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domingo, 29 de septiembre de 2019

10 años

Joder, 10 años

Lo siento, no he podido pensar otra cosa. Es lo que tienen las cifras redondas, el añadir un dígito, que impresiona.

Diez años de malabares y tintas, de circo y de cómics. De intentar transmitir por qué disfruto tanto de estas aficiones, incluso cuando el circo ya hace tiempo que entró en la zona gris entre afición y profesión. Quiero pensar que he aportado mi granito de arena para que el circo se dé a conocer y se sacuda los prejuicios que lo cubren.

Soy consciente de que el blog hace tiempo que perdió fuelle, que hay menos entradas de las que me gustaría y que no me esfuerzo tanto por su difusión. Ideas no faltan, siempre hay algo rondando. Lo que falta es tiempo, aunque eso es relativo, ya que hace años que interioricé aquello de "no es cuestión de tiempo sino de prioridades". Y será eso, que en 10 años las prioridades cambian.

A mí el paso del tiempo siempre ha sido un tema que me ha rondado, manteniéndose en un sutil equilibrio entre el vértigo y fascinación. Me gusta hacer el ejercicio de volver la vista atrás y verme a mí mismo, mirando entonces al futuro. No hubiera acertado casi nada de lo que soy ahora. O bueno, alguna que otra cosa sí estaba clara entonces: soy pediatra, como quería ser aquél Rafa recién licenciado, y soy cirquero, como quería ser aquél Rafus con apetito insaciable por el circo.

Cuando comenzó el blog, mi objetivo entonces era publicar todas esas entradas que tenía en mente, saltando de un tema a otro sin un orden en concreto. Lo hacía dedicándole muchas horas, emocionándome con cada nuevo suscriptor, cada nuevo seguidor en Facebook, haciendo camisetas, organizando concursos de vídeos e incluso de relatos. Ahora hace tiempo que el número de seguidores está estancado y las entradas cada vez están más espaciadas, en clara sintonía con las de mi frente. No me preocupa, es algo casi consciente, el blog parece que poco a poco ha mutado de "servicio a la comunidad" a ser algo más personal, pero sin perder de vista los objetivos originales. Por suerte, sé que sigo teniendo esto aquí, como válvula de escape, sin más presión que la que me ponga yo, sabiendo también que hay gente que lo lee y lo disfruta.

El apetito del que hablaba ha disminuido, las formas de consumir circo han cambiado. Ahora hay mucho, muchísimo más circo en España, y eso es algo que me hace feliz. También hay muchos más medios para informarse, pero a su vez, la información está más dispersa y en ocasiones se hace difícil de abarcar o digerir.

Ahora hay decenas de festivales de circo en España, aunque los encuentros han bajado en fuerza salvo honrosas excepciones. Las compañías se han multiplicado por 10, la formación se ha reglado definitivamente y vivimos un boom de los cursos de circo, con un claro auge de los aéreos y acrobacias, en detrimento de los malabares, anterior puerta de entrada al mundo del circo. Cosas de la era de Instagram y su culto al cuerpo, supongo.

¿Y dónde estoy ahora? Pues tras 15 años en Madrid, ahora estoy en una pequeña ciudad castellana, fría y pura, con Alicia y Nicolás, a los que tanto quiero. Soy pediatra y mi relación con el circo ha cambiado: ya no escribo en revistas, ya no actúo, ya apenas formo parte del EUCIMA, y casi no entreno. Hace tiempo que no viajo a París a ver un festival ni recorro miles de kilómetros para ir a un encuentro en el extranjero. Pero oye, a cambio formo parte de un maravilloso equipo que ha montado un festival iberoamericano que aspira a ser un referente, y en mi nueva ciudad tengo la determinación obcecada de que acabe habiendo mucho circo, empezando por retomar mis clases como profesor.

Así que el blog va a seguir, aunque eso de escribir o leer blogs se esté quedando anticuado. Es mi espacio, le tengo mucho cariño y tiene la puerta abierta a quien quiera colaborar en él. Seguiré publicando cuando pueda sobre los temas que me apetezcan, entrevistando a gente interesante e incluso comentando algún cómic, que los sigo leyendo. Espero también que sigáis acompañándome en este camino, para ir comentando el paisaje. Porque eso es lo más bonito, muchas, muchas gracias por acompañarme.

Salud y circo


jueves, 26 de septiembre de 2019

Utebo Respira Circo, vaya que sí

Hace unos días comentaba que septiembre es el mes por excelencia de los festivales de circo. En esa entrada hablaba de un festival nuevo, ahora toca hablar de otro emergente pero que en poco tiempo ya parece seguir un buen camino: Utebo Respira Circo.





En palabras de uno de sus organizadores, Edu Lostal, de Serendipia Producciones: "la idea del festival nace hace ya unos cuantos años, pero no es hasta 2017 que la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Utebo nos dio el visto bueno y apostó por el proyecto". Preguntado por los motivos de elegir Utebo como localización para el festival, responde: "es un municipio grande, de unos 18000 habitantes, muy cercano a Zaragoza, muy bien comunicado y con buenos espacios para la representación de artes escénicas. Además, el Ayuntamiento apuesta mucho por la cultura y tiene una gran programación en artes escénicas durante todo el año".

En esta edición, que se celebró del 12 al 15 de septiembre en distintos espacios de la localidad aragonesa, se pudo contar con un elenco de artistas de lo más diverso: El Gran Dimitri, Cía KiCirke, Edu Manazas, Irene de Paz, Tresperté; y compañías internacionales como D'Click. En todos los casos la afluencia de público fue muy alta y los talleres para circo en familia tuvieron un gran éxito.

Y es que esto va en la línea de lo que la organización busca de su proyecto. "Queríamos un festival hecho con profesionalidad, en el que se cuide a todos sus participantes, desde los artistas al público. Que tenga una programación orientada a público familiar, con más peso sobre lo cómico, pero también con pequeñas dosis de circo más contemporáneo o propuestas diferentes, con el objetivo de ir fomentando la creación de públicos", explica Lostal.

Irene de Paz

En la línea de este impulso a los nuevos públicos, se realiza también un importante trabajo sobre las bases. Se han representado 12 funciones de circo para los colegios de la localidad, consiguiendo así dar a conocer a los más pequeños el circo en todas sus versiones, y estimular a un público potencial.

Sobre el futuro del festival, razona: "la aspiración es a conseguir con los años una programación ecléctica, trabajando y visibilizando distintos tipos de circo (...). Buscamos crecer en calidad más que en cantidad, por las características del evento, es un festival familiar en el que se busca respetar los horarios para que sea cómodo tanto para artistas como para el público".


Segunda edición y segundo éxito de un festival pequeño pero con las ideas muy claras y la hoja de ruta muy marcada. Consolidando la ilusión de que el germen del circo alcance a toda la población y siga creciendo.

Más información:



miércoles, 4 de septiembre de 2019

MADN, un nuevo festival de circo en Madrid

Septiembre es mes de festivales de circo. Cada año se concentran más evento en estas fechas y la tendencia parece seguir hacia arriba. Ávila, Tárrega, Terrasa, Pancrudo, Andújar, Alicante, Manresa, Burgos o Barcelona ofrecen en este mes festivales de circo o artes de calle. Un hervidero cultural en aumento que refleja el buen momento que presenta el circo en este momento, es un arte escénica en claro crecimiento.

Madrid adolecía de este tipo de festivales, centrados en la exhibición de espectáculos completos de circo. Pero este año ha aparecido un nuevo festival, el primero de estas características en la capital: MADN Circus Festival, que se celebrará del 11 al 22 de septiembre en diferentes localizaciones de la ciudad.




Organizado por la Asociación Scimmie Volanti y PDCirco, dos entidades dedicadas a la difusión y producción del arte del circo, en colaboración con el Distrito Fuencarral-El Pardo. Al frente del equipo están Samuel Jiménez y Eva Luna García-Mauriño, que explican así los orígenes del festival: "la iniciativa surge de la necesidad de dar a conocer las distintas propuestas de circo actual en Madrid. Lo que comenzó con el festival de Alcobendas (Scimmio Cirk) hace 4 años, con gran acogida, dio la motivación para emprender un proyecto más ambicioso que implicase la zona norte de Madrid". Tras varias reuniones con el Distrito, se crea Territorio Circo, espacios implicados a la creación y exhibición de nuevos lenguajes de circo.

El Festival se desarrollará del 11 al 15 de septiembre en el Parque de La Vaguada, y del 20 al 22 de septiembre en distintas localizaciones de Alcobendas, presentándose espectáculos para todos los públicos, tanto de sala como de calle. Entre las 22 compañías programadas, destacan las madrileñas Nueveuno y Puntocero, de gran trayectoria nacional e internacional; así como otras compañías nacionales como Jean Philippe Kikolas, Circ Pistolet o Tresperté. Del panorama internacional, se podrá disfrutar de la compañía francesa Cie. Lazuz, los belgas Tripotes La Compagnie y la troupe de Kenia Mighty Jambo.

Preguntados los organizadores sobre las características diferenciadoras de este festival, comentan que "en la ciudad de Madrid no existía en la actualidad un festival así. Además, buscamos generar un entorno favorable para que la ciudad apoye el desarrollo de este arte y se convierta en un lugar para la profesionalización del sector". Así, resumen sus objetivos como "un festival que sea accesible al público y que puedan conocer las nuevas tendencias de circo".


Una buenísima noticia para la ciudad de Madrid contar con este festival, y una gran oportunidad para el público poder disfrutarlo.

Toda la información del festival en su web (https://madn.circosv.es/) y también a través de su Facebook e Instagram.

miércoles, 7 de agosto de 2019

Gon Fernández, más allá de doblar aros

Cuando uno trata con Gonzalo Gon Fernández (Madrid, 1990), llama la atención el contraste de la persona con el artista. En escena, Gon es como una explosión, un torbellino de trucos vistosísimos donde sus aros trazan trayectorias imposibles y sufren plegados que ponen al límite su estructura. En persona, Gon se caracteriza por una mirada tranquila, acorde con su habla, envuelta por una sonrisa casi tímida. Si uno se lo cruzase por la calle, no podría imaginar que dentro de ese cuerpo menudo se encuentre uno de los malabaristas más creativos del momento.

Gon, en una imagen promocional de Stoptoï. Foto: Martela Molucas

Reconoce que lo suyo con los aros fue una atracción desde sus inicios como malabarista, sin saber bien la razón, aunque, como explica “creo que me fascina el hecho de poder meterte dentro del objeto, físicamente me refiero, y esto me permite una relación más íntima”. Una relación que comenzó, como muchas, por casualidad, cuando un amigo se dejó tres pelotas encima de la cama. Ya en la adolescencia, junto a Luismi Gil [el cual ya no practica malabares], comienzan a hacerse conocidos en el mundillo cirquero por el gran nivel que demostraban en sus vídeos. Sobre estos años, apunta: “¡Qué divertida la época Circoforum! [el principal foro hispanohablante, ya cerrado], ahí descubrimos que no estábamos solos (…). En nuestros primeros años sólo nos interesaba mejorar la técnica y tomábamos el malabar como un deporte. Nos interesaba mucho más la WJF que el circo”. Así empezó todo, picándose a ver quién lanzaba más objetos, fijándose en referentes como Anthony Gatto, Wes Peden o Thomas Dietz, entrenando “hasta 6 u 8 horas diarias, llegó a convertirse en una obsesión”. En esa época también se inclina claramente por los aros gracias a “Pavel Evsukevich, un ruso que apareció de la noche a la mañana en Youtube lanzando 9 aros y haciendo trucos imposibles con 7. Nunca le veías con mazas y no parecía que las echase de menos. Me sentí muy identificado”, explica.

Gon, en sus inicios

En esos años también descubre que hay escuelas de circo por toda Europa y que uno podía dedicarse a ello. Ingresa entonces en Carampa en 2010, “uno de los periodos más felices de mi formación (…) me hizo tomar consciencia de mi cuerpo por primera vez en mi vida, me enseñó que hay vida más allá de los malabares”, y razona: “son importantes las escuelas preparatorias, forman la base dónde luego construir”. A los 22, decidido a seguir formándose, envía solicitudes a varias escuelas y le admiten en Le Lido, en Toulouse, y se traslada al que, sin saberlo entonces, sería su lugar de residencia hasta hoy. Así explica sus tres años por la escuela francesa: “Lido es una escuela repleta de mitos y leyendas (…), yo tenía una imagen muy distorsionada de ella antes de ir (…). Es cierto que está enfocada a la producción de material, exigiéndote presentar propuestas nuevas cada 2 semanas (…) favoreciendo enormemente la creatividad, pero al mismo tiempo dificulta la concreción”.


Durante el tercer año, mientras prepara su número final, Gon realiza una formación con Iris Ziordia, malabarista afincado en Olot, creando así una pieza de 7 minutos con la que actúa en varias galas por Europa. De ahí contacta con dos Pole National (centros para la creación artística) que le ayudan con “Loop”, la primera obra larga de la compañía Stoptoï, co-dirigida con Neta Oren, malabarista israelí con la que coincidió en Lido. Curiosamente, ambos comenzaron a trabajar juntos tras finalizar la relación sentimental que iniciaron en la escuela. Mientras, Gon también ingresa en la compañía Nicanor de Elia, un colectivo de malabaristas dirigido por el coreógrafo que da nombre al proyecto. Tras estrenar “Copyleft” su primer espectáculo de calle, se encuentran preparando “Juventud”, proyectado para la primavera que viene. Hiperactivo, quiere crear, junto a Andrés Torres, malabarista que también investiga en el doblado de aros, un espectáculo “100 % aros, plástico, bombas y maniquíes”.


Y es que ese doblado de aros es una de las cosas que caracterizan a Gon, junto con los vídeos que publica; sus marcas de la casa. Sobre lo primero, recuerda que “lo de doblar aros vino por un ejercicio de teatro en el Lido, donde tenía que crear un personaje utilizando mis malabares. A mi personaje lo había vestido con una escafandra de aros y empecé a imaginar que sería genial que pudiese “disparar” aros (…) y me imaginé a mí mismo lanzándolos como Spider-Man. Todavía recuerdo el momento que doblé mi primer aro, con miedo, ¡creía que se iba a romper!”. Y comenta que, contra lo que pudiera parecer, solo ha roto unos 100 aros en su vida, de los más de 700 que puede tener actualmente. Gon puede presumir de ser el primer malabarista que, como él explica ”se tomó en serio lo de doblar aros” y desarrollar un estilo a partir de ahí.

Stoptoï. Foto: Martela Molucas


Cualquier vídeo suyo se convierte en un éxito dentro de la comunidad de malabaristas, “creo que hay varios factores, está el tema de doblar aros, que en sí mismo es muy visual (…). La clave es no pensar un vídeo de malabares desde los malabares sino desde el vídeo. Y al mismo tiempo, me gusta que sean los malabares los que digan cosas y no yo” reflexiona. Ya desde su época con Luismi, se percibía ese cariño al realizar sus vídeos, intención que ha perdurado en sus publicaciones posteriores. “La verdad es que me divierte mucho el proceso de creación y le pongo mucho mimo y cuidado. Disfruto mucho con la parte de planificación y montaje. Trato de reflexionar bien dónde voy a colocar la cámara en cada truco antes de ponerme a grabar”, explica.


Preguntado por el significado del malabarismo, tras un periodo de reflexión escribe: “malabar es la disciplina que persigue dar vida a objetos sin la pretensión de que sean más que lo que son, objetos." Y así, este malabarista al que le gusta “practicar surf en verano y pingpong en invierno, bailar sin saber bailar”, va revolucionando como quien no quiere la cosa, los malabares. Que se dice pronto.

miércoles, 31 de julio de 2019

¿Qué ha pasado en JugglingRock?

JugglingRock es la mayor comunidad de malabaristas en Facebook. Se trata de una página creada en agosto de 2011 y que congrega, a día de hoy, a más de 13000 personas. En ella se comparten vídeos de grandes malabaristas, se preguntan dudas, se piden consejos o se comentan imágenes graciosas relacionadas con el malabarismo. Lo administran Pavel Evsukevich, un conocido malabarista ruso, Witalij Wasilich y Maxim Kiss, también compatriotas del primero.



Cualquier comunidad de malabaristas siempre ha presumido de su capacidad para acoger a cualquier persona interesada y estimular su progreso, sea cual sea el nivel. Pero el pasado 14 de julio algo sacudió este ambiente: un usuario, E.B, compartió la siguiente imagen, anunciando a los usuarios la creación de un perfil en Instagram Cirque Pride,



Poco después, comenzó a haber comentarios quejándose de ser inapropiado para el grupo, ya que se alejaba de la temática principal del mismo, e incluso acusándolo de "propaganda gay". A estos se sucedieron reproches de otras personas por la homofobia desprendida de estos actos. En poco tiempo, el post fue eliminado por el administrador principal, Pavel, y después aparecieron otros posts donde se entablaron largas discusiones sobre inclusividad, donde se vio que una minoría se encontraba muy incómoda con la comunidad LGTBI. Estos posts también se borraron, y después se eliminó a los usuarios que cuestionaban los métodos del administrador. También apareció un nuevo listado de normas del grupo, mucho más extenso que el previo.

Pavel se defendió alegando que él solo ejerció de administrador y borró el post cuando recibió varios avisos denunciando el contenido explicando, según algunas fuentes, "que no tiene tiempo para leerse todos los comentarios", y por tanto él borró el post y los comentarios para resolver el problema. Poco después también explicó que "este es un grupo de malabarismo, respétate y respeta a los demás, no necesitamos que nos impongas tus preferencias sexuales". El daño ya estaba hecho, las acusaciones de LGTBIfobia se sucedieron y se hizo un llamamiento masivo a abandonar JugglingRock y pasarse a otros grupos similares, como JugglingHome. Durante esos días, fue el tema más comentado en los grupos de malabaristas angloparlantes.

Portada de JugglingHome

Cinco días después, Pavel hizo una publicación en su perfil con el título "Gays agresivos han atacado mi propiedad". Allí, explicaba, con capturas de pantalla y comentarios sobre las imágenes, cómo había sufrido amenazas por parte de algunos usuarios, con insultos como "sucio intolerante" o "pedazo de mierda", llegándole a decir que "la comunidad de malabaristas ya no le acepta". También aprovecha para responder a algunos post y mensajes privados relacionados, con un tono de burla -incluso con comentarios sobre el físico de los que le amenazan- que deja claro que no se arrepiente de lo sucedido y que sugiere que él es el perjudicado (edición agosto 2020, he retirado las imágenes de los chats a petición de los aludidos)
 
 No es la primera vez que JugglingRock se ve envuelto en polémica, ya en 2014 hubo varios post borrados y seguidores expulsados tras discusiones en comentarios tras un concurso lanzado por Pavel. Ahí surgió Juggling Home, un grupo independiente cuyo lema es "un lugar donde cada malabarista se pueda sentir como en casa". Con 7 moderadores y administradores, las incidencias se resuelven de forma menos vertical y no ha sufrido grandes polémicas o discusiones sobre su funcionamiento interno desde entonces. Actualmente cuenta con más de 7000 seguidores, muchos de los cuales estaban simultáneamente en los dos grupos, pero que ahora ya se borraron de JugglingRock o que directamente se han unido en este mes. También, al calor de estos hechos, se han creado otros grupos llamados JugglingRock pero con imagen de portada con la bandera arcoíris, aunque su seguimiento ha sido mucho menos multitudinario pasado el empujón inicial.



A posteriori, algunos siguen rechazando los modos, aunque defienden que el post que inició todo estaba un poco fuera de contexto, aunque son la minoría. El sentimiento general, si uno atiende a los post y comentarios posteriores, es que Pavel ha manejado muy mal la situación, que deja entrever que tiene rechazo por la comunidad LGTBI y que gestiona su página de forma muy dictatorial.

Ahora, cuando han pasado 2 semanas, las aguas se han calmado. JugglingRock sigue teniendo miles de seguidores, JugglingHome mantiene el aumento de usuarios, el contenido de ambas páginas es similar -cuando no repetido- y la imagen de Pavel Evsukevich ha quedado tocada, veremos por cuánto tiempo. Curiosamente, en ninguno de los dos grupos ha vuelto a haber contenido relacionado con la comunidad LGTBI.

jueves, 25 de abril de 2019

Una rave con malabares

Esto es un homenaje a las cosas que no sirven para nada, un homenaje a los homenajes a las cosas que no sirven para nada, un homenaje que no sirve para nada, un homenaje a los objetos que se fabrican y no sirven para nada. 
Bienvenidos a este espectáculo que no sirve para nada. 

Así comienza All the fun, de la compañía belga EaEo (compuesta por Jordaan y Sander De Cuyper, Eric Longuequel, Bram Dobbelaere y Neta Oren), y no se equivocan, o sí. Con un breve discurso nos introducen en un pequeño gran viaje, una visita a un escenario circular donde se concentra la diversión y el existencialismo. Un camino que se inicia con una maza en equilibrio sobre la frente de Jordaan, un equilibrio inestable que marca la dirección del que lo mantiene. Una exhibición de habilidad que se completa mientras sostiene un micrófono sobre su abdomen para que otro compañero pueda explicarnos sus teorías aparentemente absurdas y cómicas.



Le sigue un dueto, el de Eric y Neta, una coreografía de portés poco ortodoxos y lanzamientos imposibles, que acaban con unos trucos que bailan entre lo ridículo y lo asombroso y que consiguen repetir diez veces cada uno. De ahí pasamos a uno de los momentos álgidos, la composición marca de la casa de esta compañía. Jordaan, Bram y Sander elevan la energía al máximo para mostrar una sucesión de secuencias de lanzamientos de mazas entre los tres, de formas inimaginables y a ritmo trepidante. Por momentos uno se siente hasta abrumado por tanto estímulo visual en tan poco espacio.



Continúa con una serie de juegos y competiciones absurdas entre los artistas; con los malabares como medio de diversión, el medio con el que ellos se divierten, nos divierten. Para pasar al gran final entre los cinco, que acaban sudando como cerdos; una rave party en cuatro capítulos que ellos definen así:
  • El capítulo 1 será una danza de la lluvia que no traerá lluvia.
  • El capítulo 2 será un trance artificial a 170 latidos por minuto y 1000 confetis
  • El capítulo 3 sucederá en una ciénaga y en la imaginación
  • El capítulo 4 será el del lanzamiento único, vital, incomprensible, que golpeará el suelo y así evitará que muramos. 

Así es el ritual, cual secta disparata y malabarística. Un mantra a la diversión y lo absurdo. La sonrisa clavada en los espectadores. Eso y mucho más es All the fun, un homenaje que no sirve para nada, o sí.


Aprovechad, que hasta el 28 de abril estarán en el Teatro Circo Price de Madrid

miércoles, 10 de abril de 2019

Sucedió en el Circo Price

Sucedió en el Circo Price, durante la Gran Gala Internacional de Circo EUCIMA 2019, el pasado sábado 6 de abril. Yo, implicado en la organización de la misma, aunque de forma menos activa que otras ediciones por diversos motivos, sí pude, al menos, ayudar el mismo día en las funciones de tramoyista; que es una de esas labores que solo se notan si algo va mal, como todas las de trasescena. Principalmente, las tareas se concentran en los momentos entre actuaciones, cuando el escenario debe cambiar, transformando los envoltorios que rodean y completan a cada número, sea escenografía, aparataje o lo que el artista considere que necesita. También se recoge el envoltorio previo, claro, creando una breve coreografía ensayada que produce una pequeña metamorfosis a ojos del espectador, pero que intenta pasar desapercibida.

 Durante la propia actuación la tarea suele reducirse, permitiendo incluso, en algunos casos, poder asomarte por un hueco y disfrutar de la actuación. Así, durante algunos de esos pequeños momentos de asueto me situaba agachado junto a unas butacas. En una de ellas estaba él. No tendría más de 30 años, y tampoco nada destacable en su aspecto físico o indumentaria. Lo que sí captó mi atención fueron sus movimientos. Un repertorio de gestos de asombro de lo más variado, alternando unos y otros al ritmo que marca el disfrute por la experiencia que se está viviendo: bocas con diferente grado de apertura, manos a la cabeza, párpados que desaparecen por el asombro o se cierran fuertemente ante el peligro, risas que se escapan tras los chistes, resoplidos cuando el riesgo ha pasado, brazos que se elevan cuando la presentadora lo pide, gritos ahogados de incredulidad, codos que golpean al acompañante para hacerle cómplice, dedos que señalan innecesariamente lo que todos están viendo, palmas que se apresuran a chocarse para aplaudir…

Y yo, agazapado junto a su asiento pasando desapercibido, pensando “qué bonito, esta persona está disfrutando del circo”, y sentirme muy feliz.

Fotografía: Mai Ibargüen