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martes, 13 de septiembre de 2016

Construyendo un truco

Llega un momento en la vida de todo aprendiz de malabares en que aprende a aprender. No es un momento de esos que hacen "click", es algo paulatino, pero un día te sorprendes a ti mismo sabiendo que puedes sacarte un truco. Y de verdad lo sabes, estás convencido de ello, sabes que ese truco que tienes en mente algún día llegará, sólo tienes que ir construyéndolo poco a poco, con mimo.

Stefan Sing describe los malabares como arquitecturas efímeras, algo en lo que coincide con Sean Gandini. Siempre me gustó esa definición, me parece muy gráfica. A los ojos del propio malabarista o de los espectadores, un truco crea una imagen en el espacio, ya sea estática (ese instante mágico) o dinámica (benditos patrones armónicos). Como toda arquitectura, esta nueva edificación debe pasar por una serie de fases, sino nunca llegará a ser.

Cuando uno decide que quiere hacer un truco en concreto, primero debe visualizarlo. Si se ha visto hacerlo a otra persona se tiene ese primer peldaño hecho, sino toca imaginarlo, visualizarlo mentalmente, lo cual es aún más estimulante. Después toca analizarlo, entenderlo, casi diría que sentirlo. Uno debe comprender bien dónde va cada bola lanzada, qué deben hacer en el aire, dónde está el cuerpo situado durante ese lanzamiento y cómo debe colocarse. Una vez entendido toca deconstruirlo, cual plato de cocina moderna. Un truco complejo tiene (y se debe dividir en) varios fragmentos más pequeños, esas piezas que, como en un lego, se pueden trabajar por separado para que después formen parte y den sentido al todo. A veces esas piezas se pueden manipular cada una por su lado para después pegarlas, otras veces una pieza sólo puede ensamblarse cuando tienes ya trabajada la base previa. Por eso es tan importante esta fase de diseño,  el boceto de lo que será la construcción del truco.

Con estos elementos podemos afrontar la fase práctica, aquí toca ensuciarse las manos. Toca manipular esas pequeñas piezas aisladas, manosearlas, familiarizarse con ellas, ver cómo cobran sentido y toman forma. Puedes, tímidamente, cada cierto tiempo, echar la vista hacia arriba y ver qué aspecto va teniendo tu edificio, todo lleno de andamios y con cierto tambaleo, pero por ahora tocará volver a trabajar bien esas pequeñas piezas.

De nada sirve ofuscarse ciegamente en un truco e intentar construirlo "a lo bruto", por el tejado, sin los cimientos adecuados. Aunque doy fe de que es la técnica de algunos "machacas": probar y probar hasta que salga. A veces hay que parar y dejarlo para otro día, dejar que el cerebro procese todo eso, dejar que el hormigón frague y así se puedan poner las cargas encima sin riesgos de rotura.




Esta evolución de un truco es uno de los grandes placeres. Ese pequeño detalle en determinado lanzamiento que te confirma que podrás hacer ese truco, igual dentro de 2 años, pero sabes que siguiendo ese camino, ladrillo a ladrillo, lo conseguirás. Que aparezca una sonrisa en tu rostro es inevitable - y ha sido con tan poco- con esa bola que ha caído donde tenía que caer en el momento adecuado. Disfruto enormemente cuando consigo este "cimiento", cuando veo que puedo hacer un truco, cuando sé que ese es el camino adecuado. A veces lo disfruto incluso más que cuando ya "tengo" el truco, cuando queda pulirlo. A veces disfruto más con la construcción de la casa que con la mano de pintura de la fachada.

Luego, ¿A que llamamos tener un truco sólido? Um, eso da para otra entrada, creo.

martes, 6 de septiembre de 2016

Almere 2016, una gran EJC. Segunda parte.

Si en la primera parte de esta crónica de la EJC 2016 ya se comentaron las instalaciones y torneos, en esta ocasión toca hablar de lo más esperado de cualquier convención europea, las actuaciones y galas. En una EJC hay que estar preparado para elevar el listón del asombro, basta con darse una vuelta por los pabellones de entrenamiento para observar el tremendo nivel que va alcanzando el malabarismo. A nadie sorprende ya ver a chavales de 15 años tirar cinco mazas al aire o hacer trucos con tres diábolos. Los espectáculos programados estuvieron a la altura de las expectativas.


Los “Open Stage” (escenario abierto) son galas de circo donde la gente se apunta a participar para mostrar sus habilidades. Hay una mínima selección previa y todo se monta en el mismo día, pese a ello el nivel siempre suele ser muy alto y cada noche uno sale de la carpa habiendo visto algo novedoso o increíble. Organizadas por Pola Brändle y Guillaume Martinet, consiguieron que fueran buenos Open Stage y muy homogéneos en su reparto.

Destacaron actuaciones como la de Nicolas Longuechaud  y sus malabares con espejo. El genial francés lleva tiempo ofreciendo material muy visual. Otra actuación que jugaba con el sentido de la vista y de paso nos indicaba hacia dónde va la unión de los malabares y la tecnología fue la de Kevin y Laury (Super Cho) en su "concierto cromático", ejecutado con cariocas de luz programables. También sirvió para ver la confirmación del israelí Sagi Bracha como un gran malabarista, para alucinar con un número completo de Asarato (instrumento musical africano) o para desencajar la mandíbula de todos los presentes con cualquiera de los taiwaneses que actuaron con sus diábolos durante la EJC.





De menor nivel fueron las galas temáticas que se sucedieron cada día, una gala holandesa, otra de Flevolanda, otra británica, etc, aunque sirvieron para que algunos artistas o escuelas pudieran probar sus actuaciones. También hubo una Gala de Fuego, pero el que estuviera lloviendo en ese momento y que se programara algo lejos del recinto no ayudó a que fuera muy concurrida.


La Gran Gala siempre es un acontecimiento muy esperado, ya que normalmente logra reunir grandes actuaciones. Este año la sensación fue algo decepcionante, debido a que aunque el nivel fue muy alto, algunas de los números fueron de peor nivel que otros vistos en los Open Stage. De todas formas, cabe destacar increíbles actuaciones como la del malabarista sueco Emil Dahl con mazas magnéticas, el dúo de trapecio Washington formado por Bert y Fred, la ucraniana Aleksandra Sobolieva con hasta 9 hulas en el aire, el maravilloso dúo israelí entre el acróbata Itamar Glucksmann y el malabarista Ron Beeri y el colofón final con los Teslenko.




Grandísimo  nivel en las compañías programadas.
Les Objects Volants, la compañía fundada por Denis Paumier, con su rompedora visión de los malabares y la manipulación de objetos triunfó el primer día de la EJC. Jonglissimo mostró su nuevo show, una increíble combinación de malabares con la última tecnología. Los continuos juegos con los cambios de luz de sus mazas, la sobreimpresión de patrones sobre proyecciones audiovisuales y la cuidada puesta en escena establecen un nuevo concepto de espectáculo multimedia en circo. Jay Gilligan, innovador malabarista y profesor de la escuela DOCH de Estocolmo, hizo su número de calle, donde las situaciones extrañas se suceden y los malabares entran en una nueva dimensión. “Raro” o “muy suyo” parecen buenas definiciones para resumir su show.

Jay Gilligan durante su show. Foto: Luke Burrage


Mención aparte merece la compañía británica Gandini Juggling. Suyo fue el acto inaugural tras el pasacalles por Almere, ofrecieron una versión de su show “Smashed” en formato grande, con 18 artistas. Además se pudo disfrutar de su última producción “4x4”, una bellísima combinación de malabarismo y ballet, jugando mucho con la creación de patrones rítmicos, formación de “arquitecturas efímeras” y toques sutiles de humor. Además de estas actuaciones, tanto Sean Gandini como Kati Yla-Hökkala demostraron su pasión por la docencia, impartiendo hasta dos talleres diarios mientras duró la convención.


En cuanto a las próximas ediciones de la EJC, este año se votó la candidatura de 2019, que será en la pequeña ciudad inglesa de Newark. En Lublin, Polonia, ya ultiman preparativos para repetir EJC en 2017 y los representantes de Azores (Portugal) se encargaron una y otra vez de recordar que en 2018 nos veremos en la EJC más exótica. Para que disfrutéis aún más de esta pasada EJC, os dejo con una galería de fotos de Luke Burrage y con el playlist que está recopilando Ray (nuestro representante español en la European Juggling Association) con más de 120 vídeos.

Foto: Rafus


¡Nos vemos en Polonia!

domingo, 4 de septiembre de 2016

Almere 2016, una gran EJC. Primera parte.

En Almere es una tranquila y próspera ciudad de los Países Bajos, donde residen unas 200.000 personas. Como curiosidad, decir que se fundó en 1978 en una región ganada al mar, Flevolanda. Hace unos 2 años, varias personas de diversas asociaciones de circo de la zona se embarcaron en la locura que supone organizar un Encuentro Europeo de Malabaristas (European Juggling Convention, EJC), pese al estrés y alto nivel de exgencia, la edición de este año (la 39ª, que tuvo lugar del 31 de julio al 7 de agosto)  sólo puede etiquetarse como brillante, a la altura de la de Brunico del año pasado.



Pese a que empezó con algunos problemas debido a las largas colas en la entrada, después la organización general del evento fue espectacular. Puntualidad, limpieza, buena gestión de espacios, diversificación de actividades y muchos recursos humanos fueron las caracteristicas constantes de la organización, algo a copiar en futuras ediciones de EJC. Manejar tantas actividades, tan diversas y para más de 5000 participantes y que salga tan bien es algo encomiable.


Las instalaciones fueron una de las claves del éxito de esta EJC, además de un gran pabellón con dos enormes pistas adecuadas para la práctica 24 horas (incluidas acrobacias y aéreos), el recinto contaba con una amplia zona de acampada -con numerosas áreas comunes y baños-, una zona exclusiva para la práctica de malabares de fuego y tres enormes carpas para ver los espectáculos y disfrutar de conciertos y fiestas.

Gracias a una buena distribución de actividades, rara la capacidad de los espacios se vio sobrepasada (cierto que alguna vez había que hacer cola durante 30 minutos, pero era por tener buen sitio, no por evitar quedarte fuera). La nota de color a las instalaciones la puso la piscina cubierta adyacente, de acceso gratuito para los inscritos, algo inédito en una EJC.

Algunas de las instalaciones. Foto: Rafus


Una de las sorpresas fue que esta edición contó con televisión propia (“EJC TV”) que retransimitió en streaming más de 12 horas al día de contenidos, muchos de ellos en directo. Además instalaron una gran pantalla en el recinto donde poder ver un show si no habías podido entrar a tiempo en la carpa.

Los talleres también son, junto a las actuaciones, los grandes protagonistas de cualquier EJC. En este caso se contaba con un amplio mural para cada día donde cada persona podía proponer los talleres que quisiera y en el sitio que propusiera, habiendo multitud de emplazamientos posibles. También había algunos programados, como los que impartieron instructores de la Federación Nacional Holandesa de Acrobacia. La verdad es que los talleres resultaron de lo más variado, desde los que eran para mejorar técnica de malabares, de danza o de acrobacia, hasta los de clown, yoga y consejos para crear un espectáculo. También hubo los talleres más peculiares, como el de "chupar codos" (ajenos) o el de malabares en el agua.


Zona de fuego. Foto: Rafus
 
Las competiciones de malabaristas, en auge. 
En un ambiente festivo y propicio a compartir conocimientos como es una EJC, una nueva forma de competición se abre paso en el mundo del circo. Se trata de las “fight nights” o combates de mazas, y la “Diabolo Battle”, batalla de diábolo. La primera de ellas lleva ya celebrándose en doce ediciones de la EJC, aunque es en los últimos cuatro años cuando ha cobrado un gran protagonismo. Consiste en combates entre dos malabaristas, cada uno con tres mazas, y cuyo objetivo es tirar alguna de las del rival mientras intentan mantener las suyas en movimiento. Desde que Luke Burrage y algunos compañeros más le dieran un impulso a estos combates, el juego se ha popularizado y casi profesionalizado (se puede consultar la web www.fightnightcombat.com para ver rankings).



Actualmente la “Fight Night” es uno de los platos fuertes de la programación de una EJC. Los combates son una sucesión de movimientos espectaculares y situaciones llenas de tensión. En Almere el despliegue fue increíble, con unos medios dignos de un combate de boxeo y más de 1000 espectadores para la ronda final (16 finalistas de 98 participantes). Al final, el ganador fue el de siempre, el alemán Joschen Pfeiffer, que ya cuenta con ocho victorias consecutivas.

Aún más amateur aunque en franco despegue está la Diabolo Battle. Ideada por el vallisoletano Luis “Wis” Hernández, su primera edición fue en 2014. Consiste en duelos entre dos diabolistas, a modo batallas de break-dance, en los que tienen un minuto para hacer los trucos que quieran y un jurado decide al ganador. Este año el vencedor fue el francés Robin Spinelli.


También, aunque menos populosa, se volvió a celebrar una competición de Kendama, un antiguo juego de habilidad asiático, donde Rob Henman ganó el primer premio. Las condiciones climatológicas (lluvia casi diaria y mucho, mucho viento) impidieron el correcto desarrollo del campeonato de volley-maza y de jollystick (como el volley-maza pero con devil stick)

Diábolos y récord de 5 pelotas.
Aparte de la exitosa Diabolo Battle, el diábolo tuvo una gran presencia en esta EJC. En parte fue debido a que un grupo de taiwaneses, de la compañía PAO, patrocinada por Red Bull , aterrizaron en Almere atraídos por la batalla. Además de participar en dicha competición, en cada Open Stage hubo un taiwanés actuando con diábolo, demostrando que esa isla este malabar se toma muy en serio.

Una EJC es una sucesión casi mareante de eventos, cabe destacar algunas pequeñas anécdotas, como la ruptura del récord de permanencia haciendo malabares con 5 pelotas. Lo consiguió el joven israelí Ofek Snir (17 años), que estuvo 2 horas y 41 minutos sin descanso. En el vídeo se puede ver el final de su gesta (min 5:40) y lo agotado que acabó.




En la segunda parte de esta crónica llegará lo más esperado: ¡las actuaciones!, antes os dejo con uno de los vídeos más curiosos de la EJC, un timelapse muy currado (no deja insertarlo, debéis hacer click sobre el enlace)

viernes, 29 de julio de 2016

Malabares en su Tinta se va a la EJC

Mañana mismo empieza la European Juggling Convention (EJC), traducida, la Convención Europea de Malabarismo. Su 39ª edición tendrá lugar en la ciudad de Almere, en Países Bajos, cerquita de Amsterdam. Por ahora hay poca información sobre los espectáculos y talleres en su web, pero lo poco leído y visto tiene muy buena pinta.



La EJC es la mayor reunión de artistas de circo y aficionados del mundo. Las cifras actuales de cada edición bailan entre los 3000 y 4000 participantes llegados de todo el mundo, lo que supone una compleja organización, por lo que cada año una ciudad europea se presenta como candidata. Este año Almere tiene el reto de intentar igualar a la estupenda EJC de Brunico (Italia), una de las mejor organizadas de la historia.



En cualquier caso, una EJC es una oportunidad increíble para pasar una semana viendo cosas extraordinarias sin parar, para aprender de los mejores en los talleres y para ver cientos de espectáculos. Una experiencia recomendable para toda aquella persona que tenga un mínimo de curiosidad por el circo.

Durante esta edición voy a intentar ir subiendo comentarios, noticias y fotos en la página de Facebook del blog. Si la WIFI del recinto lo permite, procuraré que sea a diario. Por lo tanto, no dudéis en dar a "Me gusta" si queréis ir sabiendo día a día lo que ha acontecido en la EJC. Después, por supuesto, vendrá el gran resumen que acostumbro a hacer en otras ediciones.


Os dejo, tengo que terminar la maleta, que no terminan de caber todas las mazas que quiero llevarme.

¡Salud y circo!

miércoles, 27 de julio de 2016

Ración de vídeos del mes. Julio 2016

Termina julio sin sorpresas. En Madrid eso supone dormir con dificultad debido al calor, sudar a menudo y comprobar cómo, aunque ya haya mucha gente de vacaciones, esta ciudad sigue llena hasta los topes. Los políticos sigue demostrando su incapacidad para entenderse, sin entender que aunque haya terceras elecciones la situación será similar y tendrán que negociar acuerdos (salvo que en el PP se descubra un nuevo caso flagrante de corrupción más y ya obtenga la mayoría absoluta). El calendario circense también se contagia del calor y la pereza canicular. En Madrid el circo brilla por su ausencia estos días, pese a que es temporada alta para las pequeñas compañías. En fin, esperemos que en años venideros esta situación cambie y el circo tome protagonismo también en el atractivo verano madrileño. Por suerte nos quedan los vídeos, esos nunca descansan, benditos sean.

Pasen, hay sitio al fondo.

1) Jonglissimo. Una de las entradas que más visitas tiene del blog es aquella que hacía un breve repaso a algunos récords de malabarismo, algo tienen que son muy atractivos. La compañía austriaca Jonglissimo se caracteriza por lanzar al aire cantidades ingentes de objetos con precisión absurda. Ahora sacan este vídeo donde rompen muchos récords de golpe en passing de mazas y aros. Hay patrones verdaderamente hipnóticos.




2) Tape Face (anteriormente conocido como "theboywithtapeonhisface", o simplemente Sam Wills). Creí haber subido hace tiempo alguna actuación de este neozelandés. Ahora que está haciéndose viral por estar pasando fases en America's Got Talent (dichosos talent-shows...) bien se merece apreciar un show suyo al completo. Un mimo muy expresivo que, al limitarse la voz y los gestos con la boca, de pronto se abrió un mundo de posibilidades ante él, con las que ejecuta con gracia algunas viejas rutinas. Brillante. También podéis ver esta pequeña entrevista para saber algo más de él.



3) Gaëlle Coppée y Gilles Dodemont. Divertido vídeo de bolas de esta pareja francesa. Parece que por las tierras galas se impone ese estilo de malabares de pocos objetos, llevando al límite la flexibilidad de los brazos y buscando recogidas imposibles por el cuerpo. Ya lo habíamos visto en Guillaume Martinet o Bogdan. Bienvenido sea.


4) Lucas Adverse y Ryohei Kimura. Otro joven dúo. Lucas es un brasileño ahora afincado en Japón, muy activo en los foros de vídeos de malabares. En el país nipón parece haber encontrado el sitio perfecto para seguir buscando patrones endiablados con 3 y 4 bolas. En este vídeo sacan muchos trucos visualmente muy interesantes y varios de passing que sigo sin entender.



5) Tobias Baesch. El circo siempre ha valorado mucho el "más alto" y el riesgo. Tobias lo ha entendido perfectamente y, lo que parece ser un aburrido y lento truco de rulo, va ganando en intensidad y emoción. Es poco más que un minuto, pero el efecto del posible riesgo y los trucos que muestra consiguen conquistarnos y dejarnos con ganas de más. 


6) Vladimir Tsarkov. El oldie del mes va para este peculiar malabarista moscovita. Fue pionero al desarrollar una rutina completa utilizando la capacidad de rebote de los aros. Además le daba su toque particular al integrarlo dentro de su flexible personaje de arlequín rojo. Este número le valió la medalla de oro en el Festival de Demain de 1986 y una exitosa carrera en los principales circos internacionales. Si queréis más, hay otro vídeo suyo de 1992 cuando trabajaba en el Big Apple Circus de Nueva York.



Chupitos y guindas
 Espero que hayan quedado saciados. En agosto más y mejor.

¡Salud y mucho circo!

lunes, 25 de julio de 2016

Sobre los Talent-Show

Llega el verano y con él las personas relacionadas con el mundo del circo recibimos ocasionalmente varios correos informándonos sobre el enésimo programa de talentos de televisión y sugiriéndonos que participemos en sus castings, ya sea de forma individual o colectiva.

Preguntados sobre el caché que ofrecerían a los artistas por participar, descubrimos que ninguna de estas productoras pretende pagar a los participantes. Algunos refieren que para el ganador hay un sustancioso premio en metálico (no especificado) y otros simplemente alegan que “la visibilidad que se obtiene en estos concursos es una buena forma de negocio para el artista”.

En lo personal considero, y no soy el único, que este tipo de relación contractual no es la adecuada si queremos defender el mundo de la cultura. El trato que se realiza a los artistas en este tipo de eventos no parece todo lo respetuoso que debiera, no sólo por no pagar a la persona por realizar su trabajo, sino que además en la edición posterior del programa en absoluto prima la actuación artística. Los números suelen presentarse editados, en versión corta, sobre un fondo neutro muy iluminado, con numerosos planos intercalados de las reacciones del público y del jurado, por lo que la representación artística se diluye, siendo los espectadores incapaces de observar la actuación en su totalidad.

Ejemplo de buena actuación y pésima edición, imposible apreciar el número (de la cosificación del artista en el grimoso primer minuto ya ni hablamos)

En estos programas hay mucha gente implicada que trabaja para llevarlos adelante, técnicos de sonido e imagen, maquilladores, realizadores, productores, etc. Todos cobran por su trabajo. Incluso el “jurado” cobra por ello, aunque habitualmente no esté especializado en ninguna rama cultural y deba emitir juicios sobre lo que acaba de presenciar. Si a nadie se le ocurriría pensar que todo ese trabajo deba hacerse gratis, ¿por qué al artista que se presenta al concurso y que es el supuesto protagonista del mismo no se le paga?

Hay que ser conscientes de que es un concurso y que, por definición, no implican la remuneración del participante. Si bien es cierto que toda persona que se presenta a este tipo de certámenes lleva detrás un intenso trabajo hasta lograr tener una actuación que mostrar, de hecho la mayoría son profesionales que intentan vivir de su trabajo, el mundo artístico. Desde luego con iniciativas como estos concursos no se logra este objetivo. Hay algo perverso en este sistema, igual que sucede en los concursos de bandas de música, los promotores se lucran de las fases intermedias del evento, ya sea mediante venta de entradas o por su programación en prime-time en la televisión; el artista es la mercancía a vender, pero la han conseguido gratis. Esto no sucede, por ejemplo, en los concursos literarios o de pintura rápida.

Experto jurado de Got Talent España, capacitado para evaluar cualquier disciplina artística (o lo que digan sus pinganillos, ver punto 6 de esta entrevista)


Reconozco que en ciertas ocasiones estos programas pueden ser un buen escaparate para el artista, y que ganar uno de estos concursos puede ser incluido en el curriculum vitae. Sin embargo esto no debe ser una excusa para evitar pagar por un trabajo que debe ser remunerado, como cualquier otro.

Un caso diferente sería el de un concurso o muestra de talentos en el que el fin no fuera lucrativo, como sucede en galas solidarias, encuentros de circo o festivales benéficos. Sabemos de primera mano que en estos eventos no lucrativos muchísima gente realiza un gran esfuerzo por un fin común, en muchos casos no remunerado (o no todo lo remunerado que debiera), pero habiendo tomado la decisión de colaborar altruistamente de forma personal.

Otro jurado experto


Desde luego, en el plano individual, todo el mundo es libre de aceptar propuestas privadas como las de estos concursos de talentos, valorando antes pros y contras (como han hecho famosos artistas); pero no comparto la idea de que el mundo de la cultura se beneficie de moverse en estos formatos ni con estas relaciones contractuales. Si no estamos de acuerdo en que los becarios trabajen gratis "porque es una gran oportunidad de mejorar su curriculum" o que haya gente organizando supuestos "festivales de calle" en los que no se paga a los artistas, no podemos simpatizar con estos concursos televisados.

miércoles, 6 de julio de 2016

Crónica del Primer Encuentrillo Serrano de Circo de Matamala, por Jesús Irimia

Abriendo un huequito en un serrano pueblo de Guadarrama confluyen sus habitantes con los circenses que se aproximan en caravana. A pesar de llamarse encuentrillo, empiezan a instalarse las estructuras junto al pilón del pueblo. Para la sorpresa de todas aparece una cancha de volley maza entre los columpios, un mini tramp, mástil chino, pórtico de aéreos con mástil, un domo y una barra con abundante cerveza artesana de una alta graduación. La gente del pueblo más curiosa y los recién llegados, unos veinte, comparten una noche de electro-swing con alguna maza que vuela y planes para el día siguiente.




 Las "encontradas" que ya son unas 60-70 (entre circenses y locales) amanecen bien en el parking para furgos con un sol castigador, bien a la fresca sombra de los árboles del camping y se disponen a entrenar en los talleres de telas, mástil y acrodúo después del desayuno. Toca comer ensalada de garbanzos a precios populares, mientras se siguen preparando nuevos trucos para un renegade que no se logró hacer.

 La tarde se va acercando y con ella el cabaret que consigue reunir a más de cien personas. El primero en salir es un mendigo que pide limosna de pelotas para reducirse a la magia de las mismas, él es Tempo un malabarista local. A continuación vienen los Hermanos Venafrente con su depurado número de manipulación de ochos. El siguiente en actuar, el "Jaba" de Circo Imprevisto, sin el cual este encuentro tan circense no podría haber salido adelante. Nos sorprende con un numerazo de rulo y rola bola con la colaboración de una niña. Un pirata se aproxima para dar un espectáculo desde las velas de su trapecio, se llama Guille y viene desde la escuela de circo de Granada. Breve parón en el Cabaret para sortear una deliciosa cesta de productos de la tierra y cuyos beneficios serán (en sus propias palabras) para los "todavía no refugiados". Volvemos al circo con Jaba y Rebe que nos hacen una buena muestra de acrodúo que cierran su número con los tres grandes del circo: "Fuego, altura y riesgo", doble altura donde el ágil hace cariocas de fuego y el portor tres mazas del mismo elemento. Después de ellos aparece un "Koala" muy zen que con sus diábolos, su libro y su muñeco conquista a todo el pueblo. Llegó el turno para Clara a las telas aéreas con un elegante número que deja paso a Isaac Posac de Casicirco que levanta sus poderosas mazas ante la admiración del público. Un gran Cabaret presentado por un increíble Kike de los Jazzling Brothers uno de los mayores organizadores del encuentro.

Hermanos Venafrente y sus aros en ocho. Foto: Irene Soria


Aprovechamos este punto para decir que el pueblo entero se ha volcado en el proyecto, incluso los artesanos de la zona, consiguiendo un trabajo espectacular. Por la noche concierto a cargo de los "Matamala Crew" y cerrando la noche a ritmo de cumbia "Oso y Cierva", que solucionan los problemas técnicos a golpe de rap improvisado y reggaeton vegano (que pasará a ser todo un clásico entre los presentes), mientras el licor café parece gotear de la fuente.

Nos despertamos el domingo con un nuevo taller de mástil, calentando para las olimpiadas que incluyen novedosas pruebas con lanzamiento de chancla en trapecio o alcanzar la cima en las telas. Para despedirnos batalla de agua en el pilón tras una preciosa lanzada.

Nuestra conclusión: "Matamalate"

Lanzada. Foto: Tania Venafrente


Gracias a Jesús Irimia por prestarse a hacer esta crónica tan molona de un nuevo encuentro tan molón.