Seis suena a transición, a comienzo de segunda parte.
Seis evoca curvas, silbidos y ofidios.
Seis recuerda a inicio de la escuela, la siguiente fase del "hacerse mayor".
Seis implica utilizar dos manos, como cuando se hacen malabares, como cuando se agarra uno al trapecio, como cuando se hace una vertical.
La seis era la línea de Metro que me transportaba en mis primeros viajes en Madrid, cuando empezaba a conocer el circo. Me parecía la mejor del mundo. Ella, tan abajo, la circular que no acaba, que siempre vuelve.
Seis bolas en el aire, tres en cada mano, no se cruzan sus círculos, como en la línea de metro. Cuando llegas a ese punto, en el que uno está cómodo lanzándolas, descubres el ritmo. Las seis bailan diferente, tienen una periodicidad especial, la danza de dos círculos imbricados al son del circo. Esa es la sensación, y es absolutamente placentera.
Seis no tiene el cuerpo de los múltiplos de cinco, aunque también luce
una hermosa barriga, preñada de nuevas ideas. No parece una cifra de
celebraciones, pero para mí es muy especial.
Seis años de proyecto, de lanzar calamares al aire, de hacer malabares con las letras, el circo y los cómics. El seis que confirma que esto es parte de mi vida, que en mi cabeza siempre hay alguna entrada, no siempre realizable cuando me gustaría. Esto sigue, al ralentí pero avanzando. Sin objetivo definido más que seguir difundiendo lo que a mí me gusta, seguir aprendiendo de mis pasiones, seguir conociendo gente que me llena y seguir disfrutando.
Con la resaca del "pa amb tomaquet" aún en la cabeza, tras el denominado parto de la burra ("part de la ruqueta") y ver que tampoco cambia tanto la situación previa, podemos desintoxicarnos con otros menesteres. El veranillo de San Miguel nos despide como se merece del verano, la revista El Jueves cumple 2000 numerazos y más de 40 años, la bici sigue cada vez más de moda y el circo crece de festival en festival. Ahora comienza la temporada de salas y circos estables, es para frotarse las manos.
Mientras tanto, disfrutaremos de los maravillosos vídeos de circo, que es la sal de la vida.
Pasen, hay sitio al fondo.
1) Hector Mancha. No se prodiga la magia por aquí, pero la victoria de Héctor Mancha en la última edición del FISM (Campeonato de la Federación Internacional de las Sociedades Mágicas) lo merece. Su interpretación de un avaro al que los billetes no paran de brotarle me ha fascinado, espero que a vosotros también.
2) Joseph Viatte. Otro desconocido del gran público (y del especializado) que se planta con un número muy mimado y bello. El contact no es santo de mi devoción por la escasa originalidad de sus planteamientos, pero este chico ha conseguido mantenerme pegado a la pantalla. Y sólo con dos dedos. Ojo a su canal que tiene muchas cositas interesantes.
3) Nathan Briggs-Penthon. Seguimos con el moderneo, ahora es el turno de Nathan, alumno de la Escuela de Québec. Es una nueva muestra de la infinidad de trucos que pueden hacerse con 3 bolas. El vídeo que saca en esta ocasión se podría denominar el "toquecitos", ya que sólo hacy combinaciones de golpeos con el cuerpo. Muy complejo todo.
4) Familia Gerasimov. Cambio
brusco en la línea de estos vídeos. Vuelve la familia de malabaristas
rusos con el estilo más ruso del universo. La técnica soviética llevada
al extremo, puliéndola hasta que queda realmente extraña de ver. Eso sí,
hay que reconocer el mérito de las "bichacadas" que logran tirar al
aire. Una maravilla.
5) Troupe Acrobática de Tianjin. Medalla de Oro en Montecarlo en 2013, con eso debería bastar. Las troupes de chinos siguen estando un escalón por encima del resto y con espectáculos como este lo siguen demostrando. Una vuelta de rosca a los juegos de icarios.
6) Giro de platos. Siempre había visto los números de giro de platos como muy similares entre sí, aunque he de reconocer que vistos en directo tienen su tensión. En esta ocasión, el artista participa en la 4ª edición del Festival de Demain (cómo cambia el discurso de un festival, ¿no?), no he conseguido averiguar el nombre, sólo que es egipcio. Su versión de los platos es también clásica pero mucho menos vista.
7) 25 años del National Centre of Circus Arts. Casi nada, pura historia del circo y de las escuelas de circo resumidos en 20 minutos de imágenes. Las de los primeros años siempre me han gustado. Sirve para darse cuenta que cosas que hoy se presentan como novedosas ya se hacían hace años con total normalidad.
Anthony Gatto ha publicado un vídeo de sus entrenamientos de antaño. Ahora que ya no actúa sólo se le ocurre dejarnos con las ganas con vídeos de este tipo, y con frases como "hay que ver, qué bueno era". El mejor
Es una fría
noche del invierno parisino. Jimmy González (Bosost, Lleida, 1992)
acaba de actuar en las semifinales del la 36º
Festival du Cirque de Demain. Ha presentado un precioso número en el
que hace malabares con arcilla. Contrasta su menudo cuerpo con la
imagen de fuerza que transmite haciendo malabares. Está contento con
su actuación, su tímida sonrisa se escapa durante toda la
entrevista, al igual que el sutil acento francés que acompaña a sus
palabras. Aún no sabe que al día siguiente le será entregada la medalla de oro del prestigioso festival.
¿Cómo empiezas a hacer malabares?
Yo nací en Bosost, un pequeño pueblo del Valle
de Arán, de unos 800 habitantes. Mi padre es francés y mi madre es
española, durante la semana iba a estudiar a Francia a un internado
y los fines de semana volvía a España. A los 7 u 8 años, me enseñó
malabares un payaso que se llama Rufi. Después empezamos a hacer
espectáculos juntos por el Valle de Arán. Rufi
hacía el payaso muy bien y juntos nos divertíamos mucho. Ibamos por
los pueblos con un show llamado "Sonríe por narices",
llegamos a ir al festival de Tárrega.
Nadie más en mi familia hacía
nada relacionado con el circo. Mis padres tienen un restaurante.
¿Qué disciplina te gustaba más al
principio?
Al principio hacía de todo, mazas,
palos chinos, diábolo, cariocas, monociclo, zancos... Mi elemento preferido
son las bolas, son muy puras, muy simples. Es con lo que empecé y
con lo que más identificado me siento.
¿Cómo acabas dedicándote al
circo?
La verdad es que mis padres siempre me
han apoyado muchísimo, desde el principio. Me llevaban a los
espectáculos de circo que había cerca, me llevaban a Tárrega, me
llevaban al Circo del Sol o a Francia a ver espectáculos
contemporáneos. Lo hacían para que me diera cuenta de los
diferentes estilos que había. Me dijeron que si quería hacer circo,
adelante, pero que lo conociera bien.
Después de los espectáculos de calle,
a los 13 o 14 años, dedicaba muchísimas horas a entrenar y ver
vídeos en Internet. Decidí que me iba a dedicar al circo y dejé el
esquí de competición, mi otra afición entonces. Entonces decidí
ingresar en una escuela de circo llamada Châtellerault, donde se
compaginan los estudios de secundaria con la formación circense. La
verdad es que allí descubrí el resto de aspectos del circo, fue una
formación muy completa durante 3 años.
¿Cómo llegas a Montreal?
Ya en Châtellerault tenía la ilusión
de acabar en la Escuela Nacional de Circo de Montreal. Tenía también
muchas ganas de salir de Francia, de conocer otras formas de ver
circo. Sabía que en esa escuela se fijan muchas grandes compañías
y que era una buena oportunidad de hacer cosas más comerciales
mientras te centras en proyectos más pequeños y personales. Y es lo
que así sucedió.
Allí además tuve la suerte de hacer
muchos amigos y de conocer a mi novia (Erika Nguyen, acróbata y
aerialista). Con otros 4 amigos formamos la compañía “Et des
hommes et des femmes” al terminar en la escuela y presentamos un
espectáculo. Estoy muy contento con la formación y la experiencia.
En tu número combinas malabares con
bolas y danza, ¿cómo lo defines? ¿Crees que es más de danza o de
malabares? ¿Cuál pesa más?
Yo creo que soy más malabarista que
bailarín, sobre todo porque tengo más control de los movimientos,
es lo que he hecho más años. La danza me encanta, disfruto mucho
del movimiento, estoy intentando aprender más danza, controlar bien
mi cuerpo como un verdadero bailarín. A la mayoría de los artistas
de circo que nos gusta la danza nos gusta movernos, por eso también
a muchos bailarines este tipo de circo les gusta, porque hay mucho
movimiento.
Los dos se completan y complementan.
Aunque en mi caso son los malabares los que me llevan a bailar y no
al revés, aunque van muy juntos
Para mí la mayor inspiración en este
sentido ha sido Stefan Sing. De pequeño admiraba a Viktor Kee, pero
si hago danza y malabares es por Sing.
¿Crees que un número debe cambiar
siempre? ¿Existe un miedo a fijarlo?
Depende. Puedes hacer un número y
dejarlo como está y luego hacer otros, o puedes ir cambiando el que
ya tienes. Yo tengo mi número de bolas y ahora he creado este de
arcilla. Si tuviera que hacer un número nuevo de bolas sería
completamente diferente. Las pequeñas cosas siempre van cambiando.
Aunque en el conjunto, ese número de bolas lo siento como completo.
Siempre va a evolucionar, porque los movimientos cambian, la técnica
mejora, las sensaciones...
Ahora la gente ya no quiere guardar una
estructura fija en un número. No tiene mucho sentido. Si la vida
cambia tu número también tiene que cambiar. Si a la gente le ha
gustado y quiere volver a verlo, será el mismo número, pero
evolucionado. Esa evolución gustará a unos y a otros no, depende.
En tu número de bolas combinas
mucho la estética, pero guardas mucho de técnica de bolas, que a
veces se olvida.
Fue uno de los motivos de irme de
Europa. Me encanta bailar, moverme, hacer malabares de esa forma no
tradicional. Pero siempre he trabajado mucho la técnica. Allí en
Montreal creo que se consigue combinar las dos partes de la mejor
forma. Es una buena forma también de que sea más accesible a la
gente, así llegas al público que le gusta el contemporáneo y a los
que prefieren algo más técnico.
¿Piensas en un publico al crear o
guardas cosas para ti?
Se piensa en el público, sobre todo en
trabajos concretos, pero cuando creo uno sin objetivos lo hago para
mí. Este del Demain ya sabía cómo iba a ser más o menos, porque
tenía un objetivo. Si tengo que hacer un número simplemente porque
me apetece, será más para mí.
Aquí has presentado un número de
malabares con arcilla. ¿Cómo nace la idea?
La idea empezó en Chatelerault, ví un
número de danza donde los bailarines iban tirando arcilla por todos
los lados y me gustó la idea. En Montreal en segundo año, trabajé
durante 2 o 3 meses en un número con arcilla, para divertirme.
Cuando acabé la escuela, fui con los 7 Dedos de la Mano a Nueva York
y les encantó la idea. Creé un número para ellos, no tanto para la
escena, era más para animación, no me lo tomé tan en serio, era
para divertirme. Cuando quise venir a este festival, propuse las
bolas, pero no estaba permitido porque ya había participado en el
Festival Sol y Circo de 2013 (donde también ganó la medalla de
oro). Les dije "tengo otro número con arcilla, que dura 2
minutos y ya hice en The Box, un poco erótico", les envié el
vídeo y les propuse que si aceptaban que les haría un número más
largo, de 5-6 minutos, más técnico. Y es lo que he hecho estos dos
últimos meses. La verdad es que estoy muy agradecido, ellos creyeron
en mí sin haber visto el número. Las últimas dos semanas han sido
un poco locura de ensayos. Sólo lo había visto mi novia. Ayer lo
presenté y tengo que decir que aún no sé dónde estoy con el
público en este número.
Ha gustado, te lo puedo confirmar.
Qué bien. La verdad es que es
versátil. Quiero continuar con esta idea, antes no estaba seguro,
ahora sé que puedo continuar. La arcilla lleva la técnica más
lejos, la imaginación de la gente más lejos.
Tienes un currículum impresionante
para alguien de 23 años.
La verdad es que he tenido mucha
suerte. He podido trabajar con las tres grandes compañías
canadienses (Cirque Eloize, Cirque du Soleil y 7 Dedos de la Mano),
en cada una con un formato distinto: espectáculos, eventos
corporativos, animaciones, etc. Lo cierto es que estas compañías se
fijan mucho en los alumnos de Montreal, es cómodo para ellos. Yo
encantado porque me gustan mucho estas compañías, pero también
tengo ganas de trabajar por mi cuenta.
¿Has pensado moverte por España?
No estamos acostumbrados a tu estilo.
Sí, tengo muchas
ganas. Estoy ahora mismo en contactos con The Hole, para un
espectáculo donde poder integrar mi número con la arcilla, de tipo
más erótico. La verdad es que me gustaría actuar aquí, empecé en
el circo en España y es a España a quien he representado en el
Festival Cirque de Demain, aunque tenga acento francés (risas). Me
gusta la idea de abrir el mercado fuera de Francia y Montreal. Me
gusta mostrar donde se haya visto menos el circo contemporáneo.
¿Qué proyectos tienes a corto
plazo?
Estoy abierto a
muchas propuestas. Tengo ganas de hacer algún dúo con mi novia.
Queremos probar nuevas cosas, ver diversas formas de circo y
participar en ellas. También tengo muchas ganas de aprender más
danza. Me encantaría ir un año con una compañía de danza.
Aparte del circo, ¿tienes otras
aficiones?
Me gusta mucho cocinar, viajar, la
música [toca la guitarra y el chelo]. Me gusta montar en bici por la
ciudad y las cosas simples como ir al mercado. Mi novia me ayuda
también a alejarme un poco y que no sea todo 100% circo.
¿Qué es para ti el malabarismo?
Para mí es la manera de mirar adelante
a la vida, me da ganas de mejorar. Me permite sorprenderme y
evolucionar. También me permite enseñarle a la gente que no sabe
las cosas que puede llegar a hacer el cuerpo humano, además de ser
bonito y alegre. Espero que los malabares enseñen a la gente a
disfrutar y a valorar las pasiones de la vida, que son las que te
permiten avanzar.
ACTUALIZACIÓN AGOSTO 2015:
Jimmy actualmente vive y trabaja en Alemania. Este año ha participado en Quilombo, un espectáculo del Cirque Bouffon, en Urbanatrix y en espectáculos en el Café Hahn. Todo conseguido tras su actuación en París y en todos ha podido participar su compañera Erika, tal y como él deseaba.
El próximo fin de semana del 19-20 de septiembre actuará en Montjuïc, con motivo de las fiestas de la Mercè en Barcelona. A partir de enero participará en el espectáculo The Hole en el Casino de París. Un calendario de ensueño para un malabarista humilde al que la vida sonríe sin cesar.
Jimmy González (d) recibiendo un premio de manos de Viktor Kee
Agosto es un mes peculiar si no te vas de vacaciones y vives en una gran ciudad. El pulso de la urbe desciende hasta la bradicardia, las arterias se liberan de sus molestos trombos de cuatro ruedas y los diversos órganos se llenan de fiestas patronales. Como si de un Ramadán occidental se tratara, la vida política se toma un descanso y los medios de comunicación disfrutan de sus "noticias veraniegas". Un mes ideal para revisitar la bella tradición de ver vídeos de circo. Espero que vengan con apetito, viene cargado el menú. Pasen, hay sitio al fondo.
1) Manuel Álvarez. Parte de una de las familias más prolíficas del circo patrio. Manuel eligió el malabarismo y fue uno de los representantes de una especie de "estilo español" (o lo más parecido a ello). La rutina de mazas sigue sin tener igual, la espectacular variedad de juegos de pies, o Kickups en inglés, y su velocidad hacen de este hombre algo único. Una gozada. Como nota curiosa, el vídeo es de RTVE, cuando se televisaba circo...
2) Mathew Tiffany y Mike Parker. El spinning es una disciplina en peligro de extinción. Quizá por la aparente escasez de trucos que pudiera albergar. El circo, sus practicantes, es especialista en sacar todo el jugo imaginable a cualquier disciplina. Este dúo, que pareciera salido de la Curia, saca un vídeo destinado a ser un rara avis, por la variedad de trucos y por la curiosa localización y música.
3) Takeshi Kamisato. Seguimos con los giros. Ahora toca peonza. Ese juguete milenario que cada cierto tiempo asalta los patios de los colegios a golpe de moda. La cosa se ha ido de las manos y los trucos que se pueden hacer con ellas son increíbles.
4) Delaney Bayles. Cambiamos de tercio para volver a los malabares puros. Delaney es una norteamericana de 17 años. Lo llamativo de su caso es la barbaridad de trucazos que ya domina a esa edad. Da gusto ver a estos "machacas" de los malabares, el día que creen rutinas vistosas....
5) Nicole Frýbortová. Esta checa es una deportista de bicicleta acrobática. El nivel técnico que adquieren estas disciplinas "circenses" cuando se pasan al plano deportivo es asombroso. Para muestra esta increíble rutina de bicicleta, donde empieza con un "saltito" que hace llevarse las manos a la cabeza. Si ya tuviera un toque artístico sería inolvidable (y no me refiero a unas alas de mariposa).
6) Ranking de malabaristas japoneses. Bien de bolas y cajas de puros. Técnica y velocidad endiabladas. El gusto por la rapidez y los "ooohhh" del público. Otra cultura en todo, también en los malabares.
Es 7 de mayo, el día
de la première de Amaluna, la última producción de Cirque du
Soleil, en España y también en Europa. Viktor Kee (Pryluky,
Ucrania, 1970), uno de los referentes del malabarismo actual y uno de
los protagonistas del espectáculo (es Cali, un hombre-lagarto), hace
un hueco dentro de su atareado día para responder a unas preguntas.
Es en unas mesas al aire libre, junto al camión-comedor, donde Kee
aprovecha para almorzar mientras habla de Amaluna, de él y de su
fundación. Transmite tranquilidad con sus palabras y gestos,
respondiendo con serenidad, fijando su profunda mirada cuando
enfatiza alguna frase. En ocasiones una breve sonrisa se escapa de su
boca, sobre todo cuando habla de malabares, mostrando al socarrón
bonvivant que lleva dentro.
Pregunta. Hablemos de
Amaluna, ¿Cómo has llegado aquí?
Respuesta. Tras 9 años
en Dralion y más de 3000 shows, abrí una productora de espectáculos
(Art Vision) porque quería ser manager y hacer cosas distintas.
Quería seguir actuando y acabé en Singapur, donde cambié mi número
y mi personaje. Entonces me llamaron de Cirque du Soleil y me
ofrecieron un nuevo espectáculo, donde tendría más protagonismo.
El personaje me interesaba y encajaba con lo que estaba haciendo: los
movimientos de reptil, más bufonesco, etc. Cali es más divertido,
mis otros personajes eran muy serios.
P. Siempre cuesta
encontrar los nombres de los artistas de Cirque du Soleil en la
prensa o en la propia web de la compañía, en cambio sí es fácil encontrar el de los
coreógrafos o diseñadores de vestuario
[nota: los nombres de los artistas ni
siquiera salen en el dossier que dan a los medios].
R. Eso lo odio, se
supone que por contrato debe aparece nuestro nombre, pero solo sale
en el programa (que es de pago). Me parece que no es justo, si el
mundo del circo estuviera más unido y tuviera un soporte sindical no
pasarían estas cosas. Nadie imagina que esto pueda pasar en una obra
de teatro, pero en el circo es así. No es luchar contra Cirque du
Soleil, es simplemente que quiero visibilizar mi nombre. También hay
que reconocer que se está a gusto en la compañía, ofrece muchas
facilidades sanitarias, de entrenamiento, técnicas, etc.
R. Por el momento no ha
cambiado nada. Cada tour tiene una gestión independiente y todo
sigue igual. Yo supongo que los nuevos dueños comenzarán con los
cambios en unos meses.
P. ¿Crees que
Cirque du Soleil promueve el circo?
R. Nunca fue uno de sus
objetivos, ellos quieren ser la mejor producción de circo, nada más.
Sí han conseguido que la gente, al pensar en circo, visualice los
clásicos circos de lona y el Soleil, pero nada entre medias. Por ejemplo,
yo creo que es como Apple, no promueve la tecnología, no creo que
quieran que la electrónica sea popular, sino que quieren vender su
producto y hacerlo bien.
Viktor Kee ha creado
recientemente su propia Fundación benéfica.
P. En 2014 creaste
la Fundación Viktor Kee. Previamente habías recorrido los Estados
Unidos con tu campaña “Help Ukraine”.
R. Fue una experiencia
conmovedora. Cuando empezó el conflicto en Ucrania decidí hacer
algo, aunque fuera simbólico. Crucé el país de este a oeste para
informar a la gente y recoger firmas en una bandera, visibilizando y
concienciando sobre el conflico. También recogí algunos fondos para
caridad, pero no era ese mi objetivo. Fue una gran experiencia. El
problema es que es un conflicto muy complejo políticamente y no se
podía ser neutral. En Rusia ya han avisado que no podré actuar allí
en la gira de Amaluna, aún tengo que renegociar mi contrato.
P. Después creaste
tu fundación, que tiene varios frentes: los círculos donde
realizáis talleres con niños, la terapia con discapacitados, los
eventos para recaudar fondos, la campaña del 1%....¿No sois muy
ambiciosos?
R. Sí, quizá
demasiado. Por ahora nos centramos más en el trabajo con niños y en
la creación de una escuela infantil de circo en Ucrania. Después de
eso llegaremos al resto. Me hace mucha ilusión lo de la escuela,
sería seguir el modelo en el que yo me formé y que tras la caída
de la URSS ha desaparecido. Estamos en contactos con el Ministerio de
Cultura, buscando apoyos y sponsors, etc.
P. ¿Estás contento
con cómo está funcionando?
R. Sí, por suerte
tengo un gran equipo de voluntarios. Estamos ahora esforzándonos en
buscar vías de financiación, pero el proyecto de los “Open
Circles” que hemos realizado en Argentina salieron muy bien.
Además, 4 meses después de ir a uno de estos sitios con niños en
riesgo de exclusión vimos que esos niños siguen realizando
actividades culturales. Este verano iremos a África, a Kenia. Estamos
aprendiendo, creciendo, queremos hacernos mas grandes y llegar a más
sitios.
P. ¿Cómo puede la
gente ayudar a tu fundación?
R. Informándose de
nuestro trabajo a través de nuestra web
(www.viktorkeefoundation.com).
Todo es altruista y cualquier aporte será bien recibido. Todo se
invierte directamente en la fundación. Desde ofrecerse como
voluntario en nuestros proyectos, hasta donar dinero directamente,
pasando por comprar merchandising, traducir nuestros textos o
promocionarnos a nivel local, todo será bien recibido.
Su carrera en el circo.
P. Te
formaste en la escuela local de circo (Uday), en la que entraste a
los 6 años a través de tu hermano ¿cómo descubriste que querías
ser malabarista?
R.
A los 15 o 16 años, tenía que decidir disciplina. Tenía un número
con aros y mazas, muy clásico, que funcionaba, pero un día creé un
número que mezclaba 3 bolas grandes con pasos de breakdance, que en
su momento me gustaba mucho. Resulta que este nuevo número, menos
técnico, era mucho más popular, así que la decisión ya estaba
tomada. Ya no volví a actuar con otro elemento que no fueran bolas.
P. En 1989 ingresas
en la Escuela Profesional de Circo de Kiev, ¿Qué es lo que más
recuerdas de tus años allí?
R.
Las muchísimas horas de entrenamiento, con sesiones de siete de la
mañana a siete de la tarde. A los malabaristas nos hacían entrenar
2-3 horas más cada día, ya que el programa formativo dedicaba pocas
horas al malabarismo. Recuerdo competir con otros alumnos a ver quién
se quedaba más tiempo entrenando, todos queríamos ser el último en
irnos a casa, aunque estuviéramos muy cansados.
P. En alguna ocasión
has comentado que estás más interesado en la parte estética de los
malabares que en la técnica, ¿Piensas que se puede alcanzar esa
estética sin una base técnica?
R.
No, tienes que tener una base técnica muy sólida para estar cómodo
con los malabares, para hacer lo difícil fácil. El circo es un arte
visual, no un deporte, si muestras un truco muy técnico, pero no lo
haces de forma estética, no va a funcionar entre el público. Si
dejamos de prestar atención a cómo se ven los trucos desde fuera,
pierde todo su sentido.
P. ¿Crees que
algunas escuelas de circo de línea más moderna están olvidándose
de la técnica?
R.
Sí, trabajan mucho el estado de ánimo, pero no la estética.
Algunos se centran mucho en sí mismos. Yo no quiero transmitir mi
sentimiento al público, yo quiero sacar un sentimiento del público,
que salga de ellos; es una aproximación diferente.
P. Has conseguido
tener un estilo propio característico, ¿Cómo nació?
R.
Con aquél número de malabares y breakdance, ví que funcionaba
ydecidí a desarrollar trucos en el suelo y en movimiento. Luego vi a
Francis Brunn en vídeo y quise ser como él, me impresionó mucho,
me vestí completamente de negro y simplifiqué la técnica de mi
número, sólo hacía 3 bolas. Luego vi que los escenarios grandes
requieren más elementos en el aire y volví a recuperar las 5 y 7
bolas en escena.
P: ¿Entrenas
nuevos trucos?
R: Hace
tiempo que no, lo que hago es probar pequeñas variantes de algunos
trucos o combinaciones de ellos. Por ejemplo, investigar en una
combinación de Mill's Mess con contact. Cada vez me involucro en más
proyectos que me restan tiempo del entrenamiento, ahora entreno sólo
lo que tengo que hacer, aunque sin olvidar futuros nuevos números.
P. Has comentado que
hiciste el mismo show con Dralion más de 3000 veces, ¿Cómo te
concentras antes de un número que puede volverse tan rutinario?
R.
Nunca me he aburrido, siempre es distinto. Años después conocí a
Brunn y llegamos a ser buenos amigos, él siempre decía que se
motivaba con cada público, queriendo hacerlo perfecto o metiendo
pequeños detalles diferentes. En cada país el público es diferente
y lo percibes, además, yo me sigo poniendo nervioso y tengo ciertos
rituales previos para focalizar mi atención.
P. ¿Alguna
actuación que recuerdes especialmente?
R.
La nochevieja de 2000 actué en Nueva York junto a Barbra Streisand,
fue bonito. También fue muy emotivo mi último show en Dralion. Fue
graciosa una vez en Chile que olvidé quitarme la veda
semitransparente que cubría mis ojos al principio del espectáculo.
Realicé toda la rutina con ella puesta, sin encontrar el momento de
quitármela (risas).
P:
Siempre comentas que admiras a Brunn y a Biljauer. Presumes de haber
sido amigo de Brunn, pero pudiste conocer a Biljauer?
R: No, nunca
pude conocerlo. Brunn fue más que mi amigo, era mi mentor,
nuestros encuentros fueron momentos muy especiales para mí. Fue el primer artista que vi que combinada movimiento corporal, trucos y danza, junto con un gran personaje. Estaba muy impresionado y marcó el inicio de mi estilo. Años después nos conocimos y él me dijo que admiraba mi trabajo, fue uno de los momentos más emocionantes de mi carrera. Después de eso nos volvimos muy amigos. Para mí siempre será mi ídolo y mi héroe.
P. ¿Qué aficiones
tienes fuera del ámbito circense?
R.
Me gustan mucho los musicales clásicos, con artistas como Fred
Astaire o Gene Kelly, fueron una gran inspiración para mi. También
me gusta mucho el golf, que tiene muchas similitudes con los
malabares, siempre se puede mejorar, requiere constancia y precisión.
Disfruto mucho bebiendo un buen vino con amigos, mientras fumamos un
buen puro.
P: ¿Cuáles
eran tus sueños mientras estabas en la escuela de circo y cuáles son
ahora?
R: Han
cambiado. Antes quería hacer algo especial, ser relevante, tener un estilo particular y
viajar por el mundo. Era muy ambicioso, cuantos más sitios
importantes hubiera actuado, mejor. Recuerda que vivía en la Unión
Soviética, me apetecía salir y viajar. El dinero no era un
objetivo, era más enseñar lo que yo hacía. Eran sueños egoístas,
pensando sólo en mí mismo. Ahora son cosas más grandes, no tan
egoístas. Me gusta crear números, me gusta ayudar a otros artistas,
la solidaridad, etc. Por supuesto ahora quiero abrir una escuela de
circo para niños. Me he dado cuenta que trabajar con discapacitados
es muy estimulante. Para un invidente, poder lanzar dos bolas es
mucho más emocionante que para mí lanzar 7 bolas. Él puede tener
las mismas sensaciones cuando se lo muestra a su familia que cuando
yo lo hago delante de 2000 personas, quizá incluso más intensas.
Eso es lo valioso, lo feliz que te hace hacer lo que haces. Poder
compartir esa felicidad es algo que he descubierto y lo estoy
disfrutando mucho
Esta entrevista es una versión extendida de la aparecida en el nº 44 de la revista Zirkólika
Bien, bien. Casi toda la Península se ha pasado este mes medio atontada por una ola de calor de esas de "hacía tiempo". De esas que los señores mayores disfrutan mentando a su memoria en la televisión. La venta de ventiladores se ha disparado y la actividad cerebral ha quedado bajo mínimos. Esas sinapsis anestesiadas que impiden escandalizarse con el enésimo caso de corrupción que afecta a altos cargos de partidos ilustres. Eso sí, tiempo para indignarnos con la gestión de ayuntamientos ilusionantes que llevan menos de 100 días sí parece que tenemos. La doble vara, se llama. Lo de Cataluña han decidido simplificarlo para los votantes de septiembre: el único tema es la independencia, el resto da igual; o estás con nosotros o contra nosotros. Política dicotómica y sencilla, para todos los públicos. La corrupción, los servicios sociales, la economía, educación y sanidad, ya tal.
Pese a estos temas recurrentes, me propuse sacar adelante el concurso de relatos y vídeos, y tuvo un buen resultado pese a los calores. Ahora toca una rica ración, esta vez fresquita, con jugos de temporada.
Pasen, hay sitio al fondo.
1) Tony Duncan. Hay veces que hay que prestar atención al estilo de los Estados Unidos (de América), ese afán por el show cómico donde casi todos los malabaristas hacen los mismos trucos. Duncan se sale un poco de esa norma ya que, aparte de hacer los "clásicos", tiene algunas perlas en su repertorio. Su rutina de bolas plagada de pases de contact y su capacidad para hacer trucos con los ojos cerrados es una maravilla.
2) Duo Vladimir. Los dúos de portés acrobáticos con forzudos de torso desnudo es un cliché en sí mismo. Si son del este de Europa, todo lo hacen con lentitud y suavidad y usan música épica, triple cliché. El dúo Vladimir parecía abocado a ser uno más de estos, pero además de las barbaridades de figuras que hacen resulta que tienen un final que yo no había visto nunca. Me encanta.
3) Víctor Gauna. Volvemos a los malabares. Cuando uno comenta que es malabarista, la siguiente pregunta siempre es "¿Y haces con fuego?". Esa ancestral atracción por el fuego se traslada al circo. No, no hago con fuego, no me gusta demasiado. El que disfruta como un enano es Víctor Gauna, una de las mejores rutinas de antorchas que he tenido el placer de ver en directo.
4) Quinten Mangleschots. Tras ese nombre imposible está un joven acróbata aficionado al parkour que llevaba varios años trufando Youtube de vídeos. "Carne de circo" pienso cada vez que veo a alguien con esas capacidades. Debe ser que el Circo del Sol también lo piensa, porque le invitaron a aprender báscula coreana (teeterboard) con ellos. Espectacular ver cómo progresa en 15 semanas.
5) Andreas. Sí, lo sé, ha salido ya muchas veces en estas raciones, pero está justificado. Este griego parece inmune a la crisis salvaje de su país. Él sigue produciendo trucos y variantes de esas que pocos entienden. No sé si tiene límites, pero él es capaz de ver distorsiones de trucos y además llevarlas a cabo de forma simétrica. Preparaos para un atracón de variantes de Mill's Mess de 4 mazas.
6) Silvia Pavone. Los aros (o hulas) están muy de moda, las animaciones por ordenador también. La combinación de ambos estaba al caer. El resultado es impresionante. Sobreestimulación visual, que es lo que se lleva.
7) Jean Claude. El antipodismo es un gran incomprendido, el espectador casi nunca se hace una idea de la gran dificultad de su ejecución, de las horas de trabajo, de lo frustrante que es. Jean Claude fue un antipodista francés que en los años 80 triunfó con sus pequeños amigos Mick y Tony, a los que hacía girar y bailar. Llegó a participar en una gira de los Harlem Globetrotters por todo EEUU. Un acto único, una maravilla
Julio, por desgracia, también ha sido el mes del fallecimiento de una persona a la que yo admiraba mucho. Por sus letras, por su ingenio, por su forma de ver la vida. Hoy el brindis es por Javier Krahe.
Vicente es un amante del circo al que su pasión le lleva a emprender proyectos circenses sin pausa. Su cometido es iniciar las cosas que pasan por su cabeza, luego ya verá cómo se mantienen. No le ha ido nada mal por ahora, Zirkólika, la revista circense nacional de mayor tirada sigue en forma; Papallona Circus, su tienda de circo, ha conseguido superar con éxito los primeros meses. Ahora se ha empeñado en recuperar la presencia de los malabares en la Ciudad Condal, con el Picnic Circus Barcelona parece haber encontrado una buena ruta. ¡Suerte!
Éxito del primer Picnic Circus Barcelona, un nuevo evento organizado por Zirkólika y la tienda-galería de arte Papallona Circus Arts Shop que se celebró el pasado 20 de junio y congregó unas 3000 personas. Vicente Llorca, organizador de la iniciativa y presidente de la asociación Zirkólika, ha expresado su “satisfacción” por los resultados de la nueva propuesta. “Hemos tenido –añade Llorca– una alta participación tanto a nivel de público como de los principales colectivos de práctica de malabares y circo de Barcelona; para el año próximo nos gustaría poder hacer una convocatoria a nivel estatal e incluso internacional y poder hacer un fin de semana de malabares y circo”.
La nueva iniciativa se celebró coincidiendo con el Dia Mundial de los Malabares en el parque de la Barceloneta y contó con la colaboración de las asociaciones de malabaristas de Badalona, Inextremis, Malabandboi y otros colectivos como Dapostar Team (dapostar), Fans of Hooping (hula-hoop) y Slackline Industries (slackline).
Durante la concentración de malabaristas se realizaron talleres, una olimpiada de malabares y también actuó la compañía Elegants con su espectáculo Cabaret Elegants. El lugar (parque de la Barceloneta) resultó ser ideal para este evento. Todas las actividades estuvieron centradas en el antiguo depósito del gas, aunque por todo el parque había gente practicando sobre el césped, como los del grupo de slackline que durante todo el día no pararon de hacer acrobacias. Alejandro Gimeno, que actualmente tiene el récord nacional en largas distancias en altura, atravesó la estructura del gasómetro de lado a lado, dejando boquiabiertos a todas las personas presentes.
El arte también tuvo una presencia importante.
Unos 20 artistas participaron en la convocatoria de pintura, dibujo y graffiti y realizaron obras con lienzos que facilitaron la organización y los sprays del fabricante Montana. Este concurso es un homenaje al pintor y dibujante Joan Soler-Jové. Entre todas las obras presentadas un jurado que se convocará durante este mes de julio premiará a finales del mes de septiembre las tres mejores obras. Durante todo el día el parque se llenó de malabaristas y artistas de circo, con más de 400 personas, gente practicando el acrosport, el DAPO, el hula-hoop, el slackline, los malabares, también los aéreos con telas y trapecios. Mucha gente se acercó a iniciarse y disfrutar gratuitamente de los talleres.
La parte más artística tuvo lugar por la tarde con las olimpiadas de circo, un concurso-espectáculo donde alrededor de 100 malabaristas realizaron un total de 15 pruebas diferentes muy divertidas, como una carrera de malabares a dúo atados por los tobillos, lucha de mazas, prueba de duración con 5 pelotas o carrera de monociclos. Todas las pruebas fueron premiadas con material de malabares de las tiendas Papallona Circus Arts Shop y 441 Malabares.
El Picnic Circus terminó con la actuación de una de las grandes compañías de circo de Cataluña, la compañía Elegants. Un total de 450 personas pudieron disfrutar en taquilla inversa, pagando lo que voluntariamente estimaron oportuno.
Los premios de circo, el 30 de septiembre
Las 3000 personas que a lo largo del día pasaron por el primer Picnic Circus hicieron del parque de la Barceloneta un verdadero circo de juegos malabares y circenses y muchos de ellos seguro que esperan ya el año que viene para la próxima edición del picnic. Antes, y dado que el espacio es ideal para hacer y ver circo, Zirkólika organizará la próxima edición de los Premios Zirkòlika en este mismo espacio, el miércoles 30 de septiembre.
El Día Mundial de los Malabares, un día poco celebrado en Europa, conmemora la fecha de constitución de la primera asociación de malabaristas del mundo, la International Jugglers' Association, fundada el año 1947 a Pittsburgh (EEUU). Zirkólika celebra este día mundial de los malabares con el objetivo de promover la práctica de los malabares y el circo en Barcelona; dar visibilidad a los colectivos y entidades de circo y malabares; y sumarse a los actos de celebración de este día que tienen lugar en todo el mundo.