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sábado, 12 de diciembre de 2020

"El Vuelo Circular", un documental nacido de las circunstancias

El pasado 9 de diciembre se estrenó el documental “El Vuelo Circular”, creado por Circontinentes, organizadores del Festival Iberoamericano de Circo (FIRCO). Dado que este año se tuvo que cancelar la tercera edición del festival debido a la pandemia por el coronavirus, los organizadores decidieron seguir ofreciendo circo pese a las circunstancias.



La idea era reunir a cinco artistas o compañías iberoamericanas, cuidando siempre la diversidad de orígenes, disciplinas y géneros. Cada compañía sería grabada actuando en un espacio significativo de la ciudad de Madrid, además de ser posteriormente entrevistada para conocer sus reflexiones y puntos de vista sobre diversos temas. Gracias a este formato, Circontinentes ha podido seguir apostando por el circo iberoamericano y sus artistas, reivindicando además la cultura en tiempos difíciles y la ciudad de Madrid como destino cultural. Los artistas seleccionados y espacios escogidos fueron:

Andrea Ríos (Foto: Gaby Merz)


Aimé Morales (Venezuela) – Rueda Cyr y clown – Palacio de Cibeles

Andrea Ríos (Colombia) – Suspensión capilar – Teatro Circo Price

Cía Trocos Lucos (España) – Báscula coreana – Frontón Beti-Jai

Marco Motta (Brasil) – Straps y contorsión – La Tabacalera

Dulce Duca (Portugal) – Malabares – Matadero Madrid.


A continuación, podéis ver los teasers de cada uno de los artistas en esta lista de reproducción:



Este documental se ha realizado en coproducción con el Teatro Circo Price, sede de las dos primeras ediciones de FIRCO y que iba a acoger también la tercera. También se han rodeado de un equipo técnico como Jesús Nicolás encargado de grabación, dirección y montaje; Jorge Bartolomé, guionista y codirector; y Sergio Pradana, ayudante de grabación y montaje. Para la narración se contó con la voz de la actriz Inma Cuevas, y la banda sonora original está compuesta e interpretada por Miguel Rodríguez y Susana Pérez, incluyendo también temas de Ombligo Band, Colectivo Panamera y Tremenda Jauría

   
Trocos Lucos (Foto: Gaby Merz) 


El documental sobre circo es un formato aún por explorar, ya que hay escasos ejemplos de producciones con calidad y alcance suficientes. Tras el visionado de “El Vuelo Circular” se constata que es un terreno que puede dar lugar a muchos y sabrosos frutos. El circo tiene una idiosincrasia propia, con un sentimiento de comunidad, de familia, entre sus integrantes, poco habitual en otras esferas de la cultura. El circo, como otras artes escénicas, exige un esfuerzo y sacrificio muy importantes, que lleva a generar a sus artistas dudas razonables sobre si merece o no la pena. Además, se suma la exigencia física tan alta que requiere, lo que con la llegada de las posibles lesiones ahonda aún más en estas vacilaciones. 
 
Dulce Duca (Foto: Gaby Merz)
 
 
El circo, curiosamente, tiene unos límites difusos, y tiene una capacidad inmensa para abrazar, absorber y acoger otras artes bajo su paraguas. Por eso la propia definición de circo se vuelve compleja. Todas estas cuestiones son abordadas dentro del documental, respondidas por sus propios protagonistas, dando cada uno su visión sincera y honesta. Esto enriquece enormemente el film, ya que pocas veces podemos disfrutar de la voz de los artistas hablando fuera del escenario, pero sobre su propio mundo. 
 
Marco Motta (Foto: Gaby Merz)

 
 
Aquí podéis disfrutar del documental completo:



Libro de fotografías
Aprovechando la singularidad de este proyecto, nacido para sustituir este año a FIRCO, se quiso tener registro gráfico de todo el proceso. Para ello se contó con las cámaras de Gaby Merz, fotógrafo especializado en circo. Dada la cantidad y calidad de material recogido, se decidió realizar un libro de fotografías que lo recopile. Nace así “El Vuelo Circular”, libro homónimo al documental y donde se puede disfrutar de impactantes imágenes de las actuaciones, de los espacios y también de fotografías tras las cámaras, retratos, etc. Un homenaje a los artistas y las localizaciones recogidos en una cuidada y limitada edición.
El libro se puede conseguir a través de la página de FIRCO.






Nota: el autor de este blog es miembro de Circontinentes

 

lunes, 2 de noviembre de 2020

El libro que viaja por la historia del malabarismo

El malabarismo lleva con nosotros desde los inicios de la Historia. Al ser humano siempre le ha fascinado eso de desafiar la gravedad lanzando cosas al aire para luego recogerlas. Manipular objetos a base de técnica y habilidad para que realicen movimientos aparentemente imposibles, simplemente por ocio o para entretener a otros, incluso en forma de juegos o rituales; todo eso forma parte de nuestra cultura ya desde la Antigüedad.

Portada del libro
Como le ha ocurrido a otras artes escénicas, el malabarismo parece haber surgido en diferentes culturas de la Antigüedad  de forma independiente. También como le ocurre a la música o la danza, es difícil encontrar registros de esos primeros malabares. Esto es lo que motivó a Thom Wall, malabarista profesional, a escribir un libro de historia del malabarismo: "Juggling: from Antiquity to Middle Ages. The forgotten history of throwing and catching" [Malabarismo, desde la Antigüedad a la Edad Media. La historia olvidada de lanzar y recoger] autopublicado por su propia firma, Modern Vaudeville Press.


Thom Wall


No es el primer libro de esta temática, pero como apunta su autor "hay muchos escritos maravillosos acerca de historia del malabarismo, pero muy pocos con un estilo académico (...), quería ver un libro que informase sobre sus fuentes y que citase los textos originales siempre que fuera posible". Así, este libro es un precioso buceo en múltiples referencias, de las que Wall ha conseguido un texto riguroso y completo, sin perder la capacidad de entretener. Quizá en algunas páginas, el exceso de notas al pie distraen del texto principal, pero el hilo se mantiene sin problemas, ya que es fluido y lleno de curiosidades; además de contar con preciosas ilustraciones y fotografías de diferentes hallazgos arqueológicos.

Juggling, from Antiquity to Middle Ages, es un divertido viaje por países, por épocas. Desde el Antiguo Egipto y sus ya famosas malabaristas profesionales de la tumba nº 15 de Beni Hasan, a los juegos para niñas de la isla de Tonga y otras zonas del Pacífico Sur; pasando por los edictos del rey Alfonso X de Castilla sobre la regulación de los juglares o los antipodistas aztecas actuando ante el Papa Clemente VII en el siglo XVI.

También reserva un espacio al final del libro para, aprovechando su faceta de lingüista, realizar unas reflexiones acerca de la propia definición de la palabra "juggling"[malabarismo] a lo largo del tiempo y sus orígenes.

Antipodistas aztecas

Es, por tanto, un libro ideal no solo para malabaristas o cirqueros, sino para cualquiera con curiosidad sobre la historia, en especial de aquellos hechos que en ocasiones pasan más desapercibidos en los textos cotidianos. A través de este libro aprendemos sobre leyendas y juegos antiguos, fantaseamos con grandes artistas y actuaciones que nunca podremos ver y que nos hacen dudar sobre esa tan manida sentencia que a veces afirma "esto nunca se ha hecho antes".

Malabarista y músico en iconografía de manuscrito de 1260 "ADD MS 62925 - British Library"




Imágenes cedidas por Thom Wall

Actualización 31 de octubre de 2020: 
Ya está disponible la versión en español traducida por Ximo Sanç i Silvestre y Andrés Aguilar Larrondo. A partir de ahora todos los hispanohablantes podremos disfrutar de Malabares desde la Antigüedad hasta la Edad Media, la historia olvidada de lanzar y cachar, disponible también en Amazon y en la web del autor. 



Es de agradecer que Thom Wall se haya tomado la molestia de traducir su libro al español, algo muy poco frecuente en la literatura circense. 

 
Otros enlaces de interés:
PD: personalmente me ha hecho ilusión descubrir que Thom ha utilizado en el libro una definición de malabarismo que le grabé a Kris Kremo en esta entrevista

martes, 29 de septiembre de 2020

Once años y aquí sigo

Once años y aquí sigo, escribiendo. 

Escribiendo un blog, que suena ya a anacronismo. 

Yo a veces me lo planteo, ¿alguien todavía lee blogs? Con lo que a mí me gusta como medio y los que consumo de forma consciente o insconsciente, me resisto a pensar que ya no se leen, aunque es obvio que han perdido protagonismo. Tengo la impresión -y esto va a sonar a perorata de señor mayor- de que el consumo de internet viaja desbocado en una aceleración constante. Hay mucha, muchísima, casi demasiada información, tanta que a veces dificulta encontrar lo que uno quiere. Las redes sociales van mutando y van ganando protagonismo aquellas que presentan información en forma de imágenes o vídeos de 15 segundos, no sea que nuestra limitada atención se sature. Todo lo que dure más parece condenado. Paradójicamente, esto convive con el éxito de unos youtubers que te plantan vídeos de 2 horas en el que comentan otros vídeos y hablan muchísimo. Así, en esta situación, tengo la impresión de que los blogs quedan como reducto para puretas y aquellos que aún disfrutan leyendo de vez en cuando. Pero oye, aquí seguimos.

Y es que este año, que parecía que se iba a presentar movido, llegó marzo y se fue todo al garete. Una pandemia global que ha puesto en jaque a nuestro queridoperonocuidado sistema sanitario, del que formo parte. Una vorágine de incertidumbre, caos, cambios de protocolos y malas noticias que aumentó el estrés laboral del colectivo hasta límites insospechados. El drama de las historias que ibas escuchando cada día. La rabia por la inutilidad de la clase dirigente y la premeditada confusión que generan los negacionistas. Esta pandemia que sigue, rebrota y nos pilla, quién lo diría, nuevamente desprevenidos, sin haber hecho los deberes. 

Una pandemia que ha arrasado con la cultura, dejándola en un tercer plano cuando sigue siendo muy necesaria; y con el circo, que aunque algunos han podido volver a actuar, la mayoría de los profesionales afrontan una crisis histórica en los meses venideros. El circo sobrevivirá, como siempre ha hecho, pero habrá que ver de qué forma se adapta a los cambios y si muchos se quedan por el camino. Desde aquí intenté aportar un pequeño grano de arena en forma de dos concursos durante el confinamiento para aliviar el encierro y demostrar que el circo no se para, y vuestra respuesta fue extraordinaria. 

Curiosamente, 2020 lo recordaré siempre como un año feliz y lleno de ilusión. ¿El motivo? Hace casi dos meses que ya somos cuatro personas en casa y eso, pese a la falta de sueño, hace que todo se vea desde un prisma más positivo. Para rematar el año, en el horizonte cercano se avistan una mudanza, que espero sea la definitiva, unas oposiciones y la defensa de una tesis. Quién dijo miedo.

Como véis, un año tranquilo y reposado, lo que este blog necesitaba. "Y sin embargo, se mueve", que diría Galileo, el número de entradas ha sido similar a los años previos y parece que esta es la velocidad de crucero del blog. Incluso he inaugurado recientemente mi página en Instagram, en plena contradicción con lo escrito en el primer párrafo. Será otra forma más de compartir las cosas que me gustan de forma más inmediata y cuando no tengo tiempo para escribir entradas largas. Espero que lo sigáis también ahí y os guste lo que veáis.

Nos seguimos leyendo por estos lares, que igual más pronto que tarde hay novedades.

¡Salud (ahora más que nunca) y mucho circo!

 


 

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Patrocinando al próximo malabarista

 Modern Vaudeville Press es una pequeña editorial independiente nacida en Philadelphia de la mano de Thom Wall, un malabarista y escritor tremendamente inquieto. Su catálogo está especializado en libros sobre malabares, circo y otras artes escénicas similares, alguno de los cuales ya he comentado por aquí


Este pasado mes de agosto han comenzado con una interesante iniciativa: regalar conocimiento. Han creado kits de iniciación a los malabares completamente manufacturados y los están repartiendo por espacios y bibliotecas gratuitas de su localidad. Estos kits constan de 3 pelotas de plástico reciclado rellenas de sal y una breve hoja de instrucciones sobre cómo aprender a hacer malabares.

Todo comenzó por un anuncio del Flea Theater de New York en el que ofrecía hasta 75000 pelotas de plástico. Thom solicitó 4000 tras echar cuentas sobre cuántas cabrían en su coche y, tras el sí de la compañía, viajó para recogerlas. Al principio sin un objetivo claro, pero tras hablarlo con sus amigos Benjamin Domask-Ruh y Ross Berenson, tuvieron la idea de regalar kits de malabares a través de ese fenómeno creciente de EEUU que son las pequeñas bibliotecas públicas. En estos momentos de pandemia, algunos artistas ligados a esta editorial se encuentran sin apenas trabajo, por lo que han decidido dedicarse a realizar estos kits. También han recibido la ayuda voluntaria de compañeros como los de Funicular Juggling. "Ahora mismo somos 8-9 personas implicadas en todo Philadelphia, pero quien quiera apuntarse será bienvenido" comenta Wall. 

 

El objetivo es "crear comunidad a través de los malabares". Y parece que lo están consiguiendo. Ha despertado el interés de otros malabaristas del país y de todo el mundo, con los que ya mantiene contacto para expandir la idea. "Por ahora no ha contactado con nosotros ningún receptor de esos kits, pero esperamos recibir noticias pronto ya que en muchos sitios hemos tenido que reponer hasta 3 veces".

Si quieres ayudar a esta iniciativa puedes difundirlo o también colaborar económicamente para pagar algunos de los gastos fijos que tienen (sal, cinta adhesiva, impresiones, etc) puedes acceder a través de su página:

https://thomwall.com/mvp/sponsor/

domingo, 30 de agosto de 2020

20 años de salsa chimichurri

 "Ponemos como fecha de inicio el 20 de agosto de 2000 porque fue la primera que reunimos un buen corro y recaudamos una gorra digna (3000 pesetas), antes solo fueron fracasos" recuerda divertida Marina Benites (Comodoro Rivadavia, Patagonia Argentina, 1981). Ella, junto a Rafa Dante Rúa (Sarmiento, Patagonia Argentina, 1979) forma la Compañía Chimirrurri, que acaba de celebrar su 20º aniversario, que se dice pronto. Y lo han hecho, cómo no, en la carretera, trabajando en un bolo


Curtidos en los espectáculos callejeros y para público familiar, ellos explican que es donde más cómodos se sienten. "Nos gusta especialmente cuando vamos a los pueblos y salen absolutamente todos de sus casas para vernos, desde la más pequeña a la abuelita más anciana". Y subrayan lo impredecible y la frescura de actuar en calle: "te acerca mucho más al público, de hecho, la actuación pasa a depender del público, haciéndolo muy diferente de un teatro".

Y es que son 20 años donde han realizado incontables actuaciones en decenas de países, y que dan para miles de anécdotas, como la de su primera actuación real en el Parque del Retiro de Madrid, que recuerda Marina: "yo tocaba un djembé (que no sabía tocar) mientras Rafa hacía un número de diábolo, así empezaba nuestro 'espectáculo'. No se paró nadie y nos fuimos a casa con las manos vacías".  O la rocambolesca historia que destaca Rafa: "Estábamos en 2002 en fiestas de Santander con nuestros amigos Tommy y Nati, nos pusimos a actuar en una calle cortada del barrio portuario. Ya teníamos un buen corro de gente cuando un conductor con claros signos de ebriedad quiso pasar por la calle, teniendo que apartarnos y llegando a atropellar una de nuestras mazas (que aún conservamos). Nos enfadamos mucho y el público nos ayudó a pararlo, yo me subí al capó con el amplificador a decirle cosas, él se puso a gritar y Marina acabó dirigiéndole un uppercut a través de la ventanilla abierta. Después se bajó y acabó viniendo la policía municipal (sus amigos, avisados por él y unos conocidos), y la policía nacional (avisada por nosotros). Al final acabamos Marina y yo en la comisaría de la policía local, sin multa eso sí, y él se fue de rositas".


 

Primeras actuaciones en El Retiro, año 2000

En este tiempo han superado dificultades como esos primeros bolos desastrosos o averías técnicas de lo más variado. También la vuelta de Rafa durante unos meses a su Argentina natal: "creía que era lo mejor para mí proyecto familiar en ese momento, pero después de un tiempo y de mucho sacrificio en el aspecto laboral decidí volver. Es increíble y admirable lo que tiene que hacer un/a artista para ganarse la vida en Sudamérica", comenta Rafa. Además han conseguido superar un reto aún más complicado: mantener la compañía pese a terminar su relación sentimental. "La verdad es que desde que no somos pareja nos llevamos mucho mejor" explica entre risas Marina. "Nosotros ya éramos grandes amigos antes, nos conocemos desde los 15 años. Llegó un momento en que nos dimos cuenta de que no funcionaba el tema pareja, pero decidimos seguir trabajando y poner por delante lo positivo que teníamos. No fue fácil, pero en el circo siempre hay un más difícil todavía".

Marina y Rafa se conocieron en la adolescencia mientras cursaban la carrera de teatro. Allí complementaron su formación con algo de acrobacia y malabares ya que "eran un recurso perfecto para el teatro callejero". Entonces Rafa sugirió ir a España, donde tenía familia lejana. "La idea original era a estudiar teatro, pero se complicó por temas económicos y de papeles". Haciendo semáforos y actuaciones de calle juntaron el dinero suficiente para los billetes de avión y aterrizaron en Madrid. "Cuando llegamos a Madrid veníamos con lo justo, y aunque buscamos trabajos varios (camareros, limpieza en oficinas, etc) en ninguna entrevista nos aceptaron, por lo que decidimos montar un espectáculo de calle", recuerda Marina. 

Así comenzaron a acudir al Parque de El Retiro, lugar donde muchos artistas se han iniciado a lo largo de décadas. Fueron unas primeras actuaciones muy precarias: "No teníamos equipo de sonido, ni micrófonos, ni escenografía ni nada, y nuestros primeros ingresos invertimos para atraer a más gente". Al final consiguieron ser independientes económicamente con solo 19 y 21 años, y eso trabajando únicamente los fines de semana. "Eso sí, a las 6 de la mañana cogíamos el primer metro para tener el mejor lugar en el Reti y nos volvíamos a casa con 5 o 6 actuaciones hechas", aclaran. 

 Rafa y Marina, en una de sus primeras actuaciones en El Retiro, año 2000

"Después de un año de trabajar a la gorra en El Retiro nos enteramos de que existía una escuela de circo en Madrid llamada Carampa. No dudamos en hacer las pruebas de ingreso y nos admitieron". Así, durante dos años se formaron en esta escuela de circo, graduándose en 2003, a la que consideran ya parte de su familia. "Nuestro paso por Carampa está lleno de aprendizajes, de recuerdos, de amigos y amigas y de mucho cariño. Desde el minuto 1 nos adoptaron y nos trataron como familia, nos ayudaron con los papeles, etc. Faltarían páginas para agradecer aquí lo suficiente todo lo que ha supuesto para nosotros Carampa". De hecho, fue gracias a estos apoyos y experiencia por lo que se asentaron en Madrid como base de operaciones durante unos años, aunque actualmente ya vivan en diferentes provincias.  


 

Preguntados por el futuro de la compañía reconocen que la situación actual llena todo de incertidumbre, sabedores de que vienen meses duros para el sector, pero, como ellos mismos refieren "no le tenemos miedo, no es la primera crisis que vivimos, que ya tenemos unos añitos". Sus ganas de continuar en la brecha no disminuyen y ambos se encuentran en proceso de creación de nuevos espectáculos unipersonales y con muchas ideas para "cocinar la siguiente receta a dúo de la Cía Chimichurri". Estamos de suerte, queda salsa para rato.



La Cía Chimichurri celebrando su XX aniversario tras su bolo del 20 de agosto
La Cía Chimichurri celebrando su XX aniversario tras su bolo del 20 de agosto

Enlaces de interés: 

miércoles, 26 de agosto de 2020

Asombroso Circo. Dibujando el circo con humor

Aunque el circo se encuentra en plena expansión y aceptación, al ser una actividad relativamente minoritaria hay cosas de las que adolece, o al menos que aún no tiene muy desarrolladas. Una de ellas son las referencias humorísticas desde otras ramas del arte, más concretamente desde la ilustración. Mucho se ha pintado y dibujado sobre circo, pero poco bajo la lupa del humor. Por eso la aparición de Asombroso Circo llega como un soplo de aire fresco, porque escaseaban los ilustradores cómicos sobre el circo y porque, al verlo, nos damos cuenta de lo necesarios que son. 


Tras estas ilustraciones de trazado irregular y lenguaje cercano está Samuel (Móstoles, 1984), alias Saymus, un cirquero asentado en Zaragoza que hace pocos meses arrancó estas tiras cómicas basándose en el circo, sus estereotipos y contradicciones, también hablando de bichacos a los que admira. Perfectas para reírse de sí mismo como colectivo y para aprender y conocer.

¿Cuándo nace asombrosocirco? ¿Por qué?
Nace durante el confinamiento [del estado de alarma por la pandemia del coronavirus ]como tal, aunque ya tenía una idea antes. Estaba haciendo dibujitos en modo fanzine, llevaría como cinco tiras cuando nos confinaron y ya sabes,entre bizcocho y bizcocho, pues dibujo del circo que te crió.

¿Estás teniendo buen feedback de tus dibujos?
Si, estoy muy contento con la respuesta de la gente. Al principio colgaba de "incógnito" los dibujos en el local en el que entreno (AMZ) y por el grupo que tenemos para organizarnos en Telegram me llegaban buenos comentarios. Uno que me hizo especial ilusión fue cuando Carmeneta dijo "no se quién será, pero sabe de circo". También desde que salté a las Redes Sociales (RRSS) he hablado con artistas que me gustaban mucho y les he dibujado (¡Y les ha gustado!) y ahora encima hago una entrevista para Malabares en su Tinta. Por todo ello estoy ¡¡MUY MUY CONTENTO!!



¿Practicas alguna disciplina de circo?
Práctico mástil chino, cuerda lisa y contact staff. Esto es a lo que más le doy, pero me gustan mucho las verticales como preparación física y los malabares, que fue lo primero que hice de circo en unos cursos que daban en Alcorcón. 

¿Habías hecho otras ilustraciones antes?
Sí, en realidad llevo dibujando toda la vida. Me alegra que me llames ilustrador y que una amiga (Pippi) me dijera un día: "tengo un amigo ilustrador famoso" [risas]; pero en realidad en este mundo de títulos, yo no tengo ninguno en este área. Estudié estadística, técnico de sonido, he sido frutero... Aunque la verdad es que pienso que esto es lo mio. Me obsesiona el circo y desde pequeño he dibujado lo que hacía con los amigos los fines de semana en cuadernos, agendas y cualquier papelajo 

¿Sabes cuando dicen eso de tienes que encontrar aquello que se te dé bien? ¿Eso en lo que eres único? Siempre pensaba yo no tenía de eso y creo que lo he encontrado, ¡Por fin! ¡HACER TORRIJAS EN EL ROLA-BOLA!



¿Cómo describirías tu estilo?
Pues no sabría, la verdad que me inventaría un nombre tipo brutalismo choni, pero seguro que ya existe y me dirían que soy un flipado y que lo mío es neoparbulismo renacentista. Así que mejor no digo na, jajaja.

¿Qué es lo que más te atrae del circo?
Pues creo que ha ido cambiando a lo largo de los años. Yo he sido y soy un motivado del deporte (calistenia, workout, alimentación, entrenamientos, descansos, etc.) y el circo fue como empezar a jugar. Eso fue lo primero, que es como seguir jugando de adulto, con mas amiguitos sin que te miren demasiado mal.

Luego la parte creativa que le metes al deporte. Porque puedes hacer un truco pero luego hay que "mostrarlo". Ahora diría que lo mejor de todo es el día que te sale algo nuevo (ahora estoy detrás del monociclo) ¡Esa satisfacción es pura dopamina!, luego duermes como un angelito.



¿Por qué crees que apenas hay ilustradores haciendo dibujos sobre circo?
Sí que hay alguno, sobre todo en inglés. Yo los descubrí cuando entré en las RRSS, pero intento no verlos demasiado para no copiar sus ideas. Creo que el circo requiere muchas horas y quien hace circo hace CIRCO. Yo como soy mediocre en todo me permito hacer de todo.

¿Tienes proyectos futuros para la página?
Muchísimas cosas, mi cabeza no para, está todo el rato pensando cosas nuevas que hacer y a veces es muy cansado. Tengo que empezar a ponerme límites porque mi carga flipacional es alta. Sí pienso en hacer un photocall para algun evento de circo, hacer un cómic sobre circo, camisetas, sorteos y muchas más cosas, aunque luego lo que es llevarlas acabo es otro mundo. De momento me encuentro muy a gusto con mis dibujitos y mis likes en Instagram.




Puedes encontrar todas las viñetas de Asombroso Circo en: 


lunes, 10 de agosto de 2020

Entender el circo actual a través de las redes sociales

Las redes sociales han cambiado la forma de relacionarnos entre las personas y también la forma en que nos relacionamos con nuestro medio. Cada red social tiene sus características y su público objetivo, y el circo está presente en todas ellas, de una u otra forma. 

Youtube sería el gran depositario de vídeos de circo, ideal para colgar actuaciones completas de circo, shows largos, vídeos históricos, rutinas de entrenamiento, tutoriales e incluso pequeños trailers para promoción. En Vimeo tienden a alojarse vídeos que huyen de las restrictivas y a veces arbitrarias políticas de privacidad y derechos de autor de Youtube, concentrando la mayoría de vídeos largos y en alta calidad de las principales compañías y escuelas occidentales (muchos de ellos en modo privado). Facebook presenta unas características muy completas para su uso desde el punto de vista del profesional, ya que permite un gran alcance de tus promociones, también subir vídeos, participar en grupos y comunidades, etc. Aunque la realidad es que lleva ya unos años estancada y con poco poder de atracción para el nuevo público. También se han realizado redes sociales específicas para el sector circense, como la americana CircusTalk, con resultados dispares en cuanto a su uso y utilidad. Luego está Twitter, en la que el circo no termina de encontrar su hueco ya que no parece diseñada para que este tipo de contenidos repercutan.

La red social más en forma del momento es Instagram, con permiso de TikTok que está en plena ebullición. Su interfaz está diseñada para que pases muchas horas al día buceando en su contenido a través del móvil. Es, en todos sus ámbitos, una especie de culto a la belleza y el circo no escapa a esto: abundan los momentos felices, los cuerpos perfectos, las grandes proezas y los trucos imposibles, todo en imágenes muy editadas o en vídeos cortos, de menos de 1 minuto. La limitación de los hipervínculos y la escasez de texto no invitan a las reflexiones, la docencia o la historia. 

El mejor ejemplo de esta perfección ensalzada es la cuenta Circus Around the World, creada por el excelente acróbata Ron Oppenheimer. En ella, se "repostean" vídeos de artistas de todo el mundo realizando trucos de diferentes disciplinas circenses. Siempre son cosas increíbles, trucos de esos que salen una vez de cada mil, contorsiones extremas, acrobacias al límite, el más difícil todavía casi siempre en un gimnasio y rara vez en un escenario. Es excelente para ver por dónde andan los límites humanos y disfrutar con una sarta de vídeos cortos que te dejarán con la boca abierta. Olvídate de ver si esos fragmentos forman parte de un número más largo o una obra original, no pretendas saber algo más que el nombre del artista en cuestión.

Vídeos en Circus Around The World (click para visualizarlos)

Si una persona que quiere iniciarse en el circo solo usase Instagram podría pensar que ese tipo de imágenes son la normalidad cuando no deja de ser un extremo del enorme abanico que son las artes circenses. Podría pensar que si no tiene una fuerza sobrehumana, una flexibilidad que roce la patología o habilidades dignas del Libro Guinness de los Récords no va a poder llegar a algo en el circo, cuando la realidad es justo lo contrario. Detrás de esas imágenes hay miles de horas de entrenamiento y cientos de tomas no publicadas con los fallos y caídas. No se ven tampoco a los artistas que, sin un higlight tan vistoso, tienen un número o show que arrasa allá donde va. Es llevar al circo también a la cultura de usar y tirar, hoy veo este vídeo pero mañana me he olvidado porque consumo otros diez vídeos similares, cada cual más corto que el anterior, que la atención ya no da para más.

Por eso hay cuentas que sirven como complemento perfecto, para poner los pies en la tierra y, de paso, sacarnos una sonrisa. Es el caso de Not So Acrobats, creada en 2017 por un colectivo internacional de artistas de circo, que "querían iluminar y sacar unas risas a la comunidad circense, mostrar que incluso los profesionales del circo cometen errores, que no somos perfectos". Con 57000 seguidores actualmente y bajo el lema "entrenar es amargo", anima a cualquiera a enviarle sus vídeos para postearlos. Son vídeos de caídas en entrenamientos y shows, de fallos garrafales, golpes de todos los colores que suelen arrancar una sonrisa al espectador, pero también una reflexión. En palabras de uno de sus creadores (que prefiere mantenerse en el anonimato): "el éxito de la cuenta se debe a que hace entender la dificultad del mundo del circo, muestra que lleva muchas horas de práctica llegar a ser un profesional... y también que a todos nos gusta ver a otra gente caerse".

Vídeos en Not So Acrobats (haz click en la imagen para visualizarlos)

Por supuesto hay miles de cuentas más para seguir, de pequeñas y grandes compañías, de artistas más o menos conocidos, de salas que programen circo, de festivales, etc. Todas ellas en conjunto permiten hacerse una pequeña idea de lo enorme y diverso que es el circo. Además, podemos compaginar varias redes para tener una visión aún más global. No nos quedemos solo con lo que brilla unos segundos, disfrutemos del proceso, del camino y de los resultados, cortos y largos.