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sábado, 21 de julio de 2012

melones y granjas para Vivès




Bastien Vivès se le ha ido la pinza.

Eso es lo primero que pensé en cuanto cerré Los Melones de la Ira (Diábolo ediciones 2012)su último cómic con una sonrisa en la cara. No daba crédito que fuera el mismo autor que me cautivó con El Gusto del Cloro (Diábolo Ediciones, 2009) y que tanto ha triunfado con Polina (Diabolo, 2011) o En mis ojos (Diábolo, 2010), entre otros tantos. El chico de moda del cómic francés, la nueva estrella y revelación consagrada volcada en un frenesí creativo. Ese mismo es el que nos presenta una obra más cercana al cómic pornográfico y con un más propio de éste género que lo que este autor nos tenía acostumbrados.

Resulta que Magalie es una joven campesina francesa que vive en una lejana granja aislada del mundo actual con sus padres y su hermano. Tiene un grave problema: sus pechos son tan desproporcionadamente grandes que le provocan fuertes dolores de espalda y le dificultan su día a día. Su padre es reacio a que la valoren los médicos, ya que desconfía de ellos. Y hace bien, el día que pone a su hija en sus manos digamos que no utilizan únicamente un fonendo para explorarla. Resulta que en la familia hay más secretos y el padre hace lo posible por guardarlos dentro de casa.


Así transcurre este breve cómic a medio camino entre la fantasía erótica de un adolescente y un chiste con escasa gracia. En las breves páginas que ocupa a Vivès le da tiempo a hablar de grandes atributos, a tocar el incesto y a caer en el absurdo. Lo hace con un trazo que recuerda más a Polina que al de otras obras suyas. En blanco y negro, con dibujos toscos y a medio terminar, con la ausencia de ojos en sus rostros pero sin perder expresividad. Grandes viñetas para una historia que se lee en cinco minutos y deja algo desconcertado.



Por lo que he leído (tuve que buscar información, fruto de mi perplejidad), se trata de una especie de apuesta que le propusieron al propio Vivès: realizar un cómic pornográfico. Y le ha salido bien. Los Melones de la Ira debe ser leído como una gamberrada o una broma creada por el autor, sin darle más vueltas. Lectura ligera para el verano y a pensar en otra cosa. Me ha gustado que un autor que está llamado a ser de los grandes se atreva con cosas así, bueno, quizá precisamente por estar donde está se lo pueda permitir. Esperemos que las siguientes obras del autor sigan la línea previa y no pretenda ser un Manara cultureta.

Otras críticas:
Los siguientes son enlaces a otras críticas que comparten mi desconcierto ante esta obra. Son muy buenos blogs sobre cómics y otras lecturas, muy recomendables.

martes, 17 de julio de 2012

Rodney Mullen, arte en monopatín

Soy consciente de que esta entrada se aleja a primera vista del ámbito circense del que habitúo a hablar en blog, pero tras ver un documental sobre la vida de Rodney Mullen, me he sentido impulsado a escribir sobre él. A ver si logro transmitir el por qué de esta necesidad.



El monopatín no está incluído dentro de las "artes circenses" (si es que existe una lista determinada de ellas), cosa curiosa por ser el circo una etiqueta donde caben cientos de disciplinas. Quizá por su fuerza y popularidad, además de provenir de otros ámbitos y tener sus propias reglas, no ha necesitado de cobijarse bajo una carpa para obtener público. Lo cierto es que viendo vídeos y comparando los estilos, no encuentro una sola razón convincente por la que este vehículo no pueda contemplarse como espectáculo circense. Al fin y al cabo no es más que otra demostración de habilidades con el afán de superarse y entretener. Además, los vídeos de monopatines han sido una gran influencia a la hora de grabar vídeos de malabares en la era Youtube.

Todo este interés vino a raíz de una de las últimas raciones de vídeos, donde hablaba del skater español Kilian Martín, al que ya se compara con el mismísimo Rodney Mullen. Tras esto navegué a la deriva, como viene siendo habitual, hasta dar con esta biografía del mítico skater (lo siento, sólo está en inglés sin subtitular):

(ver partes 2 y 3)

Rodney Mullen (Florida, 1966) es el skater más influyente de la historia del monopatín, surgiendo ya desde jovencísimo como un revolucionario, inventando trucos que hoy son los básicos, como el el Kickflip, el Heelflip o el 360 Flip; a parte de un estilo único y genuino. No hay más que ver sus primeros vídeos, cuando sólo tenía catorce años y aparecía en los concursos de freestyle con su carácter tímido y reservado para luego asombrar a todos haciendo cosas que nadie había visto, ganando incluso a la estrella de la época, Steve Rocco. Ahí es donde se detecta a un genio, alguien capaz de coger un objeto, mirarlo, darle vueltas, investigarlo y romper con lo establecido. Esa capacidad de ver más allá de lo que se supone que debe hacer eso, ser un revolucionario.


Una persona que el mismo año en que coge una tabla por primera vez, con once años, queda tercero en un concurso local de freestyle y consigue un sponsor. El mismo que se ve desplazado con su familia a una casa rural alejada de todos sus conocidos, lo que le fuerza a entrenar solo e investigar por su cuenta, hasta moldear su estilo único y crear sus trucos. La connivencia forzada de su padre, al que no le gustaba que patinara por el riesgo que suponía, pero que tuvo que ir permitiendo que su hijo siguiera porque ganaba concursos y no incumplía la regla que le impuso: si te haces daño una vez, lo tienes que dejar (por eso en sus primeros vídeos sale siempre con rodilleras y casco). Y así, con dieciséis años se hace profesional y es acogido por el que era su ídolo de entonces, Stacy Peralta. Ahí ya gana el título "mundial" de freestyle y gana todo concurso en el que participa hasta 1990.


En los noventa, la popularidad del freestyle fue decayendo y Mullen se vió obligado a pasarse al Street Style, aunque no fuera santo de su devoción. Pronto volvió a ser un referente, incorporando y adaptando sus trucos a la nueva disciplina. Hasta la actualidad ha seguido en activo aunque ya permanece fuera de los circuitos, pero con apariciones esporádicas en vídeos oficiales y con la ilusión de seguir inventando cosas y traspasando los límites de la tabla. También ha triunfado como diseñador de piezas de monopatín en su propia compañía, World Industries (fundada junto a Steve Rocco en 1987).



Eso es lo que caracteriza a los genios, ¿no?. Ese don en algo concreto que les permite darle la vuelta y presentarlo de un modo diferente, sumando la excelencia técnica. Romper las barreras y la infatigabilidad para crear y remover todo. Una persona a la que los demás luego imitan porque ha sentado bases y crea "lo establecido" de nuevo. Un Rastelli o un Brunn del mundo malabar, personas que ellos mismos, una vez aprendido lo básico, apartan todo a un lado y crean su propio camino para que los demás lo anden, si pueden.

Espero haber sabido transmitir la admiración que me ha producido conocer más a fondo al Padrino del monopatín, Rodney "Chucho" Mullen (es apodado The Mutt). Que lo disfrutéis.



Otros enlaces:

domingo, 15 de julio de 2012

El circo como jabón

De cinco bañeras asoman sendas cabezas y sus musculadas piernas mientras ejecutan una divertida coreografía a ritmo de Crazy. En medio y sobre ellos una gran bañera con una soprano que ejecuta sorprendentes versiones. La música para y de una tubería aparece una simpática payasa, recién llegada a ese extraño mundo, que empieza por mojar al respetable.



Así comienza Soap - The show, una obra alemana producida por Circle of Eleven creada por Markus Pabst y Maximilian Rambaek allá por 2007 con la idea de trasladar las locuras que uno hace en el cuarto de baño al ámbito circense (o eso cuentan ellos). Cosechando éxitos de crítica y público, se han adentrado recientemente en una gira internacionala. Y es que este cabaret circense conoce de sobra las claves del triunfo: buenos números individuales de circo mezclados con danza, música actual y pegadiza, humor, picardía y entradillas clownescas. No hacen falta guiones ni personajes (salvo la payasa), es sólo entretenimiento.



Marie-Andrée Lemaire es la magnífica payasa que sirve de entradilla entre cada acto, consiguiendo inmediatamente la complicidad del público y su sonrisa. Abre la noche la antipodista Ludmila Nikolaeva (Circo de Moscú) con una arutina de lo más clásico, sin perder la espectacularidad de esta disciplina y ejecutada con gran seguridad. Después llega la primera de las dos intervenciones del malabarista con cuerpo de portor, el etíope Adam Endris; con un número de bolas de rebote muy bien ejecutado (ver vídeo) pero que no supera el de su predecesor en el puesto: Marco Paoletti. Tras una absurda y divertida coreografía de los tres acróbatas jugando a la desnudez a ritmo del Lago de los Cisnes, François Gravel y Fernando Dubka nos ofrecieron una bonita rutina de acrobacia y danza a dúo sobre una de las bañeras.



Es entonces cuando la soprano Patricia Holtzmann nos asombra a todos haciendo versiones de grandes obras de la música clásica con la letra de Para ti, María Isabel de Los Payos; que servirá posteriormente como gag recurrente. Después llega uno de los platos fuertes de la noche, el verticalista Fernando Dudka tiene una rutina sobre los pulls de esos de dejar con la boca abierta (ver vídeo). Fuerza, ritmo, agua, fluidez y espectacularidad sumado a la aparente sencillez que le imprime hace que sea un número de los que se recuerdan, normal si atendemos al currículum de este artista argentino-canadiense (Circo del Sol, Cirque Eloize, etc). Aún sin tiempo a recuperarnos aparece Michael Lanphear para demostrarnos la exhibición de fuerza que supone un número de straps (correas), esta vez bajo el agua de una ducha gigantesca.



Tras el descanso apareció una aerialista de aro cuyo nombre no conseguí encontrar (en parte por la ausencia de libreto, dichosa costumbre), que sustituye a Viktoria Grimmy (telas y contorsión) del reparto original. Una pena, ya que es una artista elegantísima que imprime mucha intensidad a su número. Tras varias coreografías y gags divertidos llegamos al gran final. François Gravel remata con un innovador numerazo de trapecio bajo la lluvia, donde parece acoploar sus muchos recursos de danza y otros aéreos perfectamente en este aparato, resultando un verdadero deleite para los espectadores (vídeo de su actuación en el Festival Cirque de Demain 2010).


Así, con las bañeras como tímida escenografía, en la ausencia de guión y de jabón triunfa el cabaret circense. Por la calidad de los números y el acierto en el humor y la música, que facilitan la difestión de dos horas de circo. Dudo que nadie se sienta decepcionado, no se la pierdan.


Otros enlaces de interés.



viernes, 29 de junio de 2012

Dibujando en pijama

Tengo que reconocer que Paco Roca (Valencia, 1969) está en estado de gracia. Tras su merecido Premio Nacional de Cómic de 2007 por Arrugas (Astiberri), su presencia en las librerías y medias es constante, y su producción literaria lleva el sorprendente ritmo de una obra por año. Si bien Las calles de arena (Astiberri, 2008), una historia a lo Alicia acerca del absurdo de la vida, me decepcionó un poco y me pareció publicada al rebufo de Arrugas; El invierno del dibujante (Astiberri, 2010) sí me resultó mucho más seria. Un homenaje al pasado del cómic español y sus autores, a sus duros inicios de producción extenuante.



Hace poco acabó en mis manos una nueva obra suya: Memorias de un hombre en pijama (Astiberri 2011) que recibí con ilusión y algo de escepticismo. "Vaya, Paco Roca está imparable, todo lo que escribe lo publican". Pero al poco de comenzar a leer ya me tenía ganado de nuevo. Se trata de una recopilación de tiras de prensa que publicó entre marzo de 2010 y julio de 2011 en el diario Las Provincias (de Valencia).

Amparado en la libertad que se le dió a la hora de elegir sobre qué dibujar, Roca decide describir y analizar a la sociedad a base de hablar de sí mismo. Analiza las relaciones entre parejas, entre amigos, la llegada a la treintena y la cuarentena, la complejidad femenina a ojos masculinos, etc; todo desde la ironía y la sonrisa. Porque sobre todo se ríe de sí mismo, de sus manías, de su carácter, de sus anécdotas y sus razonamientos. Se caricaturiza como un hombre a un pijama pegado que vive en un constante despiste y al que sólo parece dársele bien dibujar.

Aunque todas las tiras tienen la clara intención de divertir o hacer burla (sana), como bien apunta Julián Quirós en su magnífico prólogo, Roca invita más a la sonrisa que a la carcajada. Lo bueno es que siempre hay una reflexión unida a esa sonrisa que hace que se disfrute más la lectura. Consigue, con su dibujo claro y atractivo, que lleguen con nitidez sus ideas. Aprovecha cada viñeta al máximo, utilizando en ocasiones símiles o metáforas brillantes.
Parece ser que todas estas apreciaciones son compartidas por más gente y Manuel Cristóbal y Ángel de la Cruz (productor y guinista, respectivamente) han tomado la buena iniciativa de llevar, como ya hicieran con Arrugas, estas tiras a la gran pantalla (leed la reseña de El País). El estreno está programado para 2013, habrá que permanecer atento.



Enlaces:

viernes, 22 de junio de 2012

25 años de meada

Notición que recibí con gran alegría: ¡¡la revista TMEO cumple 25 años!!



Tengo que reconocer que, aunque no sea un lector habitual de la revista, me alegra enormemente una noticia así. Las revistas de humor satíricas son necesarias en todas las sociedades. Reflejan un espíritu crítico y de burla que realmente son beneficiosos para todos.

Este fanzine vasco-navarro, nacido como otros muchos en los 80, se hizo grande tras recoger "los cadáveres" de otros fanzines ya existentes; siempre sin perder su aire de irreverencia y frescura. Sus autores apenas han variado en estos años (salvo ciertas incorporaciones en los últimos tiempos) y el contenido de sus historietas tampoco demasiado. Sigue primando el humor escatológico, la ordinariez y la sátira política sin temor a apuntar a todos lados. Como dice Kini en esta entrevista, el motivo de la revista, a parte de la crítica política, era la idea de estar pegado a la calle, dar voz a esos comentarios que se quedan en el bar. Las ganas de, como hace su logo, echar una meada a todo lo que no gusta, incluyendo nosotros mismos o al propio lector.



Aquí podéis ver la noticia en Egin la reseña sobre la presentación en sociedad, con una ambiciosa primera tirada de 10.000 ejemplares y una definición que me ha gustado: "en la revista se trata de maderos, drogas, porquería, etc; en general de lo que hacemos los humanos, que es producir mierda, y de eso sale bastante". (fotos vía www.exprai.com)



Autores ya clásicos como Mauro Entrialgo, Álvarez Rabo, Furillo, Santi Orúe, El Listo o Bernardo Vergara, forman parte de la historia viva del fanzine. Algunos siguen escribiendo desde el primer número, otros dieron el salto a otras revistas y medios. Ahora, con la celebración del número 100 aún reciente, han montado una bacanal por los veinticinco años, y promete. Además, para este número 117 cuentan con la presencia de muchos colaboradores que lo convertirán en imprescindible.


Mi más sincera enhorabuena a todos los "Tmeolaris", a los colaboradores y lectores, a partir de ahora prometo leeros más a menudo. Mientras, me quedo con el lema de su Twitter: Revista de humor íntegramente confeccionada por subnormales.

Por muchas meadas más. ¡Zorionak!

Enlaces:

lunes, 18 de junio de 2012

Ración de vídeos. Junio 2012.

El verano al fin se ha asentado. Las horas de noche disminuyen al mismo tiempo que la temperatura y la prima de riesgo se disparan. Hacer malabares ahora provoca una sudada que te hace pensar que realmente es un deporte, como afirman los de la WJF. Mucho más cómodo devorar las raciones de circo fresquitas en tu ordenador, con un ventilador en la cara.


Pasen, hay sitio al fondo.

1) Patrik Elmnert. Este joven (¡¡23!!) sueco ya ha aparecido en varias ocasiones en mis raciones de vídeos. Ser la pareja artística de Wes Peden y uno de los pupilos de Jay Gilligan tienen la culpa. Con este nuevo número de malabares demuestra por qué es uno de los malabaristas de moda. Pensadísimo, encajadísimo, muy bonito y muy técnico, encima combinando con gusto dos malabares diferentes.


2) Arjan Groenendijk, Made in Taiwan. Increíble vídeo-casi-metraje de este holandés, uno de los referentes en diábolo. Aprovecha su viaje a Taiwan para grabar este vídeo. En este país y en Malasia el diábolo es el deporte rey y resulta asombroso el nivel que tienen los jóvenes de allí (podéis haceros una idea en esta entrada que transcribí hace tiempo). Trucos innovadores e invitados de lujo. Y se puede descargar gratis aquí. Gracias a Wis por la recomendación.


3) George Serafeimidis. Bastones. Este griego curtido a base de escenarios es un malabarista de contact que se ha puesto a investigar con los aros y los bastones. A mi modo de ver son dos malabares muy atractivos por la vistosidad que presentan. Ahora nos muestra muchos patrones de esos que te dejan hipnotizado. A disfrutar:




4) Shay Wapniaz. Kick-up Fetishism. El fetichismo de pies al que se dedica el bueno de Shay. Italiano ex-alumno de Carampa, sube frecuentemente vídeos con sus avances que siguen sorprendiendo en cada edición. Suavidad para levantar las mazas, atracón de variantes.


5) Cyrille Humen y Kyle Johnson. We Roll. Tengo que reconocer que me gusta el estilo de Kyle. Es muy bueno con los malabares y le ha aportado un toque de contact y rolling a la antigua usanza que da una mezcla bien agradable. Si se combina con un crack elegantísimo como Cyrille, pues este es el resultado. Grandes las jam session.


6) Andrey Moraru. Free Man. Verticalero que actúa en el Cirque Dreams y del que por desgracia he podido encontrar poca información. Lo que sí se ve es el nivelazo de verticales que tiene, sin esfuerzo, con suavidad, mezclando con danza y algún esbozo de taichi. Brutal. Gracias Iván por la recomendación.



Las guindas:
El regalazo:
El que nos ha hecho este usuario tras colgar entera la retransmisión de la TV3 francesa de la 36ª edición del Festival Internacional de Circo de Montecarlo. Dos horas de circo al más alto nivel, que encima nos dejan como premio un clown de plata para las Azzario Sisters por su numerazo de mano a mano. Antes que ellas, sólo tres españoles habían conseguido algún premio en Montecarlo (Charlie Rivel, Picasso Jr y Los Quirós). Enhorabuena, que lo disfrutéis todos.


¡Salud y mucho circo!

lunes, 11 de junio de 2012

Inocencia malabar

A veces pienso que me gustaría volver al principio. Volver a los primeros espectáculos, antes de haber cogido un malabar. Hablo como espectador, como público, esa persona ajena que acude de pascuas a ramos a ver un circo o una gala.

Me considero más aficionado al circo que malabarista. Son ya unos cuantos años viendo funciones, y la percepción se deforma y tecnifica. Comienzas a fijarte en otros detalles, como la dificultad técnica de un truco, la fluidez y seguridad con que se ejecuta, la puesta en escena, la sincronía con la música, etc.

Todo esto también lo aporta el entrenar malabares y ver a otros practicar una y otra vez otras disciplinas circenses. Se aprende mucho viendo, hablando con unos y con otros, yendo a encuentros, sentado en butacas, mirando vídeos. Aprendes a ver las horas de trabajo que hay detrás, a valorar el esfuerzo que conlleva sacar algo tan limpio, o la decepción tras el fallo. Ver un espectáculo e implicarte con el artista, desear que le salga bien, que te sorprenda, que al resto del público, el "profano", le guste. Querer que el que actúa arriesgue, que te muestre algo nuevo, o que te muestre lo clásico pero con su toque. De cada espectáculo se saca algo de provecho.

Yo quiero volver atrás, aunque sólo sea temporalmente. Pese a que alguna vez se me escape una sonrisa cuando oigo aplausos entusiastas ante un truco sencillo pero vistoso; o cuando veo algo que me hace dar un salto del asiento y casi nadie aplaude. En verdad es envidia. Me gustaría poder volver a disfrutar tanto como la primera vez que vi dos diábolos bailando a la vez en una cuerda, o cuando vi un passing entre dos personas subidos en monociclos jirafa, o cuando vi cinco bolas en el aire a la vez; esos momentos los tengo grabados en la mente. Es envidia al ver a un niño retorcerse el cuello mirando a un artista callejero, por los ooohhs que yo ya no exclamaré ante ciertas rutinas, por la gente que elucubra sobre cómo funciona la bola de contact cuando se desliza por las manos. 




Todo eso ya ha pasado, como tantas cosas. Aunque disfruto de la nueva etapa apreciando otros pequeños detalles. Disfruto intentando difundir un poco el circo y que sean otros ojos inocentes los que se abran como platos como les pasó a los míos hace tiempo. Disfruto viendo bocas abiertas y aplausos rendidos. Y sobre todo, disfruto como un enano (nunca mejor dicho) cada vez que veo algo que vuelve a aflorar esa inocencia y me deja de nuevo ojiplático. Menos mal que el circo se planteó desde un principio aquello del más dificil todavía, que si no todo esto habría caído en el olvido hace tiempo.

Exigente público viendo Payasos sin Fronteras