Cualquiera que haya ido a una EJC (European Juggling Convention) reconocería inmediatamente la risa de Concertino. Es una carcajada sonora, alta, aguda, larga y rotunda, procedente de la oronda y colorida figura de este barbudo alemán.
Concertino es una suerte de versión hippie de Santa Claus. Como si el traje rojo lo hubiera cambiado por un mono hecho de retales multicolor, adornado con sombreros de tela anchos, con aún más colores. La sonrisa y la carcajada, su carcajada, también son parte de su atuendo. Su pequeño acordeón, llamado concertina, tiene más de cien años y siempre viaja con él. Le permite cantar canciones que invitan a unirse y acabar sonriendo tanto como él.
Él apenas hace malabares, pero se las apaña para estar en todas partes de la convención. Mira con ojos bien abiertos cualquier espectáculo, para después romper a aplaudir y reír con entusiasmo. Habla con todo el mundo, escucha con atención y da talleres de risoterapia. También se le puede ver bailando a altas horas de la madrugada o tumbado en su hamaca a la sombra de un árbol.
Pero Concertino no ha sido siempre Concertino. Hubo un tiempo en que era un estresado alemán de mediana edad diseñador informático. Tenía problemas de salud debidos al estrés, y llegó a ponerse muy enfermo, recomendándole los médicos que rebajara el nivel de estrés. Ése fue el momento clave, decidió que así no podía seguir. Comenzó a tocar la concertina y aprendió a hacer malabares. Pensó en las cosas que le gustaba hacer.
Sucedió que en esa transición acabó en la EJC de Karlsruhe, en el año 2000. Maravillado por la explosión de color, creatividad y cultura del compartir, decidió que eso es lo que quería hacer. Además descubrió que había gente que vivía de eso y pensó que no tenía nada que perder al intentarlo. Hizo un petate, cogió una hamaca y se marchó a recorrer mundo. Sus amigos pensaron que al poco tiempo volvería a la "vida normal", pero aún sigue en la carretera.
Ahora se dedica a recorrer Europa con lo puesto. Un gran petate, su concertina, una hamaca y su risa. No pide dinero, no tiene móvil y aún manda cartas. Paga los viajes y las comidas con canciones, historias, risas y echando una mano en lo que pueda. No hay objetivo en su viaje, va improvisando. Llegará un momento en que se canse de viajar y se asentará, aunque no se sabe con qué modo de vida.
Por el momento sigue sin fallar a su cita anual con las EJC, y van 14 seguidas. En ellos seguirá contagiando con su risa y su forma positiva de ver la vida, a vivir el momento.
"Follow your heart and live your dreams" es su lema (sigue tu corazón y vive tus sueños)
Os dejo con el reportaje que le hizo la televisión finlandesa en 2010: "Concertino on the Road"
Sólo hay audio en inglés, con subtítulos en finés, muy útil.
Concertino on the road <-- font="" for="" go="" ios="" jtv="" playback="" please="" to="">-->
Concertino es una suerte de versión hippie de Santa Claus. Como si el traje rojo lo hubiera cambiado por un mono hecho de retales multicolor, adornado con sombreros de tela anchos, con aún más colores. La sonrisa y la carcajada, su carcajada, también son parte de su atuendo. Su pequeño acordeón, llamado concertina, tiene más de cien años y siempre viaja con él. Le permite cantar canciones que invitan a unirse y acabar sonriendo tanto como él.
Él apenas hace malabares, pero se las apaña para estar en todas partes de la convención. Mira con ojos bien abiertos cualquier espectáculo, para después romper a aplaudir y reír con entusiasmo. Habla con todo el mundo, escucha con atención y da talleres de risoterapia. También se le puede ver bailando a altas horas de la madrugada o tumbado en su hamaca a la sombra de un árbol.
Pero Concertino no ha sido siempre Concertino. Hubo un tiempo en que era un estresado alemán de mediana edad diseñador informático. Tenía problemas de salud debidos al estrés, y llegó a ponerse muy enfermo, recomendándole los médicos que rebajara el nivel de estrés. Ése fue el momento clave, decidió que así no podía seguir. Comenzó a tocar la concertina y aprendió a hacer malabares. Pensó en las cosas que le gustaba hacer.
Sucedió que en esa transición acabó en la EJC de Karlsruhe, en el año 2000. Maravillado por la explosión de color, creatividad y cultura del compartir, decidió que eso es lo que quería hacer. Además descubrió que había gente que vivía de eso y pensó que no tenía nada que perder al intentarlo. Hizo un petate, cogió una hamaca y se marchó a recorrer mundo. Sus amigos pensaron que al poco tiempo volvería a la "vida normal", pero aún sigue en la carretera.
Ahora se dedica a recorrer Europa con lo puesto. Un gran petate, su concertina, una hamaca y su risa. No pide dinero, no tiene móvil y aún manda cartas. Paga los viajes y las comidas con canciones, historias, risas y echando una mano en lo que pueda. No hay objetivo en su viaje, va improvisando. Llegará un momento en que se canse de viajar y se asentará, aunque no se sabe con qué modo de vida.
Por el momento sigue sin fallar a su cita anual con las EJC, y van 14 seguidas. En ellos seguirá contagiando con su risa y su forma positiva de ver la vida, a vivir el momento.
"Follow your heart and live your dreams" es su lema (sigue tu corazón y vive tus sueños)
Os dejo con el reportaje que le hizo la televisión finlandesa en 2010: "Concertino on the Road"
Sólo hay audio en inglés, con subtítulos en finés, muy útil.
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"Cuando das algo a alguien, haces feliz a esa persona, y tú te sientes feliz porque has hecho feliz a alguien. Son dos personas felices. Si sólo te dedicas a ti mismo, sólo habrá una persona feliz"



















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