabaristas famosos sirven de modelos para los trajes diseñados por ellas. No falta de nada, hay fans enloquecidas, guardaespaldas, fotógrafos insistentes e incluso Blue Batman, con su superfuerza, al que la policía no puede atrapar. Un espectáculo que empezó casi de broma hace pocos años y que ya es un imprescindible en las EJC. Y para terminar, una fiesta todos juntos, que hay que celebrar.



La Visual Juggling Gala fue el larguísimo show que montaron Raphael Caputo (Metlili) y Lucas Gardezani (Malabarize-se). Es un proyecto común con vídeos muy bien editados a artistas especialmente estéticos, como cortados por el mismo patrón, pero muy espectaculares. Actuaron gente como Tassio, Cyrille Humen, Lucas Castelo, Endika (probablemente una de las mejores actuaciones que le he visto), Ayal (mejor con 1 solo frisbee), Bach, Gautier, Sylvain, Juan Duarte (espectacular su equilibrio de bola en la cabeza), Vicky Versari, etc. Lástima que fuera una gala tan larga y algo monótona, porque la verdad es un estilo que hipnotiza.



De los espectáculos de calle cabe destacar a Cie Toi D'abord (Jérémy Olivier y Thomas Lafitte) por encima de todos los demás. Esta pareja mantiene perfectamente unos personajes con detalles muy sutiles, toques de humor sencillo, son carismáticos y los trucos de rebote son sorprendentes. No es de extrañar que encantaran a todo aquél que los viera en directo. Kris Sobry y BorisPatchak (François Bouille) no convencieron tanto como se esperaba, uno quizá por estar ante público malabarista y el otro por tener que traducir constantemente sus textos, perdiendo mucho ritmo. La portuguesa DulceDuca realizó su número de mazas y personaje de extremos que, guste o no, a nadie deja indiferente.

Cie Toi D'Abord


Continuará....(haz click para ver la tercera y última parte)

viernes, 16 de agosto de 2013

36º Encuentro Europeo de Malabaristas. Toulouse. 1ª Parte

La "ciudad rosa" fue este año la elegida para albergar la 36ª edición del Encuentro Europeo de Malabaristas (EJC en inglés). Muy esperada esta edición, por varios motivos: Toulouse es un sitio de referencia en cuanto a "nuevo circo" se refiere, por estar allí la escuela Le Lido; los organizadores, Par Haz'art, son los mismos que ya organizan la convención Boudu la Jongle; Toulouse está en Francia que, junto con Alemania, son los países con más malabaristas; y además, cerca de España.



Par Haz'art es una organización de Toulouse con 10 años de experiencia organizando uno de los encuentros más importantes del país galo: Boudu La Jongle. Una vez embarcados en la gran aventura que supone organizar una EJC, quisieron crear una réplica a lo grande de su querido encuentro, primando los artistas locales.


Resumiendo, esta edición de 2013 me ha parecido un muy buen encuentro europeo, pero siempre hay matices. A falta de cifras oficiales, ha habido más de 4500 inscritos, de más de 40 nacionalidades distintas, lo que lo convierte en uno de los más numerosos de la historia de las EJC. Más de 200 voluntarios han ayudado a la organización para poder hacer posible un evento tan complejo estructuralmente como una EJC.

Para acceder al encuentro, en la carpa de Le Lido te daban la pulsera que servía de pase para toda las actividades y un brevísimo mapa. Se echó en falta el folleto de otras ediciones con más información sobre espectáculos, horarios y artistas. El boca a boca y el info-point tuvieron que sustituir esta lacra. Organizaron los espectáculos de una forma curiosa: había unos pocos espectáculos "principales" y el resto. Para evitar las aglomeraciones, estos shows principales se dividieron en 5 pases diferentes según colores. Buena idea por no tener que esperar larguísimas colas con el miedo a quedarte fuera, como otros años y, a su vez, mala idea, porque muchos de estos espectáculos principales se solapaban con otros "secundarios" y hacía imposible ver todo.

Por desgracia, el acceso al enorme recinto sin pulsera era sencillo, y se podía ver a bastantes "polizones" disfrutando de casi todas las actividades por la cara. También, y pese a la prohibición, se veían numerosos perros por todas partes, sin que la organización hiciera grandes gestos por echar a sus dueños.



El espacio estaba asentado en los terrenos adyacentes a Le Lido, al noroeste de Toulouse. Extensos campos de deporte y zonas arboladas que albergaban sin problemas todas las tiendas de campaña y caravanas que allí se acercaron. Siete grandes carpas, sumadas a la de la escuela, intercaladas en varias zonas de acampada. En la "EJC Ville", el centro neurálgico, se encontraban además 2 pabellones abiertos 24 horas para entrenar, una zona asfaltada con gradas naturales para diversos espectáculos, los puestos de comida (veganos, alternativos y muy caros), la carpa-bar, el info-point (¡con el ansiado wifi!), una bonita zona arbolada para la práctica libre y la de slack-lines. Sitio de sobra que evitó grandes aglomeraciones.

Junto a Le Lido situaron la zona de tiendas, una especie de centro comercial donde probar todo el material está permitido y que, aunque no vayas a comprar nada, perderás allí varias horas mirando los catálogos de malabares, los nuevos inventos o las grandes ofertas.


Lo malo fue que en los pabellones, sin aire acondicionado, el calor era sofocante y dificultaba cualquier entrenamiento sin tener agua cerca. Curiosamente, a cualquier hora que te acercaras por allí, podías sentarte durante un rato a mirar con la boca abierta a los "bichacos" entrenar locuras impensables. Por suerte, salvo un día, el tiempo respetó y a la sombra de los numerosos árboles se podía practicar tranquilamente sin miedo a deshidrataciones. Otro pequeño problema de las instalaciones fueron la escasez de baños y duchas, tema que fueron resolviendo durante el encuentro montando pequeños baños portátiles ecológicos (urinarios de compost, buen invento, por cierto). Para combatir el intenso calor que hizo esos días en Toulouse, se pusieron unas duchas portátiles al aire libre y numerosas fuentes.


Sorprendió, y mucho, que apenas hubiera una zona con estructura para aéreos y otra, muy pequeña, para acrobacias. Espacio claramente insuficiente para toda esa gente que fue con la esperanza de poder practicar a gusto. Es incomprensible que, en un encuentro cuyo ámbito se extiende a todo el circo, no haya espacio para estas actividades, relegando a un segundo plano todo aquello que no fueran malabares, lo que empobrece claramente el encuentro. Día a día se fue viendo que esa era tónica habitual de los espectáculos, con escasísimas actuaciones que no fueran de malabaristas. Lo dicho, estos detalles empequeñecen lo que debería ser "el gran evento circense" del año a nivel mundial.


Las carpas eran enormes, una destinada a los grandes shows y a la gran Gala. Otra a algunos espectáculos franceses (De Fracto, Sans Dessous Dessous) y otra que era la carpa-bar. Ésta última estuvo muy bien organizada, todas las noches había varios conciertos y siempre estaba muy animada. Lástima de precios europeos para la cerveza. También hubo una carpa sólo para Renegades, que fueron diarios y, en general, divertidos y con buen nivel. Otra de las carpas, esta vez más recogida y especial, era la ZimZam. Toma nombre de una asociación francesa dedicada a utilizar el circo como medio de integración social y de trabajo con discapacitados. En ella hubo espectáculos diarios con discapacitados, shows familiares, galas con artistas sordomudos, etc.

The Rocket Family, uno de los espectáculos de ZimZam
El encuentro también acogió el campeonato europeo de monociclos (EUC, Extreme Unicycle Championship) en las disciplinas de "flat " y "trial" (cuyos ganadores fueron Raphael Pöham y Mark Fabian, respectivamente), y el europeo de Kendama, que curiosamente ganó un asiático (Tomoya Mukai). Este tipo de competiciones enriquecen y diversifican un encuentro, permitiendo que cada uno salga de su especialidad un poco y descubra y aprenda cosas nuevas de las otras, creando afición e interés.

Bien, así a grandes rasgos ya nos hemos situado en lo que fue la EJC, en las próximas entradas.... ¡artistas y espectáculos! (ver segunda y tercera parte)


Mientras os dejo con un vídeo de lo que fue "Plaza España" o el "campamento de gitanos" que montamos muchos de los españoles allí. Un sitio perfecto, con sombra, buena gente y donde se estaba muy muy a gusto. Con gente así cualquier encuentro gana muchos puntos.


domingo, 21 de julio de 2013

Circa, sencilla, atrevida, australiana.

Circa no se entiende sin Yaron Lifschitz. Este australiano criado en Sudáfrica ingresó por vocación artística en Universidad de New South Wales para hacer arte dramático. Después se graduó en el prestigioso curso de dirección artística de la NIDA (Instutituo Nacional de Arte Dramático) en Sidney en 1991. Tras dirigir algunas compañías de teatro, llega en 1999 a lo que había sido una de las compañías pioneras del llamado “nuevo circo australiano”, Rock 'n' Roll Circus.



Esta compañía, creada en 1987 en Brisbane como un proyecto de arte callejero. Comenzó como una compañía que básicamente mostraba habilidades circenses, pero en 1990 se embarca en un proyecto llamado PSST! (Practise Safe Sex Today – Practica sexo seguro hoy). Dirigida por Theresa Collie y escrita por Hugh Watson, presentaba un espectáculo circense bajo el argumento de los problemas de sexualidad y las enfermedades de transmisión sexual. Otras obras realizadas por la compañía fueron Body Slam (1992) y The Dark (1995). Además esta compañía invertía tiempo y dinero en formar a otros artistas, que pronto pasaron a otras grandes compañías australianas que daban sus primeros pasos en aquella época: The Flying Fruit Fly Company y Circus Oz.

Yaron Lifschitz
 
Cuando Yaron llega, en 1999, se encuentra una compañía que, pese a los éxitos pasados, está de capa caída debido a la falta de fondos. Dirigió varias obras para la compañía, algunas de ellas premiadas localmente. En 2004 se da cuenta que el proyecto no avanza y que necesita un cambio completo. Comenzó por el nombre, ya que el viejo comenzaba a ser un lastre. Circa le pareció más sonoro y contemporáneo. Además fijó nuevos objetivos: hacer un nuevo tipo de circo y girar por todo el mundo; pretende conmover, no sólo entretener.

Ahí comienza su andadura Circa, como un modelo participativo y horizontal en el que tanto el director como el elenco de artistas son los creadores. Establecen su base en su Brisbane natal, en el Judith Weight Centre of Contemporary Arts, donde, además, tienen una pequeña escuela, fundada en 2002 cuando aún eran Rock 'n' Roll Circus.


Si en 2004 apenas consiguieron escasas giras locales, la compañía ha ido cogiendo un gran renombre y en 2012 han llegado a realizar más de 400 shows en 13 países distintos, recibiendo siempre un gran éxito de crítica y público. Actualmente tienen 4 shows en gira a la vez, donde participan 16 artistas, todos ellos australianos. Algunos de ellos, como Lewie West, premiados en el Festival Cirque de Demain de Paris por su número individual. La compañía reivindica, no sin cierta sorna, que han tenido que tener éxito en el extranjero para comenzar a ser reconocidos y premiados en su país, Australia. El primero de los espectáculos de la nueva compañía fue The Space Between, donde tres artistas juegan con las formas geométricas entre ellos. Otros shows creados han sido: 61 circus acts in 60 minutes, una trepidante carrera circense contra el reloj; Wunderkammer, la cámara de las maravillas del circo; How like an angel, una combinación de circo en lugares arquitectónicos inusuales; S, inspirado en las formas y evocaciones de dicha letra y Circa!, una combinación de otros tres shows.


Así, Circa ha pasado a ser reconocida como una pionera e impulsora de una nueva forma de hacer circo en Australia, más pasional, más artística, más atrevida. Han creado un sello propio muy reconocible. Y al público le está convenciendo.

Artículo publicado en el número 37 de la revista Zirkólika


 
Para saber más: 

miércoles, 10 de julio de 2013

Sobre talentos y medios

En los últimos años, con la atomización de las televisiones, han surgido una serie de programas que han resultado un éxito y se han reproducido por doquier: los talent-shows. Formados en la tradición estadounidense de los concursos de talentos, tan habituales y casi obligados en todo instituto que se precie, los programadores pusieron sus zarpas sobre ellos para moldearlos y hacerlos digeribles al espectador medio.

El resultado todos lo conocemos, cada poco tiempo aparece un nuevo concurso talent-show y vuelve a triunfar en la parrilla; sobre todo si le añadimos dosis de reality y un duro sistema de eliminaciones. En nuestro país han predominado los de canto, cualidad muy valorada por la mayoría, sin importar si esa persona es técnicamente o musicalmente buena, sólo se valora la voz. También hay de otros tipos, y todos han tenido su parcela de éxito en forma de share: Operación Triunfo, El número Uno, Factor X, La Voz, Fama, Tú Sí Que Vales o incluso el reciente Master Chef. Hubo precursores ilustres, como El Semáforo (trampolín del imposible Cañita Brava), cantera rancia de habilidades absurdas. Incluso llegó a haber uno específico de circo, llamado Circus, que no pasó de la primera edición.



Ahora bien, cuando veo estos programas siempre me surgen las mismas preguntas, pasando por alto que está claro que su fin es entretener y ganar audiencia: ¿Es talento eso que vemos? ¿Contribuye a un enriquecimiento del espectador? ¿Aprendemos viendo estos programas? ¿Por qué sólo triunfan cantantes que no saben solfeo? ¿Son expertos los miembros del jurado?.


Me voy a centrar en los programas donde se ven shows de varios tipos, no sólo de canción, por ser más próximo a la temática del blog. Me parece que estos programas aportan poco, o muy poco, más allá del entretenimiento y del ocasional premio en metálico al ganador. Es una especie de "cultura enlatada", de consumo rápido, que no deja ningún poso en el espectador. ¿Por qué? pues porque no se explica el trabajo que hay detrás de ese número, que no suele ser fruto sólo del talento, sino gente con grandes horas detrás.  El formato no está pensado para aumentar la sensibilidad del espectador, es una sucesión de números descontextualizados, sobre un escenario y con una iluminación que matan cualquier esencia de una obra. Lo que debería ser una experiencia visual se entrelaza constantemente con primeros planos del público gritando o del jurado con la boca abierta o cara de ajo, lo que toque. Es cultura enlatada, arte precocinado. Si no, mirad el vídeo de arriba donde, ante una potente y clásica rutina de Alfio Macaggi lo que se valora es el reto absurdo de después.

Da rabia ver gente muy preparada actuando en esas condiciones por darse a conocer o simplemente por la experiencia, sometidos a un jurado inexperto (la mayoría) y cruel o, en otros casos, un jurado popular comandados por el famosete de turno. Me queda la duda de si estos artistas sacan ese "empujón" a su carrera que comentan, se queda en una anécdota o, a veces, en un pequeño premio. Se premia la técnica y la vistosidad, aplaudiendo según marque el regidor. Así, termina el show y nada queda en el espectador; la consecución de números cortados por el mismo formato hace que pronto se olvide el previo. Pero la voracidad del público es insaciable, y al producir estos programas como churros, se requiere que el nivel se mantenga y más de una vez se ha podido ver a artistas profesionales contratados para las galas, haciendo de "concursantes" que pasan de ronda y nada más se sabe.



Está claro que la mayoría de las veces uno acude a un espectáculo por el mero hecho de ser entrenido, sin mayores aspiraciones; pero considero que las expresiones artísticas necesitan un marco adecuado, para que el que quiera llegar más allá pueda hacerlo.  Se agradecería en la parrilla un programa con espectáculos circenses como Le Plus Grand Cabaret Du Monde de la televisión francesa. Con un nivel increíble, variado, actual y con el trasfondo y seriedad que se merece. ¿Llegaremos a verlo? ¿Me he convertido en un cascarrabias que en verdad debería alegrarse porque en la tele se viera, al menos, una acrobacia o un malabar de cuando en cuando? ¿Se me habrá subido el crítico a la cabeza y ya espero que los espectáculos hagan algo más que entretener? Ahh, las cosas que tiene aficionarse a un pequeño gran mundo.

lunes, 8 de julio de 2013

Crónica del V encuentro de Malabares y Circo de Castalla, por Irene Soria

Irene vuelve a apadrinar un encuentro y yo encantado de que lo comparta con todos nosotros. Que ya haya pasado un tiempo hace que las cosas se vean con perspectiva y más serenidad, bueno para no caer en la "euforia postencuentro". Gracias Irene, una vez más, y a los demás ofreceros este espacio para lo que queráis. Os dejo con la crónica de este encuentro tan ilusionante.

Castalla es un pueblecito de la Sierra del Maigmó, Alicante, ubicado en la Foia de Castalla, una ancha hoya (valle) con un paisaje forestal mediterráneo digno de recorrerse y admirarse. Y allá es donde los días 10, 11 y 12 de mayo se celebró el V Encuentro de Malabares y Circo en Castalla, organizado por Art de Circ, la asociación de jóvenes cirqueros del pueblo.

El viernes llegamos prontito tras visitar a los amigos de Donyet Ardit y comer con ellos en Alicante ciudad. Nos inscribimos en la Casa de la Cultura de Castalla y pasamos la tarde lanzando objetos al aire y reencontrándonos con malabaristas queridos, prácticamente todos de la zona. Mientras mucha gente del pueblo se quedaba a participar en los talleres para niños y familias, comprar en los puestos y acercarse a la zona de la Gratiferia: una iniciativa curiosa consistente en poder llevarte los productos que quisieras y aportar los tuyos, si querías. Sin trueque ni dinero.

En un momento montaron al aire libre el escenario para la muestra-exhibición de artistas locales, presentada por Sandra y Tamara, y en la que pudimos ver el arte del clown Trifásico; el grupo Ahí Estem que hicieron percusión corporal, malabares y portes; Carriqui con clown, diábolo y cariocas; David “El Garci” con diábolo; Las Tres Hermanas y su danza tribal; Acrompicones y el número de malabares y acrobacia; y al clown “Manolo Piño”. A pesar de los fallitos de sonido y la inexperiencia es un placer siempre ver a las nuevas promesas en escena.

Después marchamos al pabellón polideportivo, lugar en el que acoplamos los sacos sobre colchonetas (cosa de agradecer a la organización), y en cuyos exteriores se puso a disposición de los participantes parafina a litros para la noche de fuego. Allá dormimos, aunque nos despertasen extremadamente temprano los gritos de una persona histriónica y sus amistades.



Aunque esto nos dio la oportunidad de desayunar y aprovechar la mañana del sábado antes de los talleres, “no hay mal que por bien no venga” dice el refrán: portes acrobáticos, diábolo, circo social y passing de mazas. Acto seguido vimos el espectáculo de calle de Acrompactados, un número de sala de portes y acrobacias adaptado a calle, cortito pero efectivo, aunque se notaba que no estaba hecho para calle realmente.

Tras una comida comunal a cargo de la organización, a la tarde hubo talleres infantiles y una charla de Rebelclown, una iniciativa de activismo a través de manifestaciones y protestas sociales con técnicas de clown. Algo realmente interesante que está aterrizando ahora en España, para no perder detalle. Poco después de las 18:00 daba comienzo la gala más tempranera de la historia de los encuentros, presentada por Igor Llorca acompañado por Trifásico a la tramoya, y en la que disfrutamos de artistas de la talla de Pedro de Cartagena a lo heavy metal con mazas y pelotas, Ivan Torres y sus bichacadas en verticales, Juan Carlos interviniendo una barra de pan al más puro estilo clown, Pablo “Koala” con la delicadeza de su número de diábolos, Lizama con las mazas y el monociclo jirafa y Fedito lanzando bolas al aire para honrar al Totem.

Que terminase prontito nos dio la oportunidad de cenar a gusto a una hora decente antes de ir de nuevo al pabellón a reírnos y participar en el Renegade, viendo a gente quitarse prendas, beber cerveza y, para los menores de edad (que en Art de Circ son mayoría) el premio eran chucherías y chocolatinas, una gran innovación que se agradece.



El domingo por la mañana, mientras la mayoría de la gente participaba en el pasacalles con las caras pintadas y amenizado por una batucada, un pequeño grupo de madrileños y cartageneros nos encaminamos al castillo, que vimos sólo por fuera, desde cuyas murallas pudimos seguir el camino del pasacalles y disfrutamos de las vistas de la foia.

Luego nos reunimos de nuevo para las olimpiadas, en las que hubo pruebas como equilibrio de maza en cabeza, carrera haciendo cascada de tres pelotas entre dos personas, resistencia de verticales, carrera de monociclos de lentitud, figura más original con muchas personas… Terminando con la clásica lanzada. Tras ello disfrutamos de unas paellas espectaculares a cargo de la organización, tomando fuerzas para la recta final, el campeonato de volley-maza, que ganó el equipo compuesto por Guillem y Fede, llevándose el premio de tres mazas artesanales de estilo medieval, una pasada.

Nos despedimos de los viejos amigos y nuevos conocidos con todo el dolor de nuestros corazones, ya que fue un encuentro muy familiar, con un trato tremendamente agradable y cercano por parte de la organización y los participantes.

Sin duda este es ya unos de los encuentros a los que no faltaremos ningún año, y que esperamos que siga creciendo y superando los pequeños fallitos fruto de la falta de experiencia, pero que no empañaron en ningún momento el buenísimo ambiente que respiramos a cada rato. 

 

Mi más sincera enhorabuena a la organización, ¡viva Art de Circ! ¡A seguir creciendo durante muchos años más!

Irene Soria

(Imágenes tomadas del evento de Facebook sobre el encuentro)